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María Dabán, en la redacción de El Debate

María Dabán, en la redacción de El DebateMaría Bereijo

Entrevista

María Dabán (El Hormiguero): «Felipe VI es también Rey de Jerusalén, muy poca gente lo sabe»

La brillante guionista y contertulia de El Hormiguero acaba de publicar Cada loco con su historia, un fascinante libro en el que relata episodios curiosos de la historia universal

Los audímetros miden la audiencia de los programas y cadenas de televisión y ahí, tanto El Hormiguero como Antena 3 destacan como líderes. Lo que no registran los audímetros son otras variables como la respuesta de los espectadores que, por otra parte, no requiere ningún medidor. El programa que transmite más buen rollo cada noche es El Hormiguero, donde también encontramos a la poseedora del mayor índice de sonrisas (y risas, directamente) por minuto de la televisión.

Unas y otras, las sonrisas y las risas, acompañan en todo momento a María Dabán. En sus intervenciones en la tertulia de El Hormiguero, donde también trabaja como guionista. En su visita a la redacción de El Debate y en cada respuesta de la entrevista. Y a los lectores de Cada loco con su historia (Ediciones B, sello de Penguin Random House Grupo Editorial), el libro que acaba de publicar y donde demuestra esa misma y pasmosa facilidad para contar historias curiosas con sencillez. Por algo Pablo Motos le pide cada martes que cuente una de sus historias para abrochar su programa. Y también por algo María Dabán, cuando le preguntamos qué personaje histórico podría ser Pablo Motos, nos dice que él «ya ha hecho su propia historia y tiene su hueco en ella».

–Con el buen corazón que tiene, lo mismo no se presentó al Premio Planeta para no fastidiar a su compañero y amigo Juan del Val...

–No, a Juan del Val no se le puede fastidiar. Está en otra dimensión, no se puede competir contra él (risas).

–¿Qué le impulsó a escribir este libro? ¿Cuál fue el paso decisivo?

–Me llamaron de Ediciones B y me preguntaron si quería escribir un libro de política. Les dije que de política no, que no me apetecía porque, además, me parecía un tema muy efímero. Con la velocidad a la que va la actualidad, cualquier cosa que escribieras ahora podía quedarse desfasada enseguida. Les propuse hacer un libro diferente. Cuando estuve en COPE había un programa de madrugada con Roberto Pablo en el que hacía una sección llamada El diván de la Dabán, dedicada a efemérides e historias curiosas contadas de una forma informal. Me dijeron: 'nos cuadra'. Les mandé un índice y me han dado total libertad, algo que agradezco muchísimo porque así se escribe de manera mucho más cómoda. Ha sido un libro muy divertido de hacer.

María Dabán, en un momento de la entrevista

María Dabán, autora del libro Cada loco con su historiaMaría Bereijo

–¿Cómo fue el proceso de selección de los personajes y las historias?

–Casi todas las historias surgieron de viajes o de libros que había leído y me habían llamado la atención. Por ejemplo, la historia de Beryl Markham nació después de leer sus memorias, Al oeste con la noche. Es un libro fascinante, aunque deja fuera aspectos importantes de su vida que intento reflejar en el libro. Otra historia surgió paseando por Londres. Vi una estatua junto al Big Ben de una mujer con otras dos detrás subidas en un carro. Vi 'Boudica', no sabía quién era, me puse a averiguar y vi que era una reina que se levantó contra los británicos y llegó a ponerlos en apuros durante un tiempo.

Otro día con una amiga en Córdoba, en una tienda de souvenirs, vi una placa que explicaba que allí había vivido un médico judío que ayudó a adelgazar a un rey leonés porque llegó a pesar 240 kilos y le acabaron quitando del trono. Me fue surgiendo así. O historias que estoy leyendo una cosa y de manera tangencial me aparece una historia que me resulta atractiva.

–Dedica el libro a sus padres. ¿Qué aprendió de ellos?

–A mi madre le apasionaba la Historia, le gustaba mucho leer y era una gran contadora de historias. Siempre me quedé con la espina de no haber grabado las historias familiares que contaba. Mi padre también conocía muchísimas historias de la familia y una de ellas está incluida en el libro.

–Como la historia de la bula de su antepasado…

–Técnicamente es un breve apostólico, que es un poquito menos que una bula, pero ha pasado a la historia como la bula de Lope de Antillón. Era mi antepasado y supuestamente, porque tampoco lo sabemos muy bien, una veintena de caballeros navarros y aragoneses acabaron protegiendo al Papa durante el Saco de Roma. No sabemos exactamente cómo ocurrió, pero el caso es que el Papa, en agradecimiento, publicó en marzo de 1530 una bula permitiéndoles hacer muchísimas cosas. Mi madre dijo que era una bula inmoral porque te deja ejercer violencia contra eclesiásticos siempre que no sea obispo. Yo puedo pegarle a un cura. ¿Por qué? Porque sí. Mi padre me había hablado de ella y siempre me pareció una historia muy curiosa. Por eso rematé el libro con esta historia. El Saqueo de Roma fue una verdadera salvajada. Murieron allí 45.000 personas.

María Dabán, autora del libro Cada loco con su historia

María Dabán, en un momento de la entrevistaMaría Bereijo

–En el libro cuenta también la historia del papa que desenterró a otro papa.

–A veces el papado a lo largo de la historia se ha mezclado con la política y en este caso el papa Formoso rechazaba que los Spoleto tuvieran los territorios italianos conquistados a la muerte de Carlomagno. Y estos juraron vengarse. El papa murió. Dicen que envenenado, que en aquella época también era habitual. Pero no contentos con eso, como no pudieron vengarse personalmente, pues lo que hicieron fue nueve meses después, obligar al Papa que estaba entonces, Esteban Sexto, a celebrar el Concilio cadavérico. Desenterraron el cadáver del papa, lo vistieron con las vestiduras papales y lo sentaron en un trono. En el libro cuento cómo sigue porque esto no acaba aquí.

–¿Cree que se ha politizado la visita de León XIV a España?

–Creo que se ha intentado politizar, pero el Papa tiene suficiente personalidad e inteligencia para saber que es el mensaje que él ha querido transmitir, no el que los políticos crean que él ha querido transmitir. Prueba de ello es lo que dijo en el Congreso, donde hubo toques de atención para todos. De ahí que a todo el mundo le parecía bien porque cada uno se quedaba con la parte que aludía al otro. Me parece que ha sido un viaje muy provechoso y muy exitoso.

–¿Ha cambiado la imagen que tenía de algún personaje histórico mientras escribía el libro?

–Sí. Me decepcionó un poco Roosevelt. En el libro cuento los campos de concentración que hicieron en la Segunda Guerra Mundial para norteamericanos de origen japonés o japoneses que llevaban a lo mejor 30 años viviendo ya en Estados Unidos. Se crea toda una corriente de opinión contraria a la gente asiática. Llegó un momento en el año 44 donde ya se dijo que había que cerrar esos campos de concentración. Pero Roosevelt estaba en plena campaña electoral. Quería ser reelegido en noviembre y dijo que se quedaran unos meses más. Incluso su mujer, Eleanor Roosevelt, estaba en contra de la creación de esos campos de concentración. Pero él no hizo caso. Él prefirió e hizo valer más la política que la que la humanidad y la razón. Y a mí, en ese sentido, la figura de Roosevelt me decepcionó.

–¿Tiene un personaje favorito en su libro?

–Más que favorito, me enternece la historia de Esporo. Era un esclavo del que ni siquiera conocemos su verdadero nombre. Esporo significa «esperma» en latín. Nerón se fijó en él porque decía que se parecía muchísimo a Popea Sabina, su esposa muerta, a la que él mismo había matado de una patada cuando estaba embarazada. Le provocó un aborto y el aborto, una infección. Y ella murió. Lo mandó emascular, que es cortarle los testículos y el pene. Lo vistió con las ropas y las joyas de Popea, y lo paseaba como si fuera su emperatriz. Intentó incluso implantarle un útero, que ya os adelanto que no consiguió. Y todavía el infortunio del pobre no acaba aquí. Pero también lo dejo para el libro.

–También cuenta que el Rey de España es, además, Rey de Jerusalén.

–Sí, es un dato curioso. Los reyes de Sicilia tenían el título de rey de Jerusalén. Después de las Cruzadas, cuando ya Saladino se hizo con todo el poder, el título recayó en los reyes de Sicilia o los gobernantes de Sicilia. Como Fernando el Católico acabó siendo rey de Sicilia, todos esos títulos han acabado en la Corona española. Y Felipe VI, como Don Juan Carlos, es el Rey de Jerusalén, que es un dato que muy poca gente lo sabe. Yo no lo sabía.

–Si Pablo Motos fuera un personaje histórico, ¿quién sería?

–No lo sé. Creo que Pablo Motos ya ha hecho su propia historia y ya tiene su hueco en ella.

–¿Y Pedro Sánchez?

–Pedro Sánchez está muy preocupado por cómo va a pasar a la Historia. De momento no tiene buena pinta. Ya veremos en qué acaba todo esto, pero hay demasiado ruido y demasiada corrupción alrededor de su figura.

–No le consta que tenga una bula papal como su familia para librarse de todo, ¿no?

–No, no me consta (risas). Yo podría tenerla por mis antepasados, pero él no.

–Hábleme de otra historia, la suya con El Hormiguero. ¿Con qué disfruta más?

–Lo bueno de El Hormiguero es la variedad. Un día tienes a un político, otro día a un actor… Esa variedad es divertida, aunque hay personajes que te pueden atraer más que otros que vienen. Y las tertulias te llevan su tiempo porque hay muchos frentes abiertos últimamente.

–Pablo Motos siempre le pide que cuenta alguna anécdota personal al final del programa. Tiene una gran facilidad para contarlas…

–Sí, aunque ya se me van acabando las historias. Hay algunas que no puedo contar. Es curioso porque mucha gente por la calle me habla precisamente de eso. Creo que a todo el mundo le pasan cosas divertidas, pero no todos las recuerdan o tienen ganas de contarlas. Yo tengo bastante memoria y las voy contando. De hecho, cuando voy a mi pueblo me dicen en broma: «No sé si contarte esto porque luego lo cuentas en televisión». Les digo que no se preocupen, que no cuento todo.

–¿Qué es lo más gracioso que le han dicho por la calle por su trabajo en El Hormiguero?

–Hay veces que la gente se lía. Una señora en El Corte Inglés me preguntó si había hecho con ella un curso de cocina del ayuntamiento. Le sonaba mi cara, pero no sabía exactamente de qué. La verdad es que la gente siempre es muy cariñosa conmigo. Nunca he tenido una mala experiencia. También en la Feria del Libro todo el mundo fue encantador. Lo que más me gusta es cuando me dicen que les hacemos las noches más entretenidas y que les ayudamos a desconectar de los problemas del día a día. Eso está muy bien.

–¿Ha sido un año más sencillo para El Hormiguero que la temporada anterior?

–Cada año tiene sus propios desafíos pero como el equipo está muy rodado y todo el mundo sabe lo que quiere y tiene que hacer hay que ir a tu aire y seguir haciendo un buen producto, que yo creo que es lo que hacemos ahora.

–Ahora, además de La Revuelta, también compiten a diario con Horizonte, el programa de Iker Jiménez y Carmen Porter en Cuatro que no deja de crecer en audiencia. ¿Cómo valora esa nueva competencia?

–El que valora lo que quiere ver cada noche es el espectador. Es verdad que ha aparecido otro programa en el access prime time al que le está yendo bien, pero nosotros seguimos en cabeza y seguimos siendo la opción favorita de la mayoría de la gente. Si es así, supongo que vamos por buen camino.

–Si pudiera sentarse a hablar con uno de los personajes del libro, ¿a quién elegiría?

–Me gustaría muchísimo conversar con Beryl Markham. Me parece asombrosa la vida que tuvo con sus claroscuros y seguro que tendría muchísimo que contar. Con el pobre Esporo me iba a deprimir.

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