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Ensayo del desembarco

Ensayo del desembarco

La tragedia secreta que precedió al Día D: el ensayo de Normandía que causó más de 700 muertos estadounidenses

Entre errores de coordinación, fuego amigo y un inesperado ataque alemán, el ejercicio militar se saldó con cientos de muertos y un silencio impuesto durante décadas

En la primavera de 1944, la Segunda Guerra Mundial entraba en su fase decisiva. Los Aliados se encontraban inmersos en la preparación de la que pasaría a los anales de la historia como la mayor operación anfibia jamás concebida: el desembarco de Normandía. La enorme maquinaria militar desplegada en Gran Bretaña tenía un objetivo claro: abrir un segundo frente en Europa occidental para derrotar a la Alemania nazi.

Sin embargo, antes del 6 de junio de 1944 —el Día D— se llevó a cabo la llamada Operación Tiger, o Ejercicio Tiger, un ensayo a gran escala que terminaría convirtiéndose en una tragedia de primera magnitud.

Un ensayo para la historia

A finales de 1943, el alto mando aliado decidió recrear las condiciones del desembarco en una zona costera similar a Normandía. El lugar elegido fue Slapton Sands, en el condado inglés de Devon, cuya topografía recordaba a la que sería la playa de Utah, uno de los objetivos asignados a las tropas estadounidenses.

Para llevar a cabo el ejercicio militar, considerado de alto secreto, unos 3.000 civiles británicos fueron evacuados de sus hogares. En la zona se instaló un gigantesco campo de entrenamiento donde, entre abril y mayo de 1944, los militares estadounidenses ensayaron cada una de las fases del desembarco.

Desembarco de tropas americanas en Slapton Sands, Inglaterra, durante los ensayos de la invasión de Normandía

Desembarco de tropas americanas en Slapton Sands, Inglaterra, durante los ensayos de la invasión de NormandíaLibrary of Congress

En la operación Tiger participaron cerca de 30.000 efectivos y una flota de buques de desembarco tipo LST (Landing Ship Tank), cargados con vehículos, combustible, munición y tropas. Por orden del general Dwight D. Eisenhower, comandante supremo aliado, el entrenamiento incluyó fuego real, con bombardeos navales sobre la playa destinados a familiarizar a las tropas con las condiciones del combate real.

Fuego amigo en la playa

El 27 de abril de 1944, durante una de las fases del ejercicio, se produjo un primer incidente fatal. Un error de coordinación en el horario del bombardeo naval provocó que algunas lanchas estadounidenses alcanzaran la línea de playa mientras aún caían proyectiles. El resultado fue un número indeterminado de bajas por fuego amigo, un anticipo inquietante del caos que se desencadenaría pocas horas después.

Este episodio evidenció las dificultades inherentes a la ejecución de una operación de esta envergadura. Se detectaron fallos en los sistemas de comunicaciones, disfunciones en la cadena de mando y control, así como graves carencias en la coordinación conjunta de los medios navales, terrestres y aéreos, cuya sincronización en tiempo real resultaba esencial para el éxito de la maniobra.

La noche de los E-boats

La tragedia mayor, sin embargo, se produjo en la madrugada del 28 de abril. Mientras un convoy de ocho LST navegaba por la bahía de Lyme hacia Slapton Sands, fue detectado por lanchas torpederas alemanas —los temidos E-boats— que operaban desde Cherburgo.

La escolta aliada era insuficiente y estaba mal coordinada. Uno de los destructores asignados no participaba en la misión y existieron errores en las frecuencias de radio, lo que impidió que el convoy fuera alertado de la presencia enemiga. Esta situación dejó a los lentos y pesados buques de desembarco a merced de las lanchas torpederas alemanas.

Frente a las costas de Slapton Sands, las lanchas Higgins inician su recorrido hacia la playa durante el ejercicio Tiger

Frente a las costas de Slapton Sands, las lanchas Higgins inician su recorrido hacia la playa durante el ejercicio TigerNARA

En cuestión de minutos, los E-boats lanzaron sus torpedos. Dos de los buques de desembarco —LST-507 y LST-531— fueron hundidos, mientras que un tercero resultó gravemente dañado. A bordo viajaban cientos de soldados estadounidenses que, cargados con equipo pesado, tuvieron enormes dificultades para evacuar.

Muchos murieron por las explosiones y los incendios; otros se ahogaron o sucumbieron a la hipotermia en las frías aguas del canal de la Mancha. Algunos ni siquiera habían recibido instrucciones adecuadas sobre el uso de los chalecos salvavidas.

El balance final fue devastador. Al menos 749 militares estadounidenses fallecieron en apenas unas horas. Paradójicamente, esta cifra superó las bajas sufridas posteriormente por Estados Unidos en el desembarco real en la playa de Utah.

Silencio y secreto

Pese a la magnitud del desastre, la Operación Tiger permaneció en secreto durante años, circunstancia propia de un contexto de guerra total. El alto mando aliado temía que la noticia afectara a la moral de las tropas o, peor aún, que revelara detalles críticos sobre la inminente invasión de Normandía. Los supervivientes recibieron órdenes estrictas de no hablar. Las familias de los fallecidos apenas recibieron explicaciones sobre las circunstancias de la muerte de sus seres queridos.

Durante décadas, la Operación Tiger fue un capítulo olvidado de la Segunda Guerra Mundial. Solo con el paso del tiempo se ha ido recuperando su memoria gracias a investigaciones históricas, testimonios de veteranos y la labor de varias instituciones británicas y estadounidenses.

Hoy, en Slapton Sands, un tanque Sherman recuperado del fondo marino actúa como monumento a las víctimas. Cada año se celebran ceremonias conmemorativas en Devon para recordar a los caídos en lo que muchos consideran uno de los desastres más graves ocurridos en suelo británico durante la guerra.

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