Una mujer, sobre el muro de Berlín, saluda sus familiares en Berlín-Este, 1961

Muro de Berlín: 65 años del símbolo que dividió Europa durante la Guerra Fría

Se estima que unas 5.000 personas trataron de cruzar el Muro de Berlín, siendo detenidas unas 3.000. Desgraciadamente, al menos 140 ciudadanos murieron directamente en el Muro de la Vergüenza entre 1961 y 1989

El Muro de Berlín, cuya construcción se inició durante la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, dividió la ciudad, Alemania, Europa y el mundo en dos bloques irreconciliables (comunismo y capitalismo). Símbolo de la Guerra Fría durante 28 años, se cobró la vida de un centenar largo de personas y coartó la libertad de millones de germano-orientales.

Tras la victoria de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética (URSS), enemigos naturales, pero aliados circunstanciales durante la Segunda Guerra Mundial, se decidió la creación de dos estados germanos en 1949. Uno al Oeste, la República Federal Alemana (RFA), sobre los territorios ‘conquistados’ por norteamericanos, británicos y galos, con capital en Bonn.

Y otro al Este, la República Democrática Alemana (RDA), en las zonas controladas por los soviéticos. Su capital, Berlín, quedaría dividida en cuatro sectores correspondientes a los mencionados países ganadores del conflicto bélico. No obstante, este acuerdo provisional jamás satisfizo al dictador soviético. Iósif Stalin consideraba que, como el Ejército Rojo había tomado la antigua capital del Tercer Reich con un elevado número de bajas, debía gobernarla en solitario.

Así las cosas, Berlín se consolidó como icono de la Guerra Fría y testigo mudo en la disputa por la hegemonía mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Inmersos en ese frágil y tenso equilibrio, la administración norteamericana impulsó el Plan Marshall a partir de 1948, rechazado por Moscú.

Un joven se asoma desde Berlín Occidental al muroThe Berlin Wall

Este programa de estímulo y recuperación económica para Europa, dotado con una ayuda de 13.000 millones de dólares, logró revertir los devastadores efectos de la Segunda Guerra Mundial. Así, el sistema capitalista proporcionó prosperidad, favoreciendo la democracia y la libertad en Occidente.

Mientras, en el lado oriental sucedía todo lo contrario. Sometidos a una dictadura social-comunista, sus súbditos-ciudadanos debían asumir la imposición de un sistema productivo que primaba la industria pesada sobre los (escasos) bienes de consumo. Y todo ello, bajo el férreo control de la Stasi. La policía secreta de la RDA estaba encargada de espiar, perseguir y detener a disidentes y personas con planes para huir al Oeste.

Fuga masiva de talento

Desde la fundación de la RDA en 1949 y hasta el verano de 1961, unos 2,6 millones de germano-orientales, cerca del 20 % de su población, huyeron a Occidente. Pero, es más, sólo entre julio y agosto de 1961 se fugaron a Berlín Oeste unas 50.000 personas, de ellas, 4.000 durante la víspera de aquel fatídico domingo de agosto.

Construcción del Muro de Berlín©GTRESONLINE

Muchos de los emigrantes eran jóvenes formados como médicos e ingenieros. En medio de la agudización de esta crisis durante el verano de 1961, circulaban rumores sobre la posible construcción de un muro. Ante una pregunta de una periodista al jefe de estado, Walter Ulbricht, éste lo desmintió tajantemente. Sólo dos meses después de negarlo, Ulbricht ordenó la ejecución del plan. Previamente, el máximo dirigente soviético, Nikita Khrushchev, ya lo había aprobado.

Bautizado como ‘sistema de protección antifascista’ por la propaganda de la RDA, la muralla discurriría a través de las calles y avenidas de Berlín Oriental. Tendría una extensión de 43 kilómetros, entre la zona septentrional en el bosque de Pankow y la parte meridional en el distrito de Neukölln. La ‘fortificación’ se completaría con 113 kilómetros adicionales, que rodearían íntegramente Berlín Occidental. Comenzaba a gestarse el embrión del ‘Muro de la Vergüenza’.

Operación Rosa

Un amplio contingente compuesto por 20.000 agentes, entre soldados fuertemente armados, efectivos policiales, grupos de combate y milicias populares se encargaron de que el plan bautizado como Operación Rosa discurriera según lo previsto.

Rodeados de estas medidas de seguridad-represión, comenzaron las labores de construcción de una precaria defensa durante la noche del 12 de agosto y la madrugada del 13. De ese modo, las autoridades de la RDA lograron que el factor sorpresa impidiera la resistencia y protestas de la población. La frontera se cerró sin oposición.

A la 1:11 de la madrugada, la emisora radiofónica de Berlín oriental interrumpió su programación habitual. A través de un mensaje especial comunicaron que las autoridades de la RDA, en sintonía con la posición de sus socios en el Pacto de Varsovia, intensificarían la vigilancia en la frontera con Berlín Oeste.

Horas más tarde, Berlín amaneció en una cálida jornada estival que pasaría a la (triste) Historia como el ‘Domingo del alambre de espino’.

El escalofriante decorado urbano mostraba hileras de alambradas de púas

El escalofriante decorado urbano mostraba hileras de alambradas de púas, escoltadas por un fuerte contingente de efectivos militares, policiales y milicias comunistas, respaldados por formaciones de tanques.

El objetivo, que ningún ciudadano consiguiera cruzar a Berlín occidental. Durante la noche anterior, ya se había suspendido el servicio de transporte urbano en numerosas líneas, que hasta la fecha comunicaba ambas partes de la ciudad. Los convoyes de metro y ferrocarril ya no se detenían en las estaciones en el sector del Oeste, ahora fuertemente vigiladas y vacías de viajeros.

Los ciudadanos se quedaron estupefactos ante una decisión que les convertía en prisioneros en su propio país. A partir de ese instante, muchas familias, amigos y conocidos quedaron separados, por encontrarse en dos zonas distintas de Berlín.

Asimismo, los germano-orientales comprobaron que la alambrada provisional de púas sólo era el principio de una pesadilla aún mayor. De hecho, fueron testigos el 18 de agosto del inicio de la construcción del Muro propiamente dicho, con ladrillos y piedras.

Momento de la caída del Muro de Berlín el 10 de noviembre de 1989GTRES

Y no podían imaginar que esos materiales serían reemplazados en sucesivas remodelaciones por sólidas placas de hormigón, reforzadas en su interior con cables de acero que aumentaban su resistencia. Tampoco sospecharon que la parte superior se coronaría más adelante con una superficie semiesférica para que nadie pudiera asirse a ella.

Un muro ‘doble’

En realidad, el Muro de Berlín definitivo estaba compuesto por dos paredes paralelas separadas por una extensa zona de seguridad, denominada la franja de la muerte. Contaba con un foso de arena blanca para comprobar diariamente si existía alguna huella sospechosa, una alambrada, torres y otros sistemas de vigilancia, armas automáticas y una carretera. Por ella, transitaban de forma constante vehículos militares, así como patrullas a pie escoltadas por perros durante todos los días y horas de la semana.

Víctimas

Se estima que unas 5.000 personas trataron de cruzar el Muro de Berlín, siendo detenidas unas 3.000. Desgraciadamente, al menos 140 ciudadanos murieron directamente en el Muro de la Vergüenza entre 1961 y 1989, año de su caída. No en vano, los guardias que actuaban siempre en pareja para que se vigilaran mutuamente, tenían órdenes de disparar a matar a todo aquel que desafiara el ‘sistema defensivo’, y recibían un cheque de 200 Deutsche Markt, tras esas acciones criminales.