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Archivo- Yaacov Amidror en un encuentro en Bruselas de la EJA en septiembre de 2024Daniela Brik

Yaacov Amidror, exjefe de Seguridad Nacional de Israel: «No se podrá hacer nada en Gaza mientras Hamás siga tan fuerte como hoy»

El analista, una de las voces israelíes más reconocidas del tablero israelo-palestino, apunta que cualquier solución no debe dejar la puerta abierta a concesiones

El frágil acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás pende de un hilo y entraña enormes desafíos. El principal, a juicio de Yaacov Amidror, exjefe de Seguridad Nacional de Israel, pasa por su implementación en un enclave palestino dominado aún por los islamistas. Advierte que «no se podrá hacer nada en la franja de Gaza, ni reconstrucción, ni despliegue de tropas, etc., mientras Hamás siga siendo la principal fuerza o el grupo más poderoso».

El acuerdo, negociado por Estados Unidos y presentado en la ciudad balneario egipcia de Sharm el-Sheij, respaldado por mediadores internacionales, contempla en su primera fase un alto el fuego, el intercambio de los israelíes vivos y fallecidos secuestrados a cambio de la excarcelación de más de un millar de presos palestinos, la apertura gradual de pasos fronterizos y corredores de ayuda por parte de Israel, que también debería replegar sus tropas a varias líneas hasta completar la retirada del enclave mediterráneo.

El texto impone plazos para esa retirada de fuerzas terrestres israelíes y la evaluación de la posible entrada de fuerzas internacionales en fases posteriores.

Para Amidror, sin embargo, esos compromisos son insuficientes si Hamás conserva la capacidad de ejercer control político y militar: «Respecto a lo planificado por el presidente estadounidense, está claro que nada puede hacerse en Gaza, ni reconstruirla, ni traer fuerzas que implementen ningún cambio civil, mientras Hamás siga tan fuerte como hoy. Hamás no puede atacar Israel, pero sigue siendo la fuerza más poderosa en Gaza».

Así lo expresó en una videoconferencia organizada esta semana por el Jerusalem Press Club tras los primeros intercambios. En ella puso el acento en lo que considera el obstáculo central para cualquier avance político o humanitario tras la primera fase del acuerdo de alto el fuego.

El analista, una de las voces israelíes más reconocidas del tablero israelo-palestino, advirtió que «si eso se mantiene en el futuro, nadie vendrá a reconstruir Gaza», y apostilló que cualquier solución no debe dejar la puerta abierta a concesiones: «Desde el punto de vista de Gaza, primero Hamás debe ser eliminado y desarmado. Debe ser extirpado».

A pesar de que el Movimiento de la Resistencia Islámica (acrónimo de Hamás) ha quedado severamente tocado en su arsenal y capacidad ofensiva, y descabezado de sus principales dirigentes en Gaza, militares y políticos, aún ejerce el control. Mantiene una estructura que le permite articular puestas en escena como las liberaciones de capturados o ejecuciones «ejemplarizantes», destinadas a representar el escarnio público y crear terror, como las de la última semana.

«Primero hay que encontrar la solución al problema de Hamás»

En ese punto, Amidror sitúa el nudo del problema en la persistencia del poder de Hamás dentro de Gaza: «Si queremos que todo esto se cumpla (el acuerdo de alto el fuego), quizá sería sensato empezar por la población de Gaza, que hoy sufre por el fuerte control de Hamás. Hamás mató a muchos palestinos allí por colaborar con Israel, algo parecido a lo que hizo el ISIS».

El experto cuestionó, por otra parte, las acusaciones por parte de dirigentes internacionales de que Israel practica un genocidio al pueblo palestino, algo, a su juicio, «curioso cuando la población palestina sigue creciendo. Es un 'genocidio' peculiar». Amidror señala, en ese sentido, que siempre es «más fácil culpar a Israel y no decir nada sobre la crueldad de Hamás en las zonas de las que se retiró el Ejército israelí. Primero, tenemos que encontrar la solución al problema de Hamás».

Siempre es más fácil culpar a Israel y no decir nada sobre la crueldad de Hamás en las zonas de las que se retiró el Ejército israelíYaacov AmidrorExjefe de Seguridad Nacional de Israel

Esa advertencia enlaza con uno de los puntos más complejos del acuerdo: la llamada fase de «desarme y sustitución» del Gobierno local, prevista –según el documento– como una transición que incluiría actores palestinos cualificados e internacionales que supervisen la reconstrucción. Pero la letra del pacto condiciona la entrada de fuerzas y la gestión civil a la eliminación efectiva de Hamás como actor armado, una operación que, según expertos y Estados firmantes, requeriría garantías de seguridad y acuerdos regionales que hoy siguen en disputa.

Sobre la presencia de fuerzas internacionales, Amidror recuerda que la propuesta inicial aceptaba que, si Israel no asumía la responsabilidad civil en Gaza, fuerzas externas podrían hacerlo.

Y, ¿de qué países podrían venir esas fuerzas? El general de división retirado y exjefe del Departamento de Investigación y Desarrollo del Ejército israelí cree que, «probablemente, de países árabes o musulmanes. Algunos palestinos podrían ser formados por Egipto, aunque el control probablemente recaería en comandantes occidentales, al menos en parte. Pero no está claro aún porque nadie está dispuesto a ofrecer tropas mientras Hamás siga presente».

Esa condición explicaría, según él, la estrechez política en la que quedaron las opciones para implementar el capítulo de reconstrucción y administración del acuerdo.

«Al final, son dos millones de personas (en Gaza) las que deben decidir. No todo lo deben proveer Israel, Estados Unidos u otros países árabes. Los palestinos deben asumir responsabilidad por sí mismos. Durante años recibieron educación de UNRWA, dinero de los europeos. Alguien se ocupaba de su bienestar y ahora se espera que los dos millones hagan algo por sí mismos», valoró.

«Evaluar Gaza aisladamente sería un error estratégico»

El acuerdo de alto el fuego en Gaza se produjo después de dos años de conflicto y la presión de actores fundamentales como Estados Unidos, bajo la Administración de Donald Trump. Pero Amidror aclara que no se puede comprender el momento del mismo sin ampliar la mirada y constatar que el tablero regional ha cambiado en el último año. Evaluar Gaza aisladamente sería un error estratégico, según él.

«Para entender la situación en Gaza primero hay que comprender la situación de Oriente Medio tras la guerra y los cambios que están ocurriendo ahora por el éxito de Israel. Así será más fácil entender qué puede y qué no puede lograrse respecto a Hamás en Gaza».

Para entender la situación en Gaza primero hay que comprender la situación de Oriente MedioYaacov AmidrorExjefe de Seguridad Nacional de Israel

En su análisis vincula la debilidad relativa de Hezbolá en el Líbano, la quiebra del «puente terrestre» iraní por Siria y las restricciones sobre el programa nuclear iraní con la reducción de apoyos externos a Hamás. Y plantea que esas variables regionales modifican el cálculo de las partes.

«Hamás sabe claramente que Irán no puede ayudarlo. Los iraníes no pueden enviar fuerzas, dinero, armas o sistemas que mejoren la posición de Hamás. Eso es un factor muy importante en el cálculo de Hamás y de los países que lo respaldan», concluye.