El destructor británico HMS Strongbow (clase M) bajo ataque durante la Primera Guerra Mundial

El destructor británico HMS Strongbow (clase M) bajo ataque durante la Primera Guerra Mundial

Picotazos de historia

La emboscada alemana que hundió once barcos británicos y aliados en unas horas durante la Gran Guerra

Cuando terminó la jornada de caza, los cruceros alemanes se habían cobrado a nueve de los doce mercantes que integraban el convoy, junto con los dos destructores de escolta. Habían hundido a un mercante danés, cinco noruegos y tres suecos

A partir del 31 de enero de 1917, el Imperio alemán decidió llevar a cabo una guerra sin restricciones contra las líneas de suministros de las islas británicas. El arma submarina alemana sería la principal amenaza y las pérdidas que se ocasionarían a la marina mercante serían tan graves que estuvieron a punto de dar la victoria a Alemania ese mismo año.

En febrero de 1917, el Gobierno británico empezó a tantear a diferentes gobiernos neutrales para adquirir su flota mercante y de esta manera tratar de compensar su incapacidad de reemplazar las pérdidas que sufrían. Uno de los países con los que se negoció esta posibilidad fue Noruega.

En ese momento, el reino de Noruega estaba sufriendo una grave crisis debido a su carencia de carbón. La falta de esta materia, debido a la interrupción del comercio debido a la guerra, estaba creando graves problemas en el país.

La crisis subsiguiente era tan aguda que el Gobierno noruego aceptó arrendar los servicios de 130 barcos mercantes mensualmente a cambio de un suministro mensual de un cuarto de millón de toneladas de carbón.

La principal base y depósito de carbón con destino a Noruega se estableció en el puerto de Lerwick, en las islas Shetland. Desde allí se estableció una línea de convoyes con destino al puerto noruego de Bergen. El tráfico entre ambos puertos llegó a ser bastante elevado.

El alto mando alemán se dio cuenta del intenso tráfico que tenía lugar en esa zona del mar del Norte; por ello, inicialmente organizaron ataques aislados por medio de submarinos (hasta la Segunda Guerra Mundial los submarinos no atacarían sincronizadamente en las llamadas «manadas de lobos» creadas por el almirante Doenitz).

Estos ataques tendrían un éxito relativo debido a los campos de minas y redes antisubmarinas que trataban de confinar a la Flota de Alta Mar alemana en los límites del mar del Norte.

Otro factor fueron las bases navales en el este de Escocia y las Hébridas (Scapa Flow, Rosyth, estuario de Cromarty, etc.), donde la Gran Flota británica acechaba la oportunidad para lanzarse y destrozar a la Flota de Alta Mar alemana. Por ello, decidió hacer una prueba con un distinto enfoque de ataque.

El alto mando de la Kaiserliche Marine (Armada Imperial) planteó que estos convoyes serían muy vulnerables a los ataques por parte de navíos convencionales, más que a los de los submarinos. Para probar la teoría se eligieron dos cruceros ligeros especialmente diseñados para la función de minadores, para sembrar campos de minas.

Eran barcos con un arma principal compuesta por cuatro cañones de 150 mm, pero su principal baza era su velocidad, ya que podían alcanzar los 34 nudos, pudiendo competir con los destructores británicos. Los barcos elegidos fueron el SMS Brummer (barco que daría nombre a la clase) y el SMS Bremse.

SMS Brummer

SMS Brummer

Aunque los británicos –el famoso Room 40, como se conocía a la oficina de decodificación de la Armada– captaron mensajes que daban información de la salida de ambos buques, dieron por hecho que su función sería la de reforzar campos de minas existentes y no le dieron importancia al ser una actividad rutinaria.

El día 17 de octubre, al amanecer, el destructor HMS Strongbow, que se encontraba bajo el mando del capitán de corbeta Edward Brooke, detectó unos navíos que tomó por cruceros británicos. El Strongbow procedió a emitir las señales de identificación (el equivalente al santo y seña en la mar). Al no tener respuesta, se procedió a repetir las señales.

Un tercer intento fue respondido con un mensaje en código morse que no tenía sentido alguno. En ese instante estaban a 3.000 metros de distancia los unos de los otros y los cruceros abrieron fuego sobre el destructor inglés. Eran las 06:00 horas de la mañana.

A la segunda salva de los cruceros alemanes, un impacto sobre el destructor le destrozó la tubería principal de conducción de vapor. El Strongbow quedó al garete y sin energía para transmitir. El barco estaba condenado y, acribillado por los impactos de los cañones alemanes, se hundiría a las 09:30 horas.

La posición del Strongbow era en popa del convoy, protegiendo a este; en la proa del convoy estaba el destructor de la misma clase que el Strongbow, HMS Mary Rose. A este le acompañaban dos pesqueros armados que estaban situados en los flancos del convoy.

El HMS Mary Rose, bajo el mando del capitán de corbeta Charles Leonard Fox, abandonó su posición en la cabeza del convoy para dirigirse hacia donde provenían los sonidos del cañón. A las 06:20, el destructor inglés avistó a los cruceros alemanes y abrió fuego sobre ellos. Estaban a 6.000 metros de distancia unos de otros.

Cuando atacó el destructor, los cruceros alemanes se estaban cebando con los mercantes que componían el convoy. Ya habían hundido a cuatro mercantes cuando hizo su aparición el HMS Mary Rose.

Algunos miembros de la tripulación del Mary Rose

Algunos miembros de la tripulación del Mary RoseMuseo de la Primera Guerra Mundial

Al principio, el fuego alemán fue algo errático, tal vez debido a la inesperada aparición del destructor. Pero pronto lo horquillaron y los proyectiles alemanes empezaron a desmenuzar al destructor inglés con terrible precisión. A las 07:00 horas, el HMS Mary Rose se fue a pique llevándose consigo a ochenta y tres miembros de su tripulación, capitán y primer oficial incluidos.

Tras este hundimiento se reanudó la carnicería. Los pesqueros armados, que nada podían hacer frente a los cruceros alemanes, desaparecieron en el horizonte a lo máximo que daban sus calderas. El convoy transmitió la orden de disolverse y buscar la salvación en la huida.

Cuando terminó la jornada de caza, los cruceros alemanes se habían cobrado a nueve de los doce mercantes que integraban el convoy, junto con los dos destructores de escolta. Habían hundido a un mercante danés, cinco noruegos y tres suecos; los que se habían salvado fueron dos mercantes ingleses y uno belga.

Cuando fueron informados de este desastre, el Almirantazgo ordenó una revisión de los protocolos para la escolta de los convoyes del mar del Norte. A partir del 20 de octubre –diez días después del ataque– se implementó un nuevo protocolo por el cual se mantendría un sistema de patrulla formada por navíos principales (cruceros, cruceros de batalla, cruceros acorazados, etc.) a lo largo de la línea Lerwick-Bergen.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas