Emblema histórico conmemorativo del cincuentenario (1876-1926) de la Real Sociedad Geográfica
150 años
De los mapas de Carlos V a las grandes exploraciones: los tesoros de la Real Sociedad Geográfica
La Real Sociedad Geográfica conserva un excepcional patrimonio de mapas y documentos que reflejan siglos de exploraciones y descubrimientos. Una institución clave para comprender la historia de España y su contribución al conocimiento del mundo
Cuando pensamos en exploradores, solemos imaginar mapas incompletos, viajes a tierras remotas y expediciones hacia lugares desconocidos. Sin embargo, el verdadero descubrimiento no siempre consiste en llegar a un territorio nuevo, sino en comprender mejor el mundo que habitamos y que debemos custodiar. Esa ha sido, precisamente, la misión de la Real Sociedad Geográfica durante siglo y medio.
¿Está de moda la geografía? Ucrania, el estrecho de Ormuz, Groenlandia, Taiwán, Ceuta o el nuevo mapamundi aprobado por la ONU, además de acaparar la atención de los medios de comunicación, ponen de manifiesto que la geografía tiene importancia estratégica y que es uno de los grandes desafíos contemporáneos.
Exploración, servicio público y respaldo de la Corona
En 2026 se cumplen 150 años de la fundación de la Real Sociedad Geográfica, una de las entidades científicas más veteranas de España. Inspirada en las sociedades geográficas de París (1821) y Londres (1830), es sucesora de la Sociedad Geográfica de Madrid y de la Sociedad Española de Geografía Comercial, creadas en 1876 y 1885, respectivamente.
En 1901, la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, actuando en nombre de su hijo, el rey Alfonso XIII, firmó el decreto por el que la Sociedad Geográfica de Madrid pasó a denominarse Real Sociedad Geográfica.
Poco después, el propio Alfonso XIII aceptó el cargo de alto protector de la Sociedad, mientras que el infante Carlos de Borbón y Borbón fue nombrado presidente de honor. Durante la Segunda República (1931-1939) pasó a denominarse Sociedad Geográfica Nacional y recuperó su nombre en 1939.
Según sus estatutos, se trata de una corporación científica sin ánimo de lucro y dotada de autonomía interna. Su finalidad sigue siendo promover la investigación, el adelanto y la difusión de los conocimientos geográficos en todas sus ramas y aplicaciones a la vida social, política y económica.
Un impulsor destacado de aquella aventura intelectual fue Francisco Coello, uno de los grandes cartógrafos españoles del siglo XIX, convencido de que España debía recuperar un papel destacado en la exploración y el conocimiento científico del planeta.
Como resultado, durante las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del XX, la Sociedad promovió y respaldó numerosas exploraciones, especialmente en África. También ejerció de centro de recepción, análisis y difusión de la información obtenida en ellas.
A lo largo de su historia, han formado parte de la institución grandes figuras de la vida política, científica e intelectual española, como Antonio Cánovas del Castillo, Marcelo Azcárraga, Fermín Caballero, Joaquín Costa, José Echegaray, Gregorio Marañón, Eduardo Saavedra y Francisco Giner de los Ríos, entre otros.
Ceuta, detalle de la hoja «Yebala» (Depósito de la Guerra, 1927)
Mucho más que exploraciones
Entre los cometidos de la Real Sociedad Geográfica figura el asesoramiento a las administraciones públicas en materias geográficas, didácticas y territoriales.
Uno de los ejemplos más significativos de esta labor tuvo lugar en 1916, cuando impulsó una reforma de la nomenclatura geográfica española que permitió modificar la denominación de más de 500 municipios para evitar las duplicidades y confusiones que existían. Todavía hoy, la legislación reconoce su papel consultivo en determinadas cuestiones relacionadas con los nombres geográficos y la organización territorial.
La educación ha sido otra de sus grandes preocupaciones. Ya en 1894, la Dirección General de Instrucción Pública solicitó a la Sociedad su colaboración para elaborar materiales destinados a la enseñanza de la geografía en las escuelas españolas.
'Regni Hispaniae post omnium editiones locupletissima descriptio'
Entre sus contribuciones más valiosas está su labor editorial. Destaca, desde 1876, la publicación del Boletín de la Real Sociedad Geográfica. Se trata de una de las revistas científicas españolas más antiguas en activo, la primera revista española de geografía y uno de los principales vehículos de difusión de los descubrimientos geográficos españoles.
De la vocación de servicio de la Sociedad dan buena cuenta sus vocales natos: el Instituto Hidrográfico de la Marina, el Instituto Geográfico Nacional, el Centro Geográfico del Ejército, el Instituto Español de Oceanografía, el Instituto Geológico y Minero de España, el Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC y la Biblioteca Nacional de España.
Un patrimonio excepcional
El patrimonio bibliográfico y cartográfico de la Real Sociedad Geográfica es uno de los más importantes de España. Tras el incendio de su archivo en 1950, sus fondos, depositados en la Biblioteca Nacional de España, incluyen más de 8.000 mapas, más de 5.000 libros, cerca de 8.000 folletos y una colección de revistas, tanto españolas como extranjeras, con más de 1.120 títulos diferentes.
Entre sus joyas se encuentra el único ejemplar conocido del gran mapa manuscrito de los jesuitas Carlos Martínez y Claudio de la Vega, realizado entre 1739 y 1743. Además, figuran obras excepcionales de la tradición cartográfica europea y española, desde la Geographia de Ptolomeo hasta atlas de Ortelio, Blaeu, Delisle, Tomás López o Francisco Coello.
El único ejemplar conocido del gran mapa manuscrito de los jesuitas Carlos Martínez y Claudio de la Vega
Especial relevancia tiene el Islario General del Mundo de Alonso de Santa Cruz, cosmógrafo de Carlos V. Su imagen fue elegida por Correos de España para ilustrar la hoja bloque emitida el 1 de octubre de 2003 en homenaje a la Real Sociedad Geográfica.
La geografía del siglo XXI
Con el paso del tiempo, el papel de la Real Sociedad Geográfica ha evolucionado. En sus primeros años estuvo estrechamente vinculada a las corrientes colonialistas imperantes en la Europa de finales del siglo XIX, principalmente en África. Posteriormente, se centró más en la investigación, la divulgación científica, la conservación del patrimonio geográfico y la cooperación internacional.
La dimensión internacional ha sido una constante en su trayectoria. España participó, a través de la Real Sociedad Geográfica, en la fundación de la Unión Geográfica Internacional en 1922, convirtiéndose en uno de los países impulsores de la principal organización geográfica mundial. Desde entonces, la Sociedad ha mantenido una presencia activa en numerosos organismos científicos internacionales.
En el primer trimestre de 2027 podrá visitarse la exposición Entre mapas y paisajes. Las huellas del Protectorado español en la Real Sociedad Geográfica, organizada en colaboración con la Biblioteca Nacional de España. Sirva de ejemplo de cómo la Sociedad y sus fondos siguen contribuyendo a interpretar la relación entre territorio, historia y sociedad.
Pocas instituciones españolas encarnan la vocación de conocimiento, servicio público y proyección internacional como la Real Sociedad Geográfica: una corporación científica que ha sabido mantener el reconocimiento de las más altas instituciones del Estado, incluida la Corona, sin renunciar a su independencia intelectual ni a su compromiso con la sociedad.