El USS Nautilus, primer submarino nuclear de la historiaWikipedia

La gesta del USS Nautilus

Julio Verne, el submarino nuclear y la gesta del USS Nautilus en el Polo Norte

En julio de 1958 el USS Nautilus recibió una misión altamente secreta, la Operación Sunshine

El submarino ha protagonizado algunas de las más grandes gestas de la historia naval. Julio Verne bautizó al suyo como Nautilus, nombre que la US Navy también dio a su primera unidad, pionera en cruzar sumergida el Polo Norte el 3 de agosto de 1958.

Unas décadas antes de que la tecnología permitiera construir un submarino, el genial escritor francés Julio Verne ya había botado el suyo, el Nautilus del capitán Nemo, en su astillero de papel y tinta. Generaciones de niños y adolescentes se hicieron adultos leyendo Veinte mil leguas de viaje submarino y eso fue dejando un sustrato cultural sobre estos buques y lo que se podría llegar a hacer con ellos

A lo largo de más de un siglo, el submarino se ha consolidado como una de las armas más letales e importantes de la guerra contemporánea, con un papel clave en muchos conflictos, como las dos Guerras Mundiales o la Guerra Fría.

España fue de las primeras naciones en construir varios prototipos de estos novedosos buques. Conocida es la historia de Narciso Monturiol, inventor catalán que desarrolló su Ictíneo I e Ictíneo II, pero más aún es la del marino cartagenero Isaac Peral, diseñador del primer sumergible eléctrico de la historia, su homónimo el Peral. Qué también fue el primer sumergible en usar el torpedo como arma.

Si seguimos a la RAE, un submarino es una «nave capaz de sumergirse y desplazarse bajo la superficie del agua». La navegación sumergida era un verdadero reto, no sólo porque, naturalmente, había que asegurar el suministro de oxígeno para la tripulación, sino porque también se requería una máquina que pudiera impulsar al buque bajo la superficie.

El Ictíneo I de don Narciso se movía por la fuerza humana, mientras que don Isaac apostó por la electricidad para impulsar al Peral. Los motores de combustión necesitan oxígeno para poder funcionar, por lo que los electrones se convirtieron en una idea ingeniosa que resolvía el problema. Sin embargo, el reto era el almacenamiento seguro de la electricidad en baterías, bien fuera para estos novedosos navíos, como también para los primeros coches eléctricos que comenzaban a fabricarse en la época.

La Marina Alemana fue una de las primeras fuerzas navales en creer profundamente en el submarino como arma de guerra y basar buena parte de su estrategia en estos buques. Ya en la Primera Guerra Mundial pudieron alinear numerosos sumergibles, que tenían una autonomía muy corta bajo la superficie, pero que fueron eficaces en el teatro de operaciones y les permitieron ir desarrollando versiones más capaces. En la Segunda Guerra Mundial la Kriegsmarine ya pudo contar con submarinos más capaces en navegación, más veloces y con una mayor autonomía, tanto sumergidos, como en superficie.

Las flotillas de sumergibles se habían convertido en un duro contendiente en la Batalla del Atlántico, dificultando a la Gran Bretaña de Churchill el conseguir las vitales materias primas y los víveres que tanto necesitaban para mantener el esfuerzo de guerra. Los buques germanos eran del tipo diésel-eléctrico, es decir, que los motores de combustión interna recargaban las baterías en la superficie, dónde tenían el necesario oxígeno y podían liberar los gases de escape, mientras que las baterías de plomo-ácido alimentaban al motor eléctrico que propulsaba al navío una vez sumergido.

Sin embargo, durante la década de 1940 los estadounidenses habían comenzado el desarrollo de la bomba atómica y se empezó a vislumbrar el potencial de la energía nuclear. Si se pudiera diseñar, desarrollar y fabricar un reactor nuclear lo suficientemente pequeño para entrar en el casco de un submarino, éste podría otorgarle una autonomía bajo el agua virtualmente ilimitada. Debiendo eso sí, abastecerse de víveres para la tripulación y realizando una recarga de combustible nuclear cada un cierto número de años. La primera marina que pudiera botar y operar con seguridad uno de estos nuevos sumergibles, ganaría una ventaja enorme en la paz y la guerra.

Naturalmente, fue la US Navy la primera en desarrollar un submarino nuclear funcional, el USS Nautilus. Su construcción fue autorizada en 1951 y su botadura tuvo lugar en enero de 1954 en el astillero Electric Boat de General Dynamics de Groton, Connecticut. Su reactor nuclear impulsaba dos turbinas de vapor que, a su vez, eran las encargadas de mover sus dos hélices, siendo capaz de navegar a más de veinte nudos por hora. Si ya había hecho historia al ser el primer submarino nuclear, en 1958 volverían a hacerla.

En julio de ese año el USS Nautilus recibió una misión altamente secreta, la Operación Sunshine. Su dotación, mandada por el comandante William R. Anderson, debía llevar al Nautilus hasta el Polo Norte geográfico, en la latitud 90º norte. El 23 de julio de 1958 se hicieron a la mar desde la base naval de Pearl Harbor, alcanzando su destino el 3 de agosto de 1958 a las 23:15. Horas después emergerían en el Mar de Groenlandia, momento en que el comandante Anderson pudo enviar su mensaje confirmado que habían alcanzado su objetivo: «Nautilus 90º norte». La gesta fue anunciada al mundo el día 8 por el presidente Eisenhower y actualmente, el USS Nautilus se conserva como buque museo en Groton, gestionado por la Submarine Force Library and Museum Association.