Retrato del rey Carlos II de España (1661-1700). Obra de Juan Carreño de Miranda
Carlos II, el rey tachado de «feo y tonto» que pudo ser el más retratado de la historia de España
El monarca español llevó a cabo una «contrapropaganda icónica» para luchar contra los prejuicios sobre su estado de salud físico y mental
La imagen del rey Carlos II, tan vituperada por la leyenda negra, comienza a ponerse en valor por la historiografía. Hasta el momento, la idea extendida entre la sociedad española es que se trató de un rey «feo y tonto», asociado casi siempre al cuadro de cuerpo entero pintado por Juan Carreño de Miranda en 1673.
Lo que sorprenderá al lector es que esta es solo una de las múltiples representaciones que se hicieron del monarca, puesto que fue, según asegura el historiador Alberto Bravo, «probablemente el rey más retratado de la historia de España».
Carlos II tuvo que afrontar una situación anómala para la Casa de Austria. Con tan solo cuatro años, tras la muerte de su padre, Felipe IV, debía asumir la sucesión como rey de España. Debido a su minoría de edad, tuvo que ser su madre, Mariana de Austria, quien asumió la regencia.
Por ello, comenzó a encargar cuadros en los que aparecía junto a su hijo, con el propósito de mostrar su buen estado de salud y proyectar la capacidad que tendría de gobernar. Además, de esta forma conseguía legitimar su papel como regente mediante su representación con el monarca.
'Retrato de Carlos II, niño y Mariana de Austria' obra de Sebastián de Herrera Barnuevo
El historiador Alberto Bravo, autor de la célebre biografía Yo, el Rey: la historia de Carlos II (Ático de los Libros, 2026), aseguró que, debido a su corta edad, «se necesitó innovar la apología del retrato oficial». Esta circunstancia, explica el investigador, de que España tuviera un soberano que todavía era un niño, no se producía desde tiempos medievales.
El único viaje que realizó en vida el monarca español fue para desplazarse del reino de Castilla al de Aragón
Además, Bravo apunta otro hecho que permite afirmar que «probablemente» Carlos II fuera el rey más retratado de la historia, ya que disfrutó de un largo reinado sin herederos. Por otro lado, recoge la curiosidad de que su bisabuelo Felipe II y su padre Felipe IV no quisieron ser retratados durante su vejez, debido a que sus circunstancias personales y la muerte de sus seres queridos causaron una profunda mella en su ánimo. Carlos II no vivió hechos tan dramáticos como para dejar de retratarse.
Borrar la imagen de su salud
El historiador Alfonso Rodríguez G. Ceballos compartió en su artículo Retrato de Estado y propaganda política que, desde la corte de Madrid, se quiso transmitir al resto de embajadas europeas, donde circulaban rumores sobre el estado de salud físico y mental de Carlos II, que aquellas críticas no eran ciertas. Esto corresponde a una auténtica «contrapropaganda icónica» destinada a mostrar «una imagen de normalidad y estabilidad del adolescente monarca».
'Retrato de Carlos II a los diez años'. Obra de Juan Carreño de Miranda
Multiplicarse en sus reinos
En los retratos de Carlos II se le puede observar tanto de cuerpo entero como subido a un caballo, demostrando su regia autoridad sobre los ejércitos. Otra función que tenían estas representaciones era hacer presente al soberano ante sus vasallos por toda su vasta Monarquía, ya que, según confirma el autor de Yo, el Rey, el único viaje que realizó en vida el monarca español fue para desplazarse del reino de Castilla al de Aragón.
Eso sí, conviene puntualizar que a los Austrias, tanto los catalogados como «mayores» como los «menores», les ocurrió que no supieron conseguir que esta propaganda retratística impactara en el pueblo, puesto que quedó reservada a las élites que visitaban los palacios. También se repartieron por las cortes europeas, destacando el ejemplar que se conserva todavía en el Museo Estatal del Hermitage de San Petersburgo.
No cabe duda de que estas representaciones pudieron impresionar a la nobleza y a las embajadas, pero esta decisión de decorar los pasillos de los Sitios Reales también conllevaba efectos colaterales: dejaba a los protestantes el terreno de los grabados, que podían distribuirse de una manera mucho más sencilla por los hogares como propaganda contra el Rey Católico.
Contra las intrigas políticas
En las intrigas palaciegas propias del poder, Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV y hermanastro de Carlos II, se convirtió en uno de los principales adversarios políticos de la regencia de Mariana de Austria. Debido a esto, Mariana encargó un retrato donde se observa a Carlos II con el atuendo de la «Guardia Chamberga», un cuerpo destinado a proteger al niño de posibles conspiraciones.
'Retrato de Carlos II de niño'. Obra de Sebastián Herrera Barnuevo
Entre los cuadros que más resaltan se encuentra el de Carlos II ante la Sagrada Forma en el monasterio del Escorial, pintura que, en palabras de Alberto Bravo, lo ligó para siempre a aquel templo arquitectónico dedicado a Salomón y construido por su bisabuelo Felipe II.
La gran variedad de cuadros dedicados al monarca español invita a estudiar su reinado alejándose de los tópicos. El último Austria español tuvo que, desde bien niño, trasladar una imagen de autoridad a través de los cuadros que buscaron generar una propaganda política en las cortes europeas, hasta convertirlo en «probablemente» el rey más retratado de la historia de España.