Matt Damon en la película La Odisea
¿Qué errores históricos comete Christopher Nolan en la 'La Odisea'?
Christopher Nolan lleva al cine la obra de Homero en su nueva versión de La Odisea, una superproducción visualmente potente pero repleta de anacronismos históricos y errores sobre la Edad de Bronce
«El muy divino y sufrido Odiseo» es el héroe protagonista de la Odisea de Homero, una obra del siglo VIII a. C. cuya copia más reciente procede del III a. C. y de reescrituras realizadas por los bizantinos en el siglo X d. C. Miles de años después, Christopher Nolan ha creado su propia versión cinematográfica de La Odisea. La película es potente a nivel narrativo y visual, pero comete los típicos errores históricos que ya vimos en cintas como Troya.
Sin embargo, y sin entrar en un análisis profundo, Nolan cumple durante toda la cinta con el epíteto homérico de Odiseo como el héroe «divino y sufrido» (πολύτλας δῖος Ὀδυσσεύς), esencia de la obra original y que marca la esencia de esta. Ahora bien, ¿cuáles son los errores históricos en La Odisea de Nolan?
La Odisea es la segunda parte de la Ilíada. Homero relata el accidentado viaje de Odiseo a Ítaca tras la guerra de Troya. Un periplo de 20 años en el que se deberá enfrentar a la ira y los deseos de los dioses, que le impiden regresar. Mientras, en su reino lo esperan su esposa, Penélope, y su hijo Telémaco, que resisten frente a los pretendientes que intentan usurparle el trono. Aunque se cree que fue escrita en la Grecia arcaica, la trama se centra en la Edad del Bronce –o micénica–.
Este contexto es importante porque Nolan parece ignorarlo al elegir la vestimenta de sus personajes, a los que viste con armaduras y cascos de hierro más propios de las épocas romana y medieval. Las armaduras del periodo arcaico estaban fabricadas en bronce, con elementos de cuero, y recubiertas con colmillos de jabalí perfectamente cosidos.
Fotograma de 'La Odisea' de Christopher Nolan
El casco de cuero tenía forma cónica, estaba forrado de lana en su interior para amortiguar los impactos y también incluía colmillos en su parte exterior. Homero lo describe bien en el canto X de la Ilíada, pero, además, se encontraron restos de estas armaduras en las ruinas de Micenas.
Otro error grave de la película ha sido vestir a Telémaco (Tom Holland) con pantalones cuando debería llevar una túnica. Los griegos despreciaban los pantalones al verlos como una prenda propia de salvajes y extranjeros.
¿Wokismo o licencia?
En cuanto a los escenarios, hay que recordar que la Odisea es un poema épico, no un suceso real, por lo que el propio Homero se sirve de su creatividad para describir diversos lugares, como el inframundo, al igual que Nolan imagina esos espacios desde un punto de vista muy personal.
Si bien es cierto que el mundo griego era colorido y luminoso, y que el Mediterráneo es un paisaje de azules celestes y marinos, el director lo ha convertido en un mundo de tinieblas y cierta oscuridad.
Más allá de esta licencia, existen errores históricos en ciertas recreaciones de edificios, como el templo de Atenea en Troya, que Nolan presenta con pilares en vez de columnas y totalmente blanco, cuando en el mundo griego las paredes, las columnas y los frisos de los templos estaban policromados.
Pero son cuestiones menores si se comparan con otras polémicas más mediáticas que envuelven a la obra de Nolan, como la elección de actores y actrices que poco tienen que ver con los personajes descritos por Homero. La elección de Lupita Nyong’o, ganadora de un Óscar en 2014, para interpretar a Helena de Troya ha provocado un revuelo mediático: algunos acusan a Nolan de wokismo; otros hablan de cuotas o simplemente se limitan a realizar comentarios racistas en redes sociales.
Sin embargo, a nivel histórico, la elección de actores y actrices negros para interpretar a élites griegas es un anacronismo y un error que no tiene en cuenta la realidad que se vivía en la Grecia antigua, donde los negros eran esclavos. Aunque se entiende que es una licencia, Homero describe a Helena en el canto III como una mujer de «blancos brazos» (leukōlenos).
Más allá de las licencias, las polémicas en las que no entro y las elecciones creativas que se ven en La Odisea de Nolan, la película es muy potente y puede disfrutarse mucho más habiendo leído previamente a Homero para entender mucho mejor cada escena. Desde el punto de vista histórico, hay fallos que no se entienden y minimizan la calidad de una obra que capta bastante bien la esencia de esta historia milenaria, que se sustenta en el «divino y sufrido Odiseo».