Juan Eslava GalánJavier Ocaña

Juan Eslava Galán: «Estamos viviendo una época que se parece mucho a la decadencia del Imperio romano»

«La Guerra Fría nunca se ha desconvocado; ahora se trata de una guerra comercial», advierte el escritor que regresa a librerías con un nuevo título de su serie Historia contada para escépticos

La Guerra Fría terminó oficialmente con la disolución de la Unión Soviética en 1991, pero sus consecuencias siguen presentes en el tablero internacional. Esta es una de las ideas centrales del nuevo libro de Juan Eslava Galán, que vuelve a su reconocida serie Historia contada para escépticos para adentrarse en uno de los periodos «más decisivos del siglo XX», según ha advertido el autor en rueda de prensa.

«En realidad, la Guerra Fría nunca se ha desconvocado», afirma el escritor. A su juicio, el enfrentamiento entre las grandes potencias ha cambiado de naturaleza: «Era una guerra ideológica. Ahora eso ha ido mutando, y ahora se trata de una guerra meramente comercial». La rivalidad, sin embargo, permanece. «Todo va a ser una continuación con otros métodos de la Guerra Fría. Seguirá habiendo esos enfrentamientos, espionajes, etcétera», sostiene.

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El libro recorre el conflicto que enfrentó a Estados Unidos y la Unión Soviética desde la posguerra hasta el derrumbe del bloque comunista, sin perder de vista sus prolongaciones posteriores. La carrera armamentística, la conquista del espacio, las redes de espionaje, la propaganda y las intervenciones en terceros países dibujan un escenario en el que la competencia política y militar condicionó la vida de millones de personas. Durante décadas, la humanidad vivió bajo la posibilidad de una guerra atómica capaz de provocar su propia desaparición.

Eslava Galán, fiel a su estilo narrativo, combina los grandes acontecimientos con episodios reveladores y anécdotas que muestran hasta qué punto la realidad puede superar a la ficción. La precisión histórica convive con el humor y la ironía, dos de las señas de identidad de un autor que busca entretener sin renunciar al rigor histórico, tal y como subrayó Laura Franch responsable de la Comunicación en la Editorial Planeta. El resultado es una historia accesible para todo tipo de lectores, que no se limita a reconstruir el pasado, sino que invita a examinar críticamente las versiones oficiales y los intereses que se esconden tras ellas.

«No existe la historia, digamos, absolutamente neutral, científica, no existe», explica el escritor al hablar de su método de trabajo. «Tú partes de una serie de datos y los interpretas como tú crees que hay que interpretarlos». Por eso, añade, procura exponer su propia perspectiva sin ocultársela al lector: «Procuro exponer los pros y los contras de cada asunto» y «mitigar que se vea mi ideología» de modo que quien lee pueda formarse su propia opinión.

Esa mirada escéptica se aplica a ambos bloques. La obra examina tanto el carácter represivo del socialismo soviético como las contradicciones del modelo estadounidense, que defendía las libertades mientras respaldaba operaciones de injerencia en otros países.

Pero más allá de la rivalidad militar y geopolítica, Eslava Galán subraya el componente ideológico que marcó el enfrentamiento entre los dos bloques: «El comunismo es realmente una religión. Entonces la gente le es absolutamente fiel y fanática, a pesar de que la historia nos está demostrando que todos los países que han tenido un régimen comunista han fracasado», afirma el escritor, que aborda en el libro las convicciones, la propaganda y los mecanismos de adhesión que contribuyeron a alimentar la confrontación durante décadas.

El espionaje, por su parte, ofrece algunos de los episodios más sorprendentes del periodo, desde las operaciones para obtener secretos militares hasta los ingeniosos –y a veces disparatados– dispositivos de escucha. «Los soviéticos han tenido siempre la ventaja de que mucha gente se ha ofrecido a espiar gratis por su ideología», afirma.

Entre los escenarios que aborda el libro figuran Corea, Vietnam, Cuba, Afganistán e Irán, además de otros conflictos en los que las dos superpotencias midieron sus fuerzas de manera indirecta.

Cuestionado por cómo las consecuencias de la Guerra Fría afectaron a España, el autor de La Guerra Fría contada para escépticos (Planeta) expresa que «Franco fue uno de los que se aprovechó de la Guerra Fría» al recordar cómo el contexto internacional favoreció la consolidación del régimen. El acercamiento a Washington, explica, estuvo ligado a la búsqueda de reconocimiento internacional y a los intereses estratégicos estadounidenses.

El episodio de Palomares, en 1966, cuando cuatro bombas atómicas cayeron en suelo español tras el accidente de dos aviones estadounidenses, constituye uno de los ejemplos más inquietantes de los riesgos que asumió el país en aquel tablero geopolítico.

La actualidad atraviesa también la reflexión del autor sobre el nuevo equilibrio internacional. Eslava Galán considera que el mundo avanza hacia una configuración con varias potencias y concede especial importancia al ascenso de China. «China está, mientras los demás países piensan en el mañana, China ya piensa en el pasado mañana», señala. En su opinión, la competencia tecnológica será decisiva: «El futuro radica en la inteligencia artificial, se diga lo que se diga, y en eso están compitiendo las grandes potencias».

El escritor advierte asimismo del riesgo de que la transformación del orden mundial vaya acompañada de una pérdida de libertades. Al comparar el presente con otros periodos históricos, afirma: «En todas las transiciones hay desorden. De algún modo, nosotros estamos viviendo una época que se parece mucho a la decadencia del Imperio romano». Y añade: «Sabemos de dónde venimos, pero no sabemos exactamente a dónde vamos». La única diferencia es «que aquella fue en tres siglos y nosotros la vamos a vivir en 50 años».

Con este nuevo título, Juan Eslava Galán amplía una serie que ha encontrado en el escepticismo, la claridad expositiva y el humor una forma reconocible de acercar la historia al gran público. La Guerra Fría aparece aquí no como un capítulo cerrado, sino como una clave para interpretar las rivalidades económicas, políticas y militares que siguen condicionando el mundo. Porque, como resume el propio autor, las formas del enfrentamiento pueden cambiar, pero sus protagonistas continúan disputándose la influencia y el poder.