El submarino ruso Novorossiysk en una imagen de la Fuerza Aérea de Portugal tomada en enero
Suecia despliega buques de guerra y aviones de combate tras interceptar un submarino ruso
Estocolmo, que coordinó su respuesta con Dinamarca, la considera «una operación de rutina»
Las Fuerzas Armadas suecas han confirmado que persiguieron y escoltaron a un submarino ruso detectado en el estrecho del Kattegat, la vía marítima que conecta el Mar del Norte con el Báltico y separa Dinamarca de Suecia. La operación, realizada de madrugada y en coordinación con las Fuerzas Armadas danesas, implicó el despliegue de varios buques de guerra y aviones de combate.
En un comunicado, Estocolmo describió la maniobra como «una operación de rutina», pero el propio comportamiento del sumergible –que emergió voluntariamente y se dejó ver a plena luz– sugiere más bien una demostración de fuerza. El submarino, identificado como el Novorossiysk, pertenece a la clase Varshavyanka (Proyecto 636.3), una de las más modernas de la flota rusa del Báltico, diseñada para operar en aguas poco profundas y con un alto nivel de sigilo.
Equipados con misiles de crucero Kalibr y sistemas de propulsión silenciosa, estos submarinos forman parte de la llamada capacidad de segundo ataque de Moscú, una pieza esencial de su disuasión nuclear.
Fuentes militares suecas aseguraron que el submarino no representaba una amenaza inmediata y que, según sus registros, podría tratarse del mismo buque que semanas atrás sufrió una avería en el Canal de la Mancha. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se había burlado entonces del episodio en un discurso ante la Asamblea Parlamentaria de la Alianza: «Hoy no hay presencia naval rusa, salvo un submarino roto que regresa cojeando a casa. Esto no es La caza del Octubre Rojo, es la búsqueda del próximo taller mecánico». Ese mismo día, la Armada francesa confirmó haber detectado otro submarino ruso que emergió frente a las costas de Bretaña. «La OTAN observa el Atlántico con atención constante», publicó el Comando Marítimo de la Alianza en la red X. Una fragata francesa lo siguió durante varias millas hasta que el buque ruso se alejó hacia el norte.
Rusia, que desde la invasión de Ucrania en 2022 ha multiplicado sus movimientos submarinos en aguas europeas, utiliza estos patrullajes para vigilar cables de comunicaciones, rutas energéticas y movimientos navales de la OTAN. Su flota también supervisa los llamados petroleros fantasma, barcos con bandera de conveniencia que burlan las sanciones europeas transportando crudo ruso a través del Báltico.