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Traslado de presos venezolanos al CECOTEFE

«Vas a ver un verdadero infierno»: los inmigrantes denuncian abuso físico y psicológico en la prisión de Bukele

La autoridades estadounidenses aseguraron que los inmigrantes venezolanos deportados a El Salvador pertenecían al Tren de Aragua, una banda criminal

Uno de los más de 250 inmigrantes venezolanos enviados por Estados Unidos al CECOT, la cárcel de máxima seguridad creada por el presidente Nayib Bukele en El Salvador, presentó el jueves una demanda civil contra el Gobierno Federal. En ella alega que fue detenido y expulsado sin el debido proceso legal, mientras otros dos venezolanos denuncian abuso físico y psicológico en esa prisión salvadoreña.

Neyiyerver Adrián León Rengel, liberado la semana pasada y llevado de vuelta a Venezuela tras pasar más de 4 meses detenido en el CECOT, denuncia haber sufrido abuso «físico, verbal y psicológico» y pide 1,3 millones de dólares en retribución por daños.

La demanda, interpuesta con el respaldo de la organización Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), es la primera que presenta uno de los venezolanos que fueron expulsados a El Salvador.

«Los funcionarios federales le mintieron a Rengel, diciéndole que sería enviado a su país de origen, Venezuela. Sin embargo, pasó más de cuatro meses en El Salvador –un país que no es su lugar de origen ni donde tiene vínculos personales–, donde sufrió abusos», indica el documento.

Inmigrantes venezolanos encarcelados, subiendo a un autobús fuera del Centro de Confinamiento del TerrorismoAFP

El venezolano, de 27 años, trabaja como barbero en Irving, a las afueras de Dallas (Texas) y fue detenido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en el estacionamiento de su apartamento.

Entró en EE.UU. a través de la aplicación CBP One, un programa impulsado por el Gobierno de Joe Biden (2017-2021) para que los migrantes pudieran presentarse en la frontera sur y había solicitado también un Estatus de Protección Temporal (TPS).

Las autoridades, detalla el documento, lo identificaron «erróneamente» como miembro de la pandilla venezolana Tren de Aragua y lo enviaron a El Salvador bajo la Ley de Enemigos Extranjeros, invocada por Trump para expulsar a los venezolanos acusados de formar parte de este grupo criminal.

Condiciones «inhumanas y deplorables»

En el CECOT, Rengel soportó condiciones «inhumanas y deplorables», de acuerdo con la denuncia: «fue recluido junto a 18 o 19 detenidos venezolanos más en una celda de apenas tres por tres metros. La mayoría de los días permanecían allí las 24 horas, con pocas o ninguna oportunidad de salir».

Los guardias de seguridad de la prisión le golpearon «en su pecho y su estómago» con puños y bastones y, en una ocasión, lo llevaron a una zona de prisión sin cámaras donde fue «brutalmente agredido», continúa la denuncia a la que tuvo acceso Efe.

Desde LULAC, el director ejecutivo Juan Proaño, asegura que la historia de Rengel es un «llamado de atención» para todos los estadounidenses que creen en la promesa de la Constitución y el Estado de derecho.

«El caso del señor Rengel es una parodia de la justicia que merece la atención nacional», indicó Proaño en un comunicado.

Golpizas desde que llegaron

Mervin José Yamarte Fernández, otro de los más de 250 inmigrantes venezolanos deportados de Estados Unidos a la al CECOT en marzo, contó desde Caracas a ABC News que fueron golpeados y se les negó el acceso a abogados mientras estuvieron detenidos en El Salvador.

Las presuntas golpizas comenzaron tan pronto como los venezolanos llegaron a El Salvador, dijo Yamarte Fernández. Los hombres, que estaban esposados y encadenados, fueron sacados inmediatamente del avión y llevados a CECOT, donde dicen que fueron pateados, golpeados y afeitados.

El barbero venezolano Neiyerver Adrián León RengelAFP

«Vas a ver un verdadero infierno», recordó Yamarte Fernández, que le dijo un oficial de CECOT. El inmigrante venezolano agregó: «Teníamos moretones por todas partes... no sabíamos qué hacer».

Washington y Caracas anunciaron el viernes pasado un acuerdo para enviar a los más de 250 venezolanos de vuelta a su país, a cambio de la excarcelación de diez ciudadanos y residentes permanentes estadounidenses detenidos en Venezuela.

Los inmigrantes, quienes en su mayoría no contaban con antecedentes penales, pasaron meses incomunicados, en lo que organizaciones defensoras de los derechos humanos calificaron como «desapariciones forzadas».

El Gobierno de Donald Trump los acusó de pertenecer a la pandilla Tren de Aragua y llegó a un acuerdo con El Salvador para pagar alrededor de seis millones de dólares al año por su detención.