Impuestos, para qué exactamente
Si los Estados miembros están alineados con las recomendaciones del informe anual de la Comisión Europea sobre el Estado de derecho, hay acceso a fondos, si no, no lo hay
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
Dos billones de euros para los años 2028 a 2034, es la cifra propuesta por la Comisión Europea (CE) para el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP). La cifra se acompaña además de bastantes novedades, todas ellas enmarcadas en un mensaje incuestionable: el disfrute de los fondos irá vinculado a la mejor protección del Estado de derecho y los valores de la Unión Europea (UE) en el uso de los fondos comunitarios.
Daniel Freund, coordinador de los Verdes en la Comisión de Control Presupuestario, explica que, según el modelo que la Comisión ha propuesto, los Estados miembros ya no recibirán sumas globales para proyectos individuales, sino que, en su lugar, los desembolsos estarán vinculados a la aplicación de reformas de cada país miembro, acordadas conjuntamente.
Además, el nuevo modelo establece que sólo se desembolsarán fondos si un Estado miembro cumple determinados requisitos estructurales y de Estado de derecho. La nueva medida somete el disfrute de los fondos a los que cada país/ Estado miembro ha contribuido mediante los impuestos de sus ciudadanos, al escrutinio de la Comisión: si está alineado con las recomendaciones del informe anual de la Comisión sobre el Estado de derecho, hay acceso a fondos, si no, no lo hay.
La otra novedad es que, si se pierden fondos debido a su no aplicación, estos se destinarán a programas que refuercen específicamente la democracia, la sociedad civil, la libertad de los medios de comunicación y la lucha contra la corrupción.
Así las cosas, aprovechamos para ofrecer un botón de muestra en la gestión de los fondos comunitarios actuales: La UE y el Consejo de Europa ya predican con su ejemplo (y con el dinero de todos) dando continuidad a la 3ª edición del Mecanismo Horizontal III, un programa para la cooperación con los Balcanes Occidentales y Turquía, que se desarrolla entre 2023 y 2026.
El programa abarca acciones en Albania, Bosnia y Herzegovina, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia y Turquía y permite a los beneficiarios cumplir sus programas de reforma en los ámbitos de los derechos humanos, el Estado de derecho y la democracia, y ajustarse a las normas europeas, una prioridad para el proceso de ampliación de la UE. La tercera fase del Mecanismo Horizontal III tiene un valor de 41 millones de euros (financiados en un 85 % por la Unión Europea y en un 15 % por el Consejo de Europa).
Pues bien, la financiación de las mencionadas reformas estructurales en estos países incluye, de momento, como actividad estrella del Mecanismo Horizontal III, la iniciativa «Block the Hatred. Share the Love/ Bloquea el odio. Comparte el amor» en esos territorios, para la promoción de la diversidad, la igualdad y el respeto mutuo. Tiene sus canales en Facebook, Instagram y Twitter para compartir mensajes, involucrar a activistas, periodistas, jóvenes, y público en general, y proporcionar materiales para contrarrestar el discurso de odio en línea y fuera de línea. La campaña ofrece hojas informativas, vídeos e información en su página web principal para aquellos interesados en obtener más información. Además, la iniciativa cuenta con «embajadores contra el discurso del odio», y financia la organización de eventos para concienciar y mostrar su apoyo al amor y en contra del odio.
Llegado este momento, uno se pregunta a quiénes se odia tanto como para invertir 41 millones de euros en actividades de este cariz, condición sine qua non para gustar más a la UE y pasar a ser miembros del club de los Veintisiete. Pues, según sus propias fuentes (fact-sheet), de mayor a menor, son objeto de preocupación y de financiación: las personas LGTBIQ+, las víctimas del sexismo, los inmigrantes, las víctimas del acoso online, las personas con algún tipo de discapacidad, las personas con alguna afiliación religiosa expresa, y los gitanos.
Deseando encontrarme con algún sacerdote de los Balcanes para preguntarle por las ayudas.