Planta de enriquecimiento de uranio de Natanz en Irán (archivo)
Israel contradice a Trump y reconoce que una parte del uranio enriquecido de Irán sobrevivió a los bombardeos
A diferencia del Organismo Internacional de Energía Atómica, que sostiene que el material fue retirado antes del ataque, Israel mantiene que no hubo traslado previo
Una fuente oficial israelí ha confirmado que parte del uranio enriquecido al 60 % que Irán almacenaba en instalaciones subterráneas podría haber sobrevivido a los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos llevados a cabo en junio. Aunque la ofensiva logró dañar o destruir la mayoría de las centrifugadoras operativas en los principales centros de enriquecimiento del país, parte del material nuclear podría seguir siendo accesible para ingenieros iraníes.
Según esta fuente, citada por The New York Times y que habló bajo condición de anonimato, Israel detectó a finales del año pasado lo que describen como un «ritmo acelerado» en los trabajos nucleares iraníes, interpretado como una posible carrera encubierta hacia la obtención de un arma. Esa percepción llevó al Gobierno israelí a preparar una operación militar, incluso sin el respaldo inmediato de Washington.
Finalmente, el mes pasado, Israel primero y Estados Unidos después lanzaron sendas ofensivas contra tres instalaciones clave: Natanz, Fordo e Isfahán. Se emplearon bombas penetradoras de hasta 30.000 libras y misiles Tomahawk para atacar instalaciones subterráneas. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó el resultado como una «aniquilación total» del programa nuclear iraní. Según su Administración, el ataque ha dejado el combustible y los equipos «enterrados bajo toneladas de escombros».
Sin embargo, la evaluación israelí es más matizada. La fuente afirma que, si bien los daños a las centrifugadoras son irreversibles en el corto plazo, parte del uranio enriquecido almacenado en contenedores especiales pudo haber quedado intacto, especialmente en la instalación de Isfahán. A diferencia del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que sostiene que el material fue retirado antes del ataque, Israel mantiene que no hubo traslado previo.
Combinación de imágenes creadas el 22 de junio de 2025 usando imágenes satelitales publicadas por Maxar Technologies muestra la instalación de enriquecimiento nuclear de Natanz de Irán el 15 de junio de 2025 (arriba), y la instalación de enriquecimiento nuclear de Natanz de Irán en el centro de Irán después de los ataques estadounidenses el 22 de junio de 2025.
Occidente coincide en que las instalaciones quedaron gravemente dañadas, pero advierte que Irán podría intentar recuperar el uranio restante. Las agencias de inteligencia creen que cualquier intento de acceder al material sería detectable por satélite, lo que daría margen a una nueva intervención militar. Aun así, preocupa que Irán haya expulsado a los inspectores del OIEA y desactivado cámaras y sensores, lo que limita la capacidad de monitoreo externo.
Actualmente se desconoce cuántas centrifugadoras adicionales estaba fabricando Irán antes del ataque, ni cuánto tiempo tardaría en restablecer su capacidad de enriquecimiento. Los dos sitios subterráneos que el país estaba construyendo —uno cerca de Isfahán y otro en Natanz— no fueron alcanzados por los bombardeos, pero aún no estarían listos para operar.
Expertos occidentales creen que, tras comprobar que incluso instalaciones protegidas bajo montañas pueden ser destruidas, Irán podría optar por dispersar su programa nuclear en múltiples ubicaciones más pequeñas y menos detectables.