Extracción de sal en los lagos salados situados cerca de El Paso y San Elizario

Extracción de sal en los lagos salados situados cerca de El Paso y San Elizario

¿Cómo una «pizca» de sal desató una guerra en Texas? La nueva novela histórica de Eduardo Garrigues

La nueva novela histórica del diplomático español, La guerra de la sal, rescata el violento conflicto de 1877 en Texas por el control de unas salinas comunitarias arrebatadas bajo la imposición del derecho anglosajón

Una «pizca» de sal provocó una guerra entre Estados Unidos y México en el siglo XIX. El pasado lunes 26 de octubre, la sede del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) se convirtió en el escenario elegido para presentar La guerra de la Sal, la última novela histórica del diplomático y escritor Eduardo Garrigues.

Fue un acto organizado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en colaboración con el propio ICAM, en el que participaron el decano del Colegio, Eugenio Ribón; el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, la historiadora Elvira Roca Barea y Beatriz Paredes Camuñas, presidenta de Unidos por la Historia.

Eugenio Ribón, Beatriz Paredes, Eduardo Garrigues, Elvira Roca Barea y Josu Jon Imaz

Eugenio Ribón, Beatriz Paredes, Eduardo Garrigues, Elvira Roca Barea y Josu Jon ImazIlustre Colegio de la Abogacía de Madrid

La obra del embajador toma como base lo que se conoce como La guerra de la sal de El Paso de 1877, un suceso violento en la frontera entre la comunidad de origen mexicano y el mundo anglosajón. El detonante de este choque fue un cambio en la Constitución de Texas que instauró el common law anglosajón sobre la propiedad del suelo.

Esta modificación legal permitió la apropiación privada e individual de unas salinas que, bajo el paraguas de las Leyes de Indias y el marco jurídico del antiguo Virreinato español, siempre habían sido consideradas un recurso de uso comunitario y de libre extracción para la gente local. Sin desvelar mucho más del argumento de esta historia transformada en novela, el conflicto tuvo como consecuencia encarcelamientos, muertes y una fractura social sin precedentes.

Eduardo Garrigues emplea a David Pike, un periodista del New York Tribune enviado a la zona, para guiar al lector por esta aventura trágica y desconocida para el gran público. Durante la presentación, Josu Jon Imaz planteó una lectura profunda y contemporánea de la obra, en la que destacó que el libro «es, ante todo, una historia sobre el Derecho: sobre la forma en que distintas tradiciones jurídicas ordenan la convivencia, reconocen la propiedad y reparten el acceso a los recursos».

Eduardo Garrigues durante la presentación de su nuevo libro 'La guerra de la Sal'

Eduardo Garrigues durante la presentación de su nuevo libro 'La guerra de la Sal'Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid

El consejero delegado también elogió al autor por reunir «cualidades que rara vez aparecen juntas. Es jurista de formación, diplomático por vocación y escritor por necesidad». Desde su visión profesional, trazó un paralelismo directo entre el conflicto de la sal del siglo XIX y la explotación de recursos actuales, «desde la sal de 1877 hasta el petróleo y el gas de los siglos XX y XXI», señaló.

Imaz profundizó en diferentes aspectos jurídicos y advirtió sobre la importancia del consenso social por encima de las leyes, afirmando que «quienes dirigen empresas lo sabemos bien: una licencia administrativa permite comenzar una obra; la confianza de una comunidad permite sostenerla en el tiempo». Para él, la novela demuestra perfectamente que «cada derecho de propiedad crea oportunidades, pero también desplaza equilibrios anteriores; cada nueva regla tiene ganadores y perdedores».

Por su parte, la historiadora Elvira Roca Barea intervino para desmontar varios mitos anglosajones sobre el funcionamiento de los bienes comunales en el derecho hispano. «En los reinos de Castilla la sal era un bien comunal. Eso no quiere decir que alguien cogiera sal, no confundamos los términos», explicó con rotundidad. «Un bien comunal es un bien que pertenece a una comunidad determinada y está sujeto para su explotación a determinadas reglas».

La historiadora explicó cómo la importancia del nuevo régimen político anglosajón requirió borrar el rastro legal hispano para apoderarse de la tierra. Además, detalló que cientos de documentos de la antigua administración desaparecieron tras el cambio de soberanía sucedido en 1848.

Durante el coloquio reflexionó sobre el cambio social que provocó aquella decisión: «Había que empobrecer a una parte tan grande de la población que dependía de los bienes comunales para su existir, para crear grandes cantidades de proletariado que migrase a las ciudades y se destinase a las nuevas industrias».

Con gran alegría y emoción, el autor realizó una breve explicación de la obra y agradeció a «los buenos amigos que han llenado esta sala» la asistencia. Además, como jurista, destacó que no había mejor sitio que el ICAM para presentar su obra, una historia de aventuras, conflicto social y lucha por la tierra que sirve también para entender, desde la historia y el pasado, un presente y un futuro que tienden a repetirse, pero con otros materiales, terrenos y fronteras.

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