Fotografía que muestra edificaciones destruidas por los terremotos en Catia La Mar (Venezuela)
Qué es el tecnopor, el material barato promovido por el chavismo y usado en los edificios de Venezuela
Días después de la catástrofe, decenas de rescatistas y afectados de La Guaira han denunciado que en el centro de las columnas de los edificios derrumbados había restos de este material
Casi una semana después, Venezuela sigue protagonizando una carrera contrarreloj con el objetivo de encontrar a las miles de personas que continúan bajo los escombros. En las últimas horas, una fuerte réplica de 4,6 grados se ha sentido en Caracas, dificultando las labores de búsqueda de los servicios de emergencia, que continúan trabajando día y noche tras los brutales terremotos de 7,2 y 7,5 grados que han dejado ya 1.719 fallecidos, más de 3.000 heridos y miles de desaparecidos.
A esto hay que añadir que el doble seísmo de magnitud siete provocó el colapso de cerca de 800 edificios según los datos compartidos por el Gobierno venezolano. Del total, las autoridades estiman que unos 189 edificios colapsaron de manera íntegra, siendo La Guaira y Caracas un auténtico cementerio de edificios residenciales. A esto hay que sumar que otra gran cantidad de edificios han resultado dañados o inhabitables, lo que indica la poca previsión del país para prevenir este tipo de fenómenos naturales.
Así lo resaltó a El Debate Manuel Regueiro, expresidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos de España: «No parece que Venezuela haya preparado su infraestructura de las grandes ciudades para terremotos, sabiendo que es una zona de terremotos. No han pensado en esto, porque tampoco han tenido grandes terremotos. Sin embargo, eso eso es lo peor, porque cuando no se producen grandes terremotos quiere decir que se acumula energía, que es lo que ha pasado aquí».
Un rescatista cava entre los escombros mientras busca víctimas en Caraballeda, estado de La Guaira
Ahora, días después del doble temblor, se podría haber revelado un uso inadecuado del «tecnopor»– nombre comercial del poliestireno expandido (EPS) y denominado «anime» en Venezuela–, un material esponjoso utilizado como relleno de las columnas estructurales colapsadas de varios edificios gracias a su ligereza, capacidad de aislamiento térmico y acústico, y bajo coste.
Tal como han señalado decenas de rescatistas y afectados de La Guaira, en el centro de las columnas de los edificios derrumbados se puede ver este material, usado generalmente como aislante y no de manera estructural.
Aunque es cierto que el uso del tecnopor está expandido por todo el planeta gracias a sus cualidades de aislamiento térmico y acústico, la tragedia de Venezuela habría revelado cómo los núcleos de las columnas estaban formados por poliestireno, recubiertos únicamente por una capa delgada de cemento.
Aquí es donde entra en juego la nula calidad de las viviendas sociales construidas por el chavismo en el marco del proyecto Gran Misión Vivienda Venezuela –que llegó a entregar más de cinco millones de viviendas en todo el territorio nacional– y que siempre estuvo salpicada por distintos escándalos de corrupción. En concreto, estos edificios fueron construidos por empresas y contratistas internacionales bajo convenios del Gobierno venezolano, destacando principalmente corporaciones de Irán, así como constructoras de China, Rusia, Bielorrusia y Turquía.
Desde su puesta en marcha en el año 2011 por el entonces presidente Hugo Chávez, esta iniciativa surgió para dar respuesta urgente a miles de familias que perdieron sus hogares debido a las intensas lluvias que afectaron a Venezuela a finales del año 2010.
Hay que tener en cuenta que en el año 1967 el país venezolano reestructuró las normas de construcción en el país y aceleraron proyectos habitacionales seguros en otras zonas debido al seísmo que destruyó varios edificios en zonas como Altamira y Los Palos Grandes.
Un automóvil pasa junto a una estructura colapsada y montones de escombros en Catia La Mar, estado de La Guaira.
Sin embargo, el colapso producido en los últimos días se debió principalmente a la pésima calidad de su construcción. Esto provocó que, ante un terremoto como el registrado hace escasos días, la estructura externa cediera fácilmente y dejara expuesto el anime que debió estar protegido.