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Mujeres y niños afganos con burka

Mujeres y niños afganos con burkaAFP

Los talibanes prohíben los libros escritos por mujeres en las universidades en Afganistán

La medida, confirmada esta semana, incluye también la eliminación de 18 asignaturas universitarias y la prohibición de centenares de títulos que, según el régimen, contradicen su interpretación estricta de la sharía

Los talibanes han dado un nuevo paso en su ofensiva contra los derechos de las mujeres en Afganistán. Esta vez, el objetivo han sido los libros: el Ministerio de Educación Superior ha ordenado la prohibición de toda obra escrita por autoras en las universidades del país. La medida, confirmada esta semana, incluye también la eliminación de 18 asignaturas universitarias y la prohibición de centenares de títulos que, según el régimen, contradicen su interpretación estricta de la sharía.

En total, el Gobierno talibán ha identificado 679 libros como «preocupantes», de los cuales 140 son de autoría femenina. Entre los títulos vetados se incluyen obras de académicas afganas e internacionales que hasta ahora formaban parte de los programas de ciencias sociales, literatura o estudios de género. Además, unos 310 libros publicados en Irán también han sido censurados, bajo el argumento de que representan un riesgo de «infiltración cultural».

La orden fue firmada por la viceministra de Educación Superior, Ziaur Rahman Aryoubi, y aprobada por un comité de eruditos religiosos. Según el texto oficial, estas obras y asignaturas «contradicen la ley islámica y la política del sistema». Las universidades están obligadas a retirar de inmediato los materiales y a rediseñar sus planes de estudio.

Esta decisión se suma a la larga lista de restricciones impuestas desde que los talibanes regresaron al poder en agosto de 2021. En apenas cuatro años, las mujeres han sido excluidas de la educación secundaria y universitaria, apartadas de la mayoría de empleos públicos y privadas de libertades básicas como el acceso a espacios recreativos o el derecho a viajar sin la compañía de un tutor masculino. Con esta nueva prohibición, ni siquiera los libros escritos por mujeres pueden circular en los espacios académicos.

La reacción ha sido inmediata. Escritoras como Zakia Adeli, cuya obra ha sido retirada, denuncian que la medida refleja una política sistemática de invisibilización. «Quieren borrar la voz de las mujeres del ámbito intelectual, reducirnos al silencio absoluto», declaró en medios locales. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han señalado que la decisión constituye una violación flagrante de la libertad académica y del derecho a la educación, y advierten de que el país se está aislando aún más de la comunidad internacional.

El impacto práctico también será profundo. Profesores universitarios deberán sustituir rápidamente materiales de referencia, lo que amenaza con deteriorar aún más la calidad educativa. Estudiantes, ya limitados por la censura, verán reducido su acceso a perspectivas diversas, especialmente en materias relacionadas con filosofía, ciencias sociales o literatura.

La prohibición de libros escritos por mujeres no es un hecho menor. Supone borrar de los espacios académicos una parte fundamental de la producción intelectual, privando a las nuevas generaciones de referentes y modelos femeninos. También envía un mensaje inequívoco: en el Afganistán de los talibanes, las mujeres no pueden estudiar, no pueden enseñar y, ahora, tampoco pueden escribir.

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