Carlos III y Gibraltar

Carlos III y Gibraltar

¿Cambiar Puerto Rico por Gibraltar? La oferta que hizo Inglaterra al Imperio español

Los Borbones trataron de recuperar la Roca, pero Londres se hizo fuerte y solo contempló un intercambio por Puerto Rico

En 1704, en pleno marco de la Guerra de Sucesión española, Inglaterra y sus aliados arrebataron Gibraltar a la nueva Monarquía Hispánica de los Borbones. Esta operación se reconoció casi diez años después mediante la firma del Tratado de Utrecht, en 1713, que ratificó la soberanía británica sobre el enclave. A partir de ese momento, las delegaciones inglesas utilizaron esta baza con el fin de buscar un intercambio con Madrid, hasta el punto de insistir en el intercambio de la Roca por la isla de Puerto Rico.

Durante el siglo XVIII, los embajadores británicos trataron de utilizar Gibraltar a su favor. El nuevo rey afincado en Madrid, Felipe V, era nieto de Luis XIV y se había educado en Versalles, una situación que entrelazó las conexiones entre las cortes de Madrid y París.

Este nuevo rumbo en la administración acabó con el vínculo histórico de los Habsburgo de Madrid y sus familiares de Viena. Durante los doscientos años de los Austrias españoles, Gibraltar formó parte de la Monarquía española.

Desde París, Luis XIV siguió de cerca las negociaciones del Tratado de Utrecht para consolidar la influencia francesa en la Península. El conocido como Rey Sol ejerció presión para que su nieto, en contra de su voluntad, cediera Gibraltar a los ingleses. Tal y como recoge el historiador Carlos D'Alzina, «la cesión de Gibraltar se planeó en Versalles y se acordó secretamente en Londres, sin participación española».

Los ingleses resistieron con éxito su protectorado en la Roca y la convirtieron en su Numancia

A partir de aquel momento, Londres utilizó esta nueva posesión a su favor como potencial intercambio por alguna otra pieza con el fin de lograr una mayor influencia en América y en el Caribe.

Por eso pidieron a los políticos españoles considerar la entrega de Puerto Rico, conocida como la «llave de Indias», para hacerse con el control económico total del continente americano. El objetivo era desbancar a Francia y, sobre todo, desplazar a España como la potencia hegemónica en el territorio que sus marineros descubrieron en 1492.

¿Gibraltar por Puerto Rico?

Tres años después de la firma del Tratado de Utrecht, fue el propio rey inglés Jorge III quien deseó el intercambio de Gibraltar por Puerto Rico, una propuesta que Felipe V no estaba dispuesto a aceptar. No obstante, en 1736, el Gobierno español volvió a entablar las negociaciones para recuperar su territorio, pero recibió la misma propuesta por parte de Londres: o se incluía Puerto Rico en la operación o no habría trato.

Carlos III fue el monarca borbónico que más esfuerzos dedicó a recuperar Gibraltar, lo que quedó plasmado en un asedio a la plaza iniciado en 1779. El autor de Revolución, Jorge Luis García, sostiene que los ingleses resistieron con éxito su protectorado en la Roca y la convirtieron en su «Numancia». Esta resistencia supuso que, a partir de aquel momento, los británicos ya no estuvieran dispuestos a ceder su puesto donde, en palabras del historiador, «tenían puesta la bota a los españoles».

No obstante, durante las reuniones mantenidas entre ambas delegaciones volvió a salir a la palestra el intercambio por Puerto Rico, pero, una vez más, no se llegó a materializar. Desde París se apoyó a España para la recuperación de Menorca y, en un momento de euforia, se trató en 1782 de recuperar aquella Roca, cuya resistencia la convirtió en un lugar inexpugnable.

Jorge Luis comparte que el teniente general de la Armada española, Luis de Córdova, «cometió dos o tres errores gravísimos que impidieron la conquista». Además, también apunta que se hizo un bloqueo que resultó ser un colador, puesto que «los ingleses abastecieron la Roca como quisieron desde África», donde mantenían contacto estrecho con los sultanes.

El escritor concluye que «Gibraltar no se conquistó por incompetencia propia». Sin embargo, queda abierta la incógnita de qué hubiera pasado si las delegaciones españolas hubieran aceptado la cesión de Gibraltar por Puerto Rico. La isla caribeña se acabó perdiendo definitivamente en 1898, tras la guerra contra Estados Unidos.

Por lo que, de haberse producido este intercambio tan ansiado durante varias décadas desde Londres, ¿Gibraltar tendría soberanía española en la actualidad, tal y como sucedió con la recuperación de Menorca en 1782?

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