Fundado en 1910
Soldados británicos provistos de cascos antigás PH con tubos de respiración, disparando una ametralladora Vickers

Soldados británicos provistos de cascos antigás PH con tubos de respiración, disparando una ametralladora Vickers

Siete armas que nacieron en la Primera Guerra Mundial y cambiaron la forma de combatir

La contienda, librada entre 1914 y 1918, impulsó una revolución tecnológica que transformó los métodos bélicos tradicionales

La Gran Guerra fue un auténtico laboratorio de guerra industrializada, en el que surgieron o se consolidaron armas que marcarían el siglo XX. La contienda, librada entre 1914 y 1918, impulsó una revolución tecnológica que transformó los métodos bélicos tradicionales. «Cada nueva arma respondía al estancamiento de la guerra de trincheras, variante y rescoldo de una forma decimonónica, victoriana, de entender y hacer la guerra», advierte el doctor en Medicina Juan Ignacio Pinedo del Campo, miembro del Grupo de Investigación de Historia Militar.

Lanzallamas

Introducidos por Alemania, los lanzallamas fueron el verdadero terror en las trincheras. El Ejército imperial alemán desplegó unidades de lanzallamas en el frente occidental para hacer salir a los soldados británicos o franceses de su atrincheramiento. El dispositivo utilizaba gas para expulsar combustible a presión, que prendía al llegar a la boquilla del arma. La llamarada podía alcanzar hasta 36 metros de distancia.

Lanzallamas alemanes durante la Primera Guerra Mundial en el Frente Occidental, 1917

Lanzallamas alemanes durante la Primera Guerra Mundial en el Frente Occidental, 1917Bundesarchiv / Wikimedia Commons

Los prototipos iniciales requerían tres personas para transportarlos y manejarlos hasta el desarrollo de una versión portátil que hizo posible que un solo soldado «pudiera llevar un arma capaz de causar devastación si lograba entrar en el sistema de trincheras del enemigo, o como mínimo acercarse a él», advierte el historiador estadounidense Mark Cartwright.

Sin embargo, no resultó ser tan eficaz como se esperaba: ponía en alto riesgo al soldado que lo portaba, no solo ante la posibilidad de volar por los aires, sino por convertirlo en uno de los primeros y más visibles objetivos del fuego enemigo.

Granadas de mano

En esta guerra que se estaba desarrollando en espacios cerrados y distancias cortas en las trincheras, los soldados vieron necesaria un arma que pudiera ser fácil de transportar al tiempo que letal, y que pudiera lanzarse contra el enemigo.

Así, se fabricaron decenas de millones de granadas de mano a lo largo de la Primera Guerra Mundial. Los principales modelos fueron la alemana, que usaba un mango de madera, por lo que se la conoció como «granada de palo». Los explosivos estaban situados en la parte superior de una lata que se activaba tirando de un cable en el mango. Tardaban entre cinco y siete segundos en detonar.

Fotografía del Cuerpo de Señales con la leyenda: «Ilustra los métodos de lanzamiento de granadas de mano desde las trincheras. Puesto de avanzada del 137.º Regimiento de Infantería cerca de Amphersbach, Alsacia, Alemania, 29 de agosto de 1918

Fotografía del Cuerpo de Señales con la leyenda: «Ilustra los métodos de lanzamiento de granadas de mano desde las trincheras. Puesto de avanzada del 137.º Regimiento de Infantería cerca de Amphersbach, Alsacia, Alemania, 29 de agosto de 1918Museo Nacional de la Primera Guerra Mundial

Por su parte, aunque en un principio los franceses no estaban preparados para la producción masiva de granadas y llegaron a fabricar estos proyectiles con latas de todo tipo, acabaron desarrollando una de las granadas defensivas más empleadas de la historia militar: la F1.

Al igual que los franceses, los primeros modelos británicos fueron fabricados de manera casera con tarros de mermelada hasta el desarrollo de la granada Mills. Este modelo se convirtió en la granada de mano estándar del Ejército británico, aunque también contó con versiones adaptadas para ser lanzadas desde fusil mediante una varilla insertada en el cañón y un cartucho de fogueo especial.

Soldados estadounidenses colocando espoletas a granadas de mano

Soldados estadounidenses colocando espoletas a granadas de manoMuseo Nacional de la Primera Guerra Mundial

Había dos tipos de granadas: unas ofensivas, que utilizaban la onda expansiva para herir, y otras defensivas, que explotaban dispersando fragmentos de proyectiles. En la Gran Guerra también se fabricaron granadas de gas, humo y antitanque.

Gases tóxicos y armas químicas

Durante la segunda batalla de Ypres se produjo el primer gran empleo de gas venenoso en el frente occidental. Fue el Ejército alemán el que «liberó 160 toneladas de un gas letal, el cloro, frente a posiciones francesas», según recoge Alejandro Fernández Blanco en La larga guerra del siglo XX.

A partir de julio de 1915, los ingenieros alemanes desarrollaron el proyectil de gas, «que permitía a la artillería disparar la sustancia letal a distancias mucho mayores y directamente en medio del enemigo», detalla Cartwright en un artículo publicado en World History Encyclopedia.

Artilleros australianos de la 55.ª Batería de Asedio trabajando durante un ataque con gas, 1917

Artilleros australianos de la 55.ª Batería de Asedio trabajando durante un ataque con gas, 1917Wikimedia Commons

Las fuerzas alemanas también utilizaron morteros para disparar proyectiles de gas, a menudo dispuestos en largas filas para crear una columna concentrada de gas en una zona específica ocupada por el enemigo.

Entre los gases utilizados figuraban el lacrimógeno, no letal; el cloro, que quemaba el revestimiento de los pulmones y asfixiaba a la víctima; el mostaza, empleado desde 1917, que impedía la visión, provocaba grandes ampollas dolorosas y destruía el revestimiento de las vías respiratorias, y el fosgeno, incoloro y el más letal de todos.

Submarinos y torpedos

Dentro de la carrera armamentística que supuso la Primera Guerra Mundial, un sector muy importante fue el naval, donde el submarino todavía constituía un arma muy novedosa. Sus principales características eran el sigilo, perfecto para atacar al enemigo casi sin ser detectado, así como la gran potencia de fuego con el torpedo, un proyectil autopropulsado que explotaba al impactar contra un barco. Su alcance podía superar varios kilómetros, lo que permitía atacar desde una posición relativamente segura.

Así, los submarinos fueron utilizados para la exploración, el ataque sorpresa y, especialmente, para atacar las rutas comerciales y romper las líneas de suministros. Mientras que los torpedos resultaron «ser el arma más eficaz en el mar durante la Primera Guerra Mundial, causando muchas más víctimas que los cañones navales o las minas», considera el historiador estadounidense.

Fotografía tomada en 1917 durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) que muestra un submarino U-boat (clase UC-1) de la Armada Imperial Alemana

Fotografía tomada en 1917 durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) que muestra un submarino U-boat (clase UC-1) de la Armada Imperial Alemana

Los submarinos cambiaron la guerra naval y obligaron a crear nuevos métodos de defensa, como convoyes escoltados y cargas de profundidad. Su influencia continuó siendo decisiva durante todo el siglo XX.

Minas

Las minas se utilizaron ampliamente durante la Primera Guerra Mundial, tanto en tierra como en el mar. En el frente occidental, además de las minas colocadas para dificultar el avance enemigo, adquirió especial importancia la guerra subterránea: los zapadores excavaban túneles bajo las trincheras rivales para colocar grandes cargas explosivas antes de una ofensiva. Este uso fue característico de la guerra de posiciones y tuvo episodios especialmente significativos en batallas como el Somme, Verdún o Messines.

Su funcionamiento variaba según el tipo de mina. Las cargas enterradas podían detonarse mediante presión, temporizadores o sistemas de ignición accionados a distancia. En el caso de las minas subterráneas colocadas bajo posiciones enemigas, el objetivo era destruir fortificaciones, abrir brechas en el frente y desorganizar las defensas antes del avance de la infantería. El alcance de la explosión dependía del tamaño de la carga y podía arrasar amplias zonas del frente.

Soldados alemanes utilizando un lanzaminas en tierra de nadie durante la Primera Guerra Mundial

Soldados alemanes utilizando un lanzaminas en tierra de nadie durante la Primera Guerra Mundial

Las minas terrestres dificultaban el avance de las tropas y obligaban a realizar peligrosas tareas de desminado. Por su parte, las minas navales se emplearon de forma masiva para proteger costas, bloquear rutas marítimas y combatir a los submarinos y buques enemigos. Fueron una herramienta clave en la guerra de posiciones y en la guerra naval, y aumentaron la complejidad del combate durante toda la contienda.

Tanques

Aunque fueron pensados como apoyo a la caballería, pronto se convertirían en la «nueva caballería». Los primeros tanques fueron desarrollados por el Reino Unido para romper el estancamiento de las trincheras. El Mark I entró en combate en 1916 y abrió el camino a una nueva forma de guerra basada en vehículos blindados.

Su blindaje protegía a la tripulación mientras avanzaba sobre alambradas, cráteres y trincheras. Estaban armados con cañones o ametralladoras y podían superar obstáculos que detenían a la infantería convencional.

Fotografía de septiembre de 1918 de tanques ligeros Renault FT-17 utilizados por las fuerzas estadounidenses durante la Primera Guerra Mundial

Fotografía de septiembre de 1918 de tanques ligeros Renault FT-17 utilizados por las fuerzas estadounidenses durante la Primera Guerra Mundial

El primer modelo francés «resultó poco fiable en prácticamente todos los aspectos», advierte Cartwright sobre el Saint-Chamond; sin embargo, el tanque ligero Renault FT-17 resultó ser mucho mejor, siendo el primero en tener una torreta totalmente giratoria.

Aunque eran lentos y sufrían averías con frecuencia, demostraron que los vehículos blindados podían cambiar el desarrollo de las batallas. Su aparición dio origen a la guerra acorazada moderna.

Bombarderos de largo alcance

El aire también tuvo un gran protagonismo en la Primera Guerra Mundial, por lo que la aviación evolucionó rápidamente durante la contienda. Aparecieron los primeros bombarderos capaces de transportar explosivos sobre territorio enemigo. Alemania empleó aviones y dirigibles para atacar ciudades e instalaciones militares.

Fotografía de 1918 de un bombardero británico Handley Page durante la Primera Guerra Mundial

Fotografía de 1918 de un bombardero británico Handley Page durante la Primera Guerra MundialMuseos Imperiales de Guerra

Estos aparatos volaban a gran distancia respecto al frente y lanzaban bombas desde el aire. Aunque su precisión era limitada, ampliaron el alcance de los ataques y demostraron el potencial de la aviación militar.

Los bombarderos fueron el precedente de la guerra aérea desarrollada en décadas posteriores. Su utilización impulsó mejoras en motores, navegación y defensa antiaérea durante el resto del conflicto.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas