Un militar ucraniano de la 44.ª Brigada Mecanizada Separada de las Fuerzas Terrestres de Ucrania en la región de Zaporiyia, Ucrania
Primero Kursk y ahora Bélgorod, Ucrania intensifica los ataques contra las regiones fronterizas de Rusia
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, confirmó, este lunes por primera vez, que sus tropas están ejecutando una operación en un nuevo territorio fronterizo, aunque a menor escala que la incursión lanzada contra Kursk en agosto de 2024
La invasión rusa de Ucrania, tras más de cuatro años, atraviesa un momento crucial, tanto en el terreno militar como en el diplomático. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que prometió acabar con la guerra en 24 horas, tiene prisa por cerrar un acuerdo de alto el fuego, mientras que las tropas rusas y ucranianas tratan de conseguir fortalecer sus posiciones en el campo de batalla y hacerse con el control del máximo territorio posible. Desde el pasado mes de marzo, y ante el retroceso del Ejército de Kiev en la región rusa de Kursk, Ucrania decidió lanzar una ofensiva contra una nueva región del país vecino, Bélgorod.
A pesar de que canales militares y la prensa tanto local como internacional ya hablaban desde hacía semanas de la presencia de tropas ucranianas en el óblast de Bélgorod, no ha sido hasta este lunes que el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en su mensaje diario, confirmó la existencia de esta operación y, por tanto, la presencia de soldados del país en la región fronteriza de Rusia. «Hoy el comandante en jefe (del Ejército ucraniano) Oleksandr Sirski informó por separado de la situación en el frente, incluyendo nuestra presencia en las regiones de Kursk y Bélgorod», anunció Zelenski, que explicó además que sus tropas siguen «llevando a cabo operaciones activas en las zonas fronterizas del territorio enemigo».
El ucraniano aseguró que esta nueva incursión es una ofensiva «completamente justa». «La guerra debe volver de donde vino», añadió. Zelenski señaló que el «principal objetivo» de su Ejército sigue siendo «proteger todo lo posible nuestro territorio y nuestras comunidades en las regiones de Sumi y Járkov de los ocupantes rusos». Según el canal militar DeepState, cercano a las Fuerzas Armadas ucranianas, Kiev ha logrado ocupar una zona de 13 kilómetros cuadrados en la región de Bélgorod, llegando hasta el pueblo fronterizo de Demidovka. El Ministerio de Defensa ruso ya advirtió el pasado 18 de marzo de que las fuerzas ucranianas habían tratado de penetrar en territorio ruso en la parte occidental de este territorio, avanzando hacia las aldeas de Demidovka y Prilesye.
En ese momento, Moscú aseveró que su Ejército había conseguido repeler el ataque con pérdidas ucranianas que ascendieron a 60 soldados, un tanque y siete vehículos blindados. Sin embargo, los milbloggers rusos confesaron, posteriormente, que las tropas ucranianas habían conseguido romper las defensas del Kremlin y asentarse en territorio ruso. Desde entonces, la situación en esta región fronteriza se mantiene «tensa», según advierten las autoridades locales, y, desde el pasado 19 de marzo, se ha restringido el acceso de civiles a la zona.
Ucrania, además, tiene también su mira puesta en la región de Briansk, donde, según informó la agencia de noticias oficial rusa RIA la semana pasada, el Ejército de Moscú neutralizó «un intento de invasión por parte de las fuerzas ucranianas» contra este otro territorio fronterizo. Asimismo, a pesar de que las tropas de Kiev se han visto forzadas a retroceder, aún mantiene la presión en la región rusa de Kursk. Aquí, las tropas ucranianas llegaron a controlar más de 1.200 kilómetros cuadrados, tras la ofensiva lanzada en agosto de 2024. En las últimas semanas, Moscú ha recuperar gran parte de este territorio, incluida la ciudad de Sudzha, que hasta hace poco era un centro estratégico para el tránsito del gas ruso hacia Europa.
Estas nuevas incursiones ucranianas en territorio ruso se enmarcan en un contexto especialmente delicado, con un proceso de paz abierto y auspiciado por el propio Trump. La estrategia de Kiev es clara, hacerse con más territorio que luego pueda intercambiar a Rusia por los territorios ucranianos que este se anexionó al inicio de la invasión. Aunque el experto militar ucraniano y exoficial del Servicio de Seguridad (SBU), Ivan Stupak, señaló en declaraciones a The Moscow Times, que la intensificación de los ataques ucranianos probablemente tenía como objetivo «desviar la atención» de las fuerzas rusas de otros frentes.
«El objetivo es desviar la atención de la Federación Rusa de la región de Kursk, donde la presión es intensa, y distribuir la tensión de manera más equitativa», apunta Stupak. Para este experto militar, al igual que ya explicó el propio Zelenski, estas nuevas incursiones responden a los avances rusos en la región de Sumi, la zona fronteriza ucraniana que limita con Kursk, donde Rusia avanza lenta, pero decididamente. «Con la presión en Sumi, todo lo que ocurre en Bélgorod y Briansk, incluidos los ataques con drones, es un intento de desviar la atención y dispersar las fuerzas rusas a lo largo de la línea del frente», señala. Mientras que en el campo de batalla se lucha de manera encarnizada por cada centímetro de tierra, delegaciones de Rusia y Ucrania han anunciado nuevas reuniones esta semana con representantes de Estados Unidos.