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30 de mayo de 2024

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, tras votar en las presidenciales francesas, el 24 de abril

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, tras votar en las presidenciales francesas, el 24 de abrilGTRES

Elecciones legislativas en Francia

Razones y consecuencias de la seria advertencia a Macron

La única certeza que tiene el presidente de la República es que no tendrá que nombrar a Mélenchon jefe de Gobierno; la otra podría ser un inevitable acuerdo obligado con la derecha clásica, a la que ha intentado borrar del mapa

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones legislativas en Francia complican un escenario que los comicios presidenciales parecían haber despejado. Unos comicios legislativos anticipados de aquí a un año, o incluso unos meses, son una hipótesis a tener en cuenta. Estas son las principales razones y consecuencias de lo sucedido anoche en Francia y lo que supone para el presidente, Emmanuel Macron:

Abstención gigantesca

Más del 52 % de los votantes franceses se abstuvieron ayer de acudir a votar en la primera vuelta de las elecciones legislativas. Una cifra jamás alcanzada desde 2002, cuando empezó el sistema, consecuencia directa de la adopción del mandato presidencial de cinco años, que contempla la designación de diputados semanas después de la elección presidencial.

Desafección

El tener que votar cuatro veces en menos de dos meses (presidenciales y legislativas) genera hartazgo en muchos votantes: sin ir más lejos, en la provincia de Sena Saint Denis, sede de los incidentes de la última final de la Liga de Campeones, solo el 27 % de los votantes estimó oportuno desplazarse ayer a depositar su papeleta en las urnas.

La izquierda radical vence en la primera vuelta...

En Sena Saint Denis, precisamente, la izquierda radical vence con más del 45 % de los votos. A nivel nacional, saca algo más del 25 %. Y es la única coalición que puede vanagloriarse de tener tres diputados elegidos en la primera vuelta. Dispondrá del primer grupo de oposición en la Asamblea Nacional.

... pero Mélenchon no será primer ministro

La Nueva Unión Política, Ecológica y Social, Nupes, pese a su victoria técnica, no está en situación de alcanzar la mayoría absoluta, ni siquiera la relativa: carece de las suficientes reservas de votos de cara a la segunda vuelta. Es más: es probable que su elevado resultado de ayer sirva para movilizar a los votantes moderados. Habrá que ver en qué medida.

La coalición presidencial, tocada

Juntos, que agrupa a las formaciones 'macronianas', será el primer grupo de la Asamblea Nacional cuya configuración de dirimirá el próximo domingo.
Sin embargo, las proyecciones más favorables le atribuyen un escaño por encima de la mayoría absoluta. Es decir, que no la obtendrá: el macronismo empieza su segunda etapa con cojera.

La derecha clásica salva los muebles

Los Republicanos consiguen el peor resultado de la derecha en la V República, pero será socio decisivo de los macronianos en las reformas importantes, siempre que estos últimos se queden sin mayoría absoluta. Justo el escenario deseado por Nicolas Sarkozy, quien sigue siendo el primer referente de Los Republicanos, pese a su distanciamiento del partido.

Marine Le Pen, la gran derrotada

La finalista de la última elección presidencial y su partido, la Agrupación Nacional, tendrán grupo parlamentario por primera vez desde 1986. Pero serán irrelevantes: de entrada, por cada diputado suyo, es probable que haya dos diputados de los Republicanos.

Sin consigna de voto

Juntos se ha negado a hacer un llamamiento a votar a favor de los candidatos de la Nupes en aquellos distritos en los que estos últimos se enfrente a la Agrupación Nacional.
Los macronistas examinarán «caso por caso». Una forma sutil de acabar con el «frente republicano» , nombre por que se conoce al cordón sanitario antilepenista.

¿Disolución anticipada?

Si ninguna de las fórmulas previsibles funcionase, el presidente dispone del arma de la disolución de la Asamblea Nacional. Sería la primera vez desde 1997. Es una hipótesis arriesgada: se le puede volver en su contra, como a Jacques Chirac hace un cuarto de siglo, pero además no podría repetir la disolución durante un año.
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