Cromwell rechazando la corona, ilustración de la Historia de la Nación Británica de Hutchinson
Oliver Cromwell y la censura en Inglaterra: así controló los periódicos durante su dictadura
En el siglo XVII Cromwell impuso un férreo control económico y militar de la imprenta, utilizando la censura y la propaganda oficial para silenciar a la oposición y prohibir las tradiciones en la Inglaterra puritana
La censura no siempre implica la intimidación violenta o la prohibición de acceso; en muchas ocasiones, la economía ha servido como arma para silenciar la verdad. Uno de los personajes que utilizó tanto la violencia como el dinero para acabar con sus oponentes fue Oliver Cromwell, odiado por irlandeses e ingleses a partes iguales.
Hubo un breve periodo en que Inglaterra dejó de ser una monarquía y se convirtió en una república puritana. A mediados del siglo XVII, la guerra civil inglesa provocó la decapitación de Carlos I, el exilio de los realistas y la victoria de los parlamentaristas. Se abolieron la monarquía y la Cámara de los Lores, dando paso a la Commonwealth, que poco después mutó a la dictadura militar del Protectorado bajo el mando único de Cromwell.
La ejecución de Carlos I
Si los parlamentaristas se quejaban de la censura y la falta de libertades previas, una vez tomaron el poder hicieron lo mismo e incluso con mayor vehemencia que sus antecesores. En septiembre de 1649 aprobaron la primera ley de Imprenta de la República (Printing Act), porque quien controla el relato controla a la sociedad. El gobierno puritano exigió a los impresores el pago de una fianza económica de 300 libras para garantizar sus «buenas prácticas» y restringió la impresión de publicaciones a Londres, York y los centros universitarios.
En el verano de 1650, Marchamont Nedham creó el panfleto Mercurius Politicus por encargo del gobierno republicano para propagar su mensaje. Desde el principio, el afamado John Milton, que había criticado la falta de libertades durante la monarquía, ejerció como supervisor y censor oficial del libelo. Esta publicación se convirtió en la cabecera de la propaganda oficial de la República.
Disolución del Parlamento por Oliver Cromwell
En 1653 Oliver Cromwell disolvió el Parlamento y empezó una dictadura encubierta que fomentó un «apagón informativo»: no se publicaría nada que John Thurloe, su secretario de Estado, no autorizase, y se cerraron todos los periódicos independientes. Los súbditos del tirano solo podían leer The Publick Intelligencer los lunes y el Mercurius Politicus, que salía los jueves. Por supuesto, ambos estaban dirigidos por Marchamont Nedham, su principal propagandista.
Un puritanismo tiránico
Desde 1655, Cromwell dividió la isla en distritos militares y puso al mando de cada uno de ellos a un oficial de su ejército para que aplicase las leyes de censura, incautase imprentas clandestinas, destruyera octavillas y libros sediciosos de ideas monárquicas y religiosas y encarcelase a disidentes sin un juicio previo.
Creó leyes contra la inmoralidad que perseguían las blasfemias, los juegos de azar, el consumo excesivo de alcohol o el cortejo en público. Pero sus prohibiciones también afectaron a la cultura y la fe: cerró teatros, abolió las celebraciones tradicionales de Navidad y Semana Santa para sustituirlas por un estricto ayuno y reflexión, así como todo tipo de culto católico y misa anglicana.
Esta tiranía puritana liderada por el Lord Protector duró poco más de cuatro años, en los que los habitantes de las islas, especialmente los irlandeses, sufrieron una persecución brutal por el simple hecho de ser católicos o pensar de una manera diferente a la que se difundía a través de los panfletos del régimen de Cromwell.