El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro
La amenaza silenciosa: el Senado de EE.UU. alerta sobre la expansión de Hezbolá en Venezuela con apoyo institucional
Venezuela es un facilitador activo que cedió soberanía operativa a una organización terrorista internacional
En una audiencia celebrada este martes en el Senado de los Estados Unidos, se han expuesto nombres y cifras que reflejan la presencia activa de Hezbolá en Hispanoamérica, con Venezuela como principal centro de operaciones estratégicas y colaboración directa del régimen dictatorial de Nicolás Maduro.
Marshall Billingslea, exsubsecretario del Tesoro para la Financiación del Terrorismo de la Administración Trump, aseguró que «He visto documentación que demuestra que el Gobierno venezolano adjudicaba contratos a empresas tapadera de Hezbolá ya en 2001». Asimismo, anunció que »cuando Maduro tomó el control, la extensión y profundidad de la presencia del grupo terrorista se ampliaron de forma drástica».
Billingslea aseguró que el régimen venezolano permitió a Hezbolá establecer un centro de entrenamiento paramilitar en la isla Margarita, y que la Agencia Venezolana de Pasaportes facilitó la expedición de documentos a miembros del grupo e incluso a integrantes del grupo terrorista Hamás.
El testimonio coincide con denuncias previas de organismos de inteligencia, informes confidenciales y advertencias diplomáticas que, desde hace más de una décda, señalaban la relación entre el chavismo y las redes vinculadas al terrorismo islámico.
Hezbolá no busca solo refugio o financiación en Hispanoamérica, sino que también busca territorio operativo. Los expertos denuncian la construcción de una infraestructura donde se mezclan diferentes actividades criminales como tráfico de armas, lavado de dinero y contrabando.
Venezuela es un facilitador activo, un Estado que, según el testimonio de Billingslea, cedió soberanía operativa a una organización terrorista internacional a cambio de acuerdos económicos, protección y apoyo externo.
Los pasaportes no son un detalle técnico, sino un símbolo de la complicidad institucional entre ambos. Los papeles oficiales, sellos estatales y rutas seguras permiten a miembros de grupos radicales cruzar fronteras como cualquier ciudadano.
La audiencia en el Senado es una advertencia a gobiernos, congresos y agencias de seguridad. Como dijo uno de los expertos al cerrar su intervención: «No se trata de una amenaza futura. Es una presencia real. Está ocurriendo ahora mismo».