'Los fusilamientos de Paracuellos' obra de Carlos Sáenz de Tejada
90 años
La matanza de miles de presos en Paracuellos, uno de los episodios más sangrientos de la persecución religiosa
Paracuellos fue uno de los lugares donde la persecución religiosa, causó un número más elevado de víctimas, lo que convierte a las fosas improvisadas en aquel otoño madrileño de 1936 en uno de los mayores relicarios martiriales de toda la historia de la Iglesia
Durante estos primeros días de noviembre de 2026, se cumplen noventa años del comienzo de la serie de asesinatos masivos que tuvieron como escenario un lugar en las inmediaciones de localidad madrileña de Paracuellos del Jarama, donde se calcula que en menos de un mes fueron asesinadas más de cuatro mil personas.
De esta manera se culminaba el proceso represivo iniciado en julio de 1936 y que ya había costado la vida a miles de los detenidos en la capital de España desde el comienzo de la guerra civil española.
En paralelo al inicio del proceso revolucionario, las patrullas de milicianos formadas en los primeros días adquieren carta de naturaleza y se multiplican los registros, detenciones y fusilamientos. A medida que pasan los días, el procedimiento se vuelve más sistemático y es cuando empiezan a proliferar las checas.
En algunas ocasiones se trataba de los centros anarquistas, socialistas y comunistas anteriores a la revolución pero, en su mayoría, se instalaron en edificios ahora incautados. Aunque, a diferencia del caso bolchevique, en España las checas no iban a ser exclusivas del Partido Comunista sino de todas las organizaciones activas en la retaguardia controlada por el Frente Popular, la proliferación del término es un indicio más del alto grado alcanzado por la influencia soviética.
Conforme iba aumentando el engranaje entre el sistema represivo gubernamental y la actividad de las checas, las brigadas especiales de ejecución de éstas comenzaron a actuar no solamente con los presos que les eran entregados o que ellos mismos detenían, sino que se presentaban en las cárceles provistas de órdenes de entrega de varios detenidos que eran rápidamente ejecutados. Así, en la madrugada del día 28 al 29 de octubre de 1936, fue entregada al Comité de Investigación Pública una expedición de 32 presos que fueron trasladados desde la cárcel de Ventas al cementerio de Aravaca y allí fusilados.
Otras veces, la propia actividad de las checas adquiere carácter masivo con actuaciones muy similares a las llamadas sacas de las cárceles. Así ocurre, por citar un caso, en la checa Fomento de cuyos calabozos fueron extraídos cincuenta detenidos en la madrugada del 31 de octubre de 1931, conducidos en autobuses al término municipal de Boadilla del Monte, asesinados y enterrados en una gran zanja previamente abierta.
Finalmente los numerosos puestos de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia comenzaron a funcionar con arreglo a una nueva organización en noviembre de 1936 y sus elementos fueron utilizados de forma conjunta por las autoridades durante todo dicho mes en los asesinatos en masa de los presos que con esta finalidad fueron excarcelados y conducidos a Paracuellos y a otros lugares próximos a la Madrid.
Ya en los primeros días de noviembre de 1936, el Gobierno había abandonado la capital de España en dirección a Valencia ante la desfavorable marcha de las operaciones militares y la cercanía de las tropas nacionales. En su ausencia, el general Miaja debía procurar la defensa de la ciudad auxiliado por una Junta Delegada de Defensa en la que participaban los diversos grupos políticos y sindicales. La Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa fue confiada a Santiago Carrillo, de las Juventudes Socialistas Unificadas y se nombró Delegado de Orden Público al redactor del diario socialista Claridad, Segundo Serrano Poncela.
A las pocas horas de constituirse este organismo, se toman una serie de medidas para imponer el definitivo control sobre el orden público. La tarea será llevada a cabo por el equipo de las Juventudes Socialistas y del Partido Comunista que Carrillo había reunido a su alrededor en un Consejo de policía, formado por miembros de la desaparecida checa de Fomento.
El referido Consejo de Orden Público repartió a sus miembros entre las diversas cárceles de Madrid, y tras una brevísima selección, comenzó la extracción de las prisiones de varios millares de presos asesinados en los términos de Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz.
Santiago Carrillo Solares en el centro, marchando junto a miembros de las milicias de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) durante la Guerra Civil Española en Madrid en 1936
Las declaraciones prestadas con posterioridad demuestran la intervención en las sacas del 7 y 8 de noviembre de varios miembros del Consejo de Orden Público designados personalmente por Santiago Carrillo la madrugada del 7 de noviembre. También está comprobada la participación de miembros de las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia y la intervención de las autoridades de orden público en la selección y en las órdenes de extracción. En realidad, Carrillo no hizo otra cosa que poner al servicio del comunismo todo el aparato represivo del poder republicano.
El periodista y delegado soviético en España Mijaíl Koltsov, ejemplo arquetípico del control de Stalin sobre la situación, ha dejado en su Diario de la Guerra de España, testimonio de la intervención comunista en el desarrollo de un terror no fruto de la improvisación y la pasión, sino proyectado para conseguir la exterminación total de los calificados como enemigos de la revolución por su pertenencia a unos determinados grupos sociales como ocurre con los eclesiásticos y militares.
En cuanto al número de víctimas, se suele hablar de unos 2.800 a partir de las listas de presos extraídos de las cárceles Modelo, Ventas, Porlier y San Antón; pero otros autores han incrementado notablemente las cifras al incluir a otros asesinados por diversos grupos de milicianos y chequistas que también actuaron durante estas semanas en Paracuellos.
César Vidal proporcionó en una de sus publicaciones una lista con 4.021 nombres y en términos similares José Manuel Ezpeleta ha hablado de 4.150 fusilados entre Paracuellos y Torrejón totalmente identificados.
En este contexto, cabe preguntar si hubo en dichas muertes una motivación antirreligiosa, si puede hablarse de martirios en el sentido más riguroso de la palabra. La jerarquía eclesiástica ya se ha pronunciado al elevar a los altares a parte de los asesinados en Paracuellos y encontramos indicios suficientes para afirmar que estas matanzas no sólo fueron la manifestación más brutal de la represión desencadenada en la Guerra Civil sino uno de los lugares donde la persecución religiosa, causó un número más elevado de víctimas, lo que convierte a las fosas improvisadas en aquel otoño madrileño de 1936 en uno de los mayores relicarios martiriales de toda la historia de la Iglesia.
- Ángel David Martín Rubio es un sacerdote, canónigo, historiador, canonista, y profesor universitario español. Se ha especializado en el estudio de la guerra civil española.