Fotograma de 'El puente sobre el río Kwai'

Fotograma de 'El puente sobre el río Kwai'

Picotazos de historia

La historia real de 'El puente sobre el río Kwai': el error geográfico y la verdad sobre sus protagonistas

La película de David Lean convirtió un episodio de la Segunda Guerra Mundial en uno de los grandes relatos del cine, aunque la realidad de quienes vivieron aquellos hechos fue bastante más compleja

En 1952 el escritor francés Pierre Boulle escribió una novela en la que plasmaba sus propias vivencias como prisionero de guerra de los japoneses en los campos y junglas de Birmania. Boulle, quien ya entonces era conocido por otra novela que se llevaría a la gran pantalla y de la que sería protagonista Charlton Heston titulada El planeta de los simios, publicó ese mismo año El puente sobre el río Kwai, que se convertiría en otro superventas y que daría lugar a otra mítica película.

Columbia Pictures, junto con otra productora llamada Horizon Pictures, adquirieron los derechos para producir una película. El puente sobre el río Kwai se estrenaría el día 2 de octubre de 1957 y hoy está considerada como uno de los grandes clásicos de la historia del cine.

El puente sobre el río Kwai

Fotograma de 'El puente sobre el río Kwai'

La película consiguió siete premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos (vulgo Óscar): mejor película, mejor dirección, mejor actor principal, mejor adaptación de guion, mejor banda sonora, mejor fotografía y mejor montaje.

El director –David Lean, a quien ustedes conocen por Lawrence de Arabia o Doctor Zhivago– dirigió a un equipo de actores, encabezados por sir Alec Guinness, y técnicos en estado de gracia que nos dejó momentos absolutamente inolvidables. En la mente de todos está presente la imagen de los demacrados y harapientos prisioneros británicos desfilando mientras silban la pegadiza melodía de la canción La marcha del coronel Bogey.

La película se rodó en la isla de Ceilán (hoy Sri Lanka) debido a que el director David Lean se dio una vuelta por diferentes tramos del histórico recorrido de la línea de ferrocarril, que los japoneses construyeron en paralelo al río Kwai —¡jamás sobre el río!—, y decidió que la geografía del lugar no era lo suficientemente cinematográfica.

Alec Guinness bordó y llenó de matices un personaje que podría haber resultado bastante plano: el del oficial ordenancista, rígido, valiente y dispuesto a enfrentarse contra aquello que estuviera en contra de sus amadas directrices, códigos, reglamentos y órdenes, que rigen y regulan la estructura en la que vive.

Este individuo descubre un punto romántico que le hace desear, también por orgullo, el levantar algo que perdure. La eterna aspiración del ser humano de legar algo a la posteridad que nos perpetúe en el tiempo, el dejar algo que nos haga ser recordados. Esto lo logramos bien por continuidad genética o bien por las obras que dejamos (vulgo: «el que no crea, procrea»).

Pues bien, todo esto que les he contado a ustedes viene a cuento de dos detalles: el primero es que el escritor Pierre Boulle cometió un fallo geográfico. Antes les mencioné que la línea del ferrocarril la construyeron los japoneses a lo largo del río y que en ningún punto lo cruzaron. Y es que el escritor francés se había confundido de río; él se estaba refiriendo al puente que construyeron los prisioneros de guerra sobre el río Mae Klong.

Actualmente ese tramo del río donde se encuentra el reconstruido puente, que fue seriamente dañado por la contundencia de las bombas de los aliados, ha sido rebautizado por el Gobierno de Tailandia.

Este, muy preocupado por el efecto y la decepción que la realidad causaba en los cada vez más numerosos grupos de turistas, decidió rebautizar la sección del río Mae Klong, donde se encuentra el puente, como río Kwai (Kwae Yai). Y es que no podían defraudar a las decenas de miles de turistas –y la cifra iba en aumento– que deseaban ver «el auténtico puente sobre el río Kwai».

El puente del río Kwai en 2011

El puente del río Kwai en 2011Wikimedia Commons

El segundo detalle que quería contarles a ustedes es que, cuando algunos supervivientes del campo de prisioneros y de la construcción de la infame vía férrea a través de la jungla vieron la película, pusieron el grito en el cielo.

Los veteranos alegaban que en la película se habían tomado demasiadas libertades y el resultado era excesivamente injusto con dos de los principales personajes: el coronel Nicholson y el coronel Saito.

El personaje del coronel Nicholson está inspirado en el teniente coronel Philip Toosey, comandante del 135.º regimiento de artillería de campaña. Este oficial fue considerado demasiado valioso por parte del Alto Mando y recibió órdenes de salir de la fortaleza de Singapur antes de que fuera demasiado tarde. Toosey se negó a abandonar a sus hombres, prefiriendo acompañarlos y compartir su cautiverio.

Durante esos duros tiempos Toosey soportó torturas, palizas y castigos al enfrentarse a los guardianes japoneses. En todo momento luchó por mantener la moral de sus hombres, así como la disciplina y unos niveles sanitarios mínimamente aceptables. Creó una red que suministraría alimentos extras a los prisioneros, bien robados, adquiridos o conseguidos en la jungla, y siempre a espaldas de los japoneses.

Al contrario que la figura de Nicholson, Toosey se preocupó muchísimo de sabotear las construcciones que levantaban, bien mezclando demasiada arena en el mortero, bien construyendo con errores de dimensiones, lo que afectaría a las estructuras que levantaban.

Este oficial británico fue unánimemente admirado y emulado por todos los prisioneros, ganándose el respeto de sus guardianes.

Ahora quisiera comentarles el detalle más curioso y es que la mayor injusticia que cometía la película era con el malvado y acomplejado coronel Saito.

En el campo de prisioneros de Tamarkan –en realidad Tha Makham–, el sargento mayor Risaburo –en algunos documentos lo llaman Teruo– Saito era el segundo oficial al mando. Entre Saito y Toosey se estableció un fuerte vínculo de respeto.

Los testimonios que, posteriormente a la guerra, se reunieron para los juicios por crímenes fueron bastante favorables para el sargento mayor Saito. El propio teniente coronel Toosey declaró que había recibido una paliza de manos del japonés, pero él (Toosey) había desobedecido una orden directa y había sido cogido en plena actividad delictiva de contrabando de comida. Saito apaleó al oficial inglés para evitar que fuera entregado a la policía secreta (Kenpeitai), lo que hubiera significado su segura tortura y muerte.

Philip Toosey falleció en 1975 y Saito en 1990, ambos individuos injustamente reflejados en una película que les dio fama mundial.

Se calcula que el año pasado Tailandia recibió unos seis millones de turistas, de los que un gran porcentaje estuvieron encantados de poder recorrer el auténtico puente sobre el río Kwai.

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