Setayesh Shamjani, la hija de Ali Shamjani, alto asesor del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei
La hija de un alto asesor de Irán aparece sin velo en su boda y causa indignación en el país
En un Irán cada vez más cansado de la represión, un simple vestido de novia sin velo se ha convertido en el símbolo más visible de indignación
La filtración de un vídeo de la boda de la hija de Ali Shamjani, Setayesh Shamjani, el pasado 18 de abril, uno de los funcionarios más poderosos y radicales del régimen iraní, ha provocado una oleada de indignación en Irán y fuera de sus fronteras. En las imágenes, grabadas durante una lujosa ceremonia celebrada en el hotel Espinas Palace de Teherán, la novia aparece sin velo y con un vestido blanco sin mangas, rodeada de invitadas igualmente descubiertas, en abierto contraste con las estrictas normas de vestimenta impuestas a las mujeres iraníes.
El escándalo ha sido mayúsculo porque Shamjani, alto asesor del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei y exsecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, fue uno de los principales responsables de la represión de las protestas que estallaron tras la muerte de la joven kurda Mahsa Amini en 2022, símbolo de la lucha contra la obligatoriedad del velo. En un país donde decenas de mujeres han sido detenidas, golpeadas o incluso asesinadas por negarse a cubrirse el cabello, el hecho de que la hija de un alto jerarca del sistema aparezca vestida como una novia occidental ha sido interpretado como la prueba más clara de la hipocresía de la élite gobernante.
La indignación se ha extendido rápidamente por las redes sociales, donde miles de usuarios iraníes han compartido el vídeo con mensajes de rabia e ironía. Muchos recordaron que el propio Shamjani promovió la reactivación de la Policía de la Moral y defendió castigos ejemplares contra las mujeres «que desafían los valores islámicos». La ostentación de la boda, celebrada en un contexto de profunda crisis económica, con inflación desbordada y pobreza creciente, añadió combustible a la frustración popular. Mientras la mayoría de los iraníes enfrentan sanciones, desempleo y represión, las imágenes mostraban una ceremonia repleta de lujo, flores y luces, símbolo de una casta privilegiada que vive al margen de las restricciones que impone al resto del país.
La prensa reformista iraní no ha pasado por alto el asunto y varios analistas han advertido de las consecuencias políticas que puede tener para Shamjani, aunque es poco probable que sufra sanciones reales. Por su parte, los medios conservadores han tratado de minimizar la polémica, sugiriendo que el vídeo fue manipulado o que se trataba de un acto privado entre mujeres, mientras que el propio funcionario respondió a las críticas con un desafiante mensaje en la red social X: «¡Bastardos, sigo vivo!». El episodio ha vuelto a exponer la fractura entre la población y una élite que exige sacrificio y modestia a los demás, pero que no se aplica las mismas normas. En un Irán cada vez más cansado de la represión, un simple vestido de novia sin velo se ha convertido en el símbolo más visible de una indignación acumulada.