Los marineros británicos observan el gravemente dañado Mainz en llamas, momentos antes de hundirse

Picotazos de historia

La heroica última batalla del SMS Mainz, el crucero alemán hundido por los británicos en la Gran Guerra

El teniente de navío Frewen, testigo de los sucesos, dejó testimonio escrito: «El 'Mainz' estuvo inmensamente valiente. Destrozado de arriba abajo y con el combés y el alcázar convertidos en humeantes infiernos, seguía disparando, desafiante y con furia, con un cañón proel y otro de popa»

Hoy voy a hablarles de la valiente historia de un crucero ligero de la clase Kolberg perteneciente a la Armada Imperial Alemana. El crucero, puesto en grada en 1909 y botado ese mismo año, fue bautizado como Mainz –el nombre en alemán de la ciudad que nosotros llamamos Maguncia– por el alcalde de la ciudad. Desde ese instante se consideró al barco como un ahijado predilecto de la ciudad de Maguncia.

El SMS Mainz tenía 130 metros de eslora por 14 de manga y desplazaba unas 4.900 toneladas. Su armamento principal consistía en doce cañones de calibre 105 mm, lo que era débil en comparación con el de 152 mm, utilizado mayoritariamente por los cruceros británicos. Tenía quince calderas que alimentaban dos turbinas, al final de cuyo eje giraban hélices de triple pala que le permitían alcanzar los 26 nudos de velocidad.

El 'SMS Mainz' fotografiado por Arthur Renard de Kiel

Con base en Brunsbüttel, en la desembocadura del río Ems, y encuadrado en el escuadrón de cruceros ligeros que daban protección a la isla de Heligoland, el día 28 de agosto de 1914 recibió la orden de hacerse a la mar lo antes posible, pues habían detectado naves enemigas cerca de la isla. Salió de puerto a las 09:20 horas.

Envuelto en espesa niebla que impedía la visibilidad y que había obligado a regresar al avión que hacía las funciones de observador del buque, el crucero alemán navegaba a ciegas. Hacia las 12:20 avistó naves que identificó como destructores británicos. Estos eran parte de la llamada Fuerza Harwich.

Esta unidad naval se componía de la 1.ª y 3.ª flotillas de destructores. La 1.ª se componía de quince destructores y el crucero HMS Arethusa era la nave capitana. La 3.ª flotilla se componía de dieciséis destructores y la nave de mando era el crucero HMS Fearless. Pues bien, lo que se acababa de encontrar el SMS Mainz era la 1.ª Flotilla.

El plan de los británicos consistía en atraer a parte de la flota alemana, utilizando submarinos y destructores como señuelo, hacia una trampa que atraparía a las unidades alemanas entre el yunque de la Fuerza Harwich y el martillo de la 1.ª Escuadra de Cruceros de Batalla del contraalmirante David Beatty.

Cuando el SMS Mainz avistó al grupo británico –se trataba del HMS Arethusa acompañado por una cuerda de ocho destructores–, inmediatamente se puso en posición de poder usar todas las bocas de fuego de su armamento principal y abrió fuego a una distancia de siete mil metros.

Los buques ingleses no conseguían centrar el fuego en la solitaria nave enemiga. Por su parte, el alemán se mostró un tirador temible. El HMS Laurel perdió su cañón popel (el de popa) y sufrió daños que le obligaron a abandonar la formación.

El HMS Liberty recibió un impacto directo en el puente de mando que mató a su comandante y a un señalero, además de destrozar buena parte del equipo óptico. Al final, el destructor tendría que ser remolcado por el crucero HMS Amethyst.

David Beatty en 1916

Por último, el destructor HMS Laertes fue vapuleado al recibir una salva al completo. Destrozadas las calderas y las turbinas, la chimenea y el cañón proel; con graves daños estructurales, tuvo que ser asistido por el crucero HMS Fearless y se pensó en hundirlo al cañón. Cosa que, al final, no se hizo.

Viendo el castigo que estaban recibiendo, los ingleses decidieron poner proa hacia el norte y huir, siendo perseguidos por el encelado germano. Y fue una mala idea, ya que al poco aparecieron desde el noreste los cruceros HMS Southampton, Liverpool y Birmingham, de la 1.ª Escuadra de Cruceros Ligeros del comodoro Goodenough.

Esto ya fue demasiado para el comandante del Mainz –quien, por cierto, era el capitán de navío Wilhelm Paschen, de 44 años de edad–, que dio orden de salir de allí a toda máquina, rumbo sursuroeste.

Aunque el Mainz recibió varios impactos de la artillería enemiga, consiguió ponerse fuera de su alcance, aunque los británicos no cejaron en la persecución del solitario crucero alemán. Habían navegado unas veinticinco millas cuando quiso la mala suerte que se encontrara con el resto de las fuerzas del comodoro Tyrwitt.

Durante el siguiente combate, el Mainz sería alcanzado por cuatro torpedos; tres de ellos no explotaron, pero sí rompieron cañerías y conducciones; fue el cuarto el que produjo daños críticos que acabarían hundiendo a la nave.

El hundimiento del Mainz

Mientras se desarrollaba el combate, a las 12:45, el crucero alemán recibió un impacto de asombrosa mala suerte –exactamente igual que el que recibiría el acorazado alemán Bismarck durante la Segunda Guerra Mundial y que significaría su fin–, cuando un proyectil averió de manera irreparable el timón, dejando la pala en un giro de 10° a estribor. El barco ya solo podía navegar en círculos, quedando irremediablemente condenado.

A distancia, aprovechando el mayor alcance de su artillería principal, los británicos machacaron a la nave alemana, que en todo momento continuó defendiéndose y haciendo fuego contra los destructores lo suficientemente osados como para ponerse a tiro.

El teniente de navío Oswald Moreton Frewen, testigo de los sucesos, dejó testimonio escrito: «El 'Mainz' estuvo inmensamente valiente. Destrozado de arriba abajo y con el combés y el alcázar convertidos en humeantes infiernos, seguía disparando, desafiante y con furia, con un cañón proel y otro de popa: los únicos que le quedaban operativos».

A las 14:10, el crucero alemán zozobró a babor y se fue a pique, llevándose consigo los cuerpos de 89 miembros de su tripulación, incluidos su comandante y el capellán. El pabellón de combate estuvo arbolado en todo momento.

La imagen muestra a miembros de la tripulación del barco SMS Mainz poco antes de la Navidad de 1913

Se recogieron 348 supervivientes de la tripulación alemana que fueron trasladados a la 1.ª Escuadra de Cruceros de Batalla de Beatty. Al recibirlos, el contraalmirante dio orden de que se transmitiera, por señales de banderas, el siguiente mensaje para ellos: «Estoy orgulloso de dar la bienvenida a bordo de mi escuadra a hombres tan valientes».

No sé. Tal vez tenía la necesidad de hablarles de gente valiente, patriota y abnegada. Personas conscientes de su deber y con espíritu de sacrificio. No sé por qué he tenido la necesidad de ello.