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Las joyas de la Corona expuestas en la Galería ApoloMuseo del Louvre

¿Dónde están los ladrones del Louvre? Los 8 minutos del gran golpe que traen de cabeza a la Policía y a Macron

¿Qué dejaron en el museo? La Policía halló dos radiales, un soplete, gasolina, una manta, guantes y un «walkie-talkie»

Francia y medio mundo se hacen la misma pregunta: ¿Dónde están los ladrones? ¿Quiénes son? ¿Cómo es posible que en 8 minutos pudieran cometer el robo del siglo XXI en el Louvre? ¿Por qué no se adoptaron medidas extraordinarias para todo el edificio tras el robo de la Gioconda? La Policía busca respuestas, pero el tiempo va en su contra.

Cumplidas las 48 horas no hay noticias o indicios conocidos que puedan indicar dónde se fraguó el golpe y en qué lugar se encuentra ahora el botín y sus nuevos propietarios.

Las hipótesis se suceden en diferentes direcciones. Unos expertos aseguran que detrás del robo se encuentra el crimen organizado, otros especialistas descartan esa idea y aseguran que los ladrones forman una banda particular de amantes del arte y del negocio de la compra y venta de piezas originales. En especial, de joyas.

La joya de la Corona

Hay opiniones para todos los gustos, incluso la de aquellos que atribuyen el robo a amateurs. Eso explicaría que en la huida perdieran la joya de la Corona o para ser precisos, la Corona de las joyas, la que llevo sobre su hispana testa la emperatriz Eugenia de Montijo, la mujer de Napoleón III.

No hay asalto ni robo perfecto, pero este empieza a parecer que podría serlo. La película de los hechos, porque es una película, empieza a las 9:30 de la mañana del domingo. A plena luz del día dos individuos llegan a un costado del Museo con un camión y una plataforma/montacargas de obra. En un abrir y cerra de ojos la arriman a la pared del ala que da al muelle François Mitterrand, frente al Sena.

Llevan ropas de operarios. Uno tiene ajustado un chaleco amarillo y el otro uno naranja, colores para llamar la atención en cualquier construcción. Otros dos individuos, como grabó una cámara de vigilancia de la calle, se suman a la escena tras llegar en dos motocicletas de gran cilindrada: más de 400 centímetros cúbicos. A esa hora por el Museo del Louvre, que recibe a nueve millones de personas al año, ya están paseando miles de visitantes.

El minutero del reloj está en marcha y los cuatro atracadores se encaraman hasta la primera planta en esa plataforma parecida a una escalera mecánica de bomberos. El equipo está bien pertrechado. Uno de ellos, con ayuda del compañero, saca una radial y corta uno de los cristales de la ventana. A partir de ese momento, esa será la puerta de entrada y de salida de la Galería de Apolo.

Los frescos del techo y las visitas, con guía incluida, serán testigos de lo que va a suceder. La sala encargada por Luis XIV tiene todo lo que el «Rey Sol», –el que afirmaba «el Estado soy yo»–, pudo imaginar. Gemas, cientos de diamantes engarzados en diademas, zafiros del tamaño del puño de un niño… En total, unas 800 piezas de un valor material e inmaterial complicado de calcular. ¿Cuál es el precio de cada pieza? Depende del deseo de quien la ambicione.

Con el rostro cubierto y la radial atraviesan las vitrinas y se hacen con nueve piezas del siglo XIX

Una vez dentro del museo, con el rostro cubierto y la radial (llevan dos modelos de amoladora angular) los atracadores atraviesan las vitrinas y se hacen con nueve piezas del siglo XIX. Los visitantes no dan crédito a lo que está sucediendo delante de sus ojos. Salvo uno que graba cómo el del chaleco amarillo, con la radial, logra resquebrajar el cristal.

«¡Evacuen!»

«Cuando la seguridad se dio cuenta de lo que estaba pasando, empezaron a correr y a decirnos: ¡Evacuen!», asegura a la cadena CNews Rayan, un guía que entraba en ese momento en la sala, como recoge Afp. Son las 9:37 y la alarma salta a todo volumen. Un minuto más tarde no hay rastro de los ladrones. Se han dado a la fuga en las motocicletas.

«Tardaron 30 segundos. Aparcaron, se subieron a montacargas, rompieron la ventana y entraron», recuerda con escaso sentido del tiempo en la televisión francesa Samir, un francés que paseaba en ese momento en bicicleta por el corazón de París. Y... «voila»

La Policía halló dos radiales, un soplete, gasolina, una manta, así como guantes y un «walkie-talkie»

¿Qué dejaron? En el museo la Policía halló dos radiales, un soplete, gasolina, una manta, guantes y un «walkie-talkie». Afp cita una fuente policial que admite haber localizado el chaleco amarillo de uno de los criminales, unos dos kilómetros más arriba, cerca del puente de Sully.

Cuanto más tiempo transcurre, menos posibilidades hay de localizar a los ladrones. Francia sigue atónita esta película mientras el Gobierno se lleva las manos a la cabeza. Lo que le faltaba a Emmanuelle Macron era un golpe en el Louvre y ha sucedido.

El presidente parece estar gafado con su Gobierno. El incendio de la catedral de Notre Dame conmocionó al planeta y despertó la solidaridad de líderes de todo el mundo así como las donaciones de millonarios de muchos rincones del planeta, pero el suceso del Louvre invita más a la sonrisa, por la ineficacia del sistema de seguridad, que a las lágrimas.