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Entrevista al embajador de Hungría: «Hablar directamente con Trump facilita las cosas»

Entrevista al embajador de Hungría: «Hablar directamente con Trump facilita las cosas»

Jorge de Habsburgo-Lorena, embajador de Hungría: «Hablar directamente con Trump facilita las cosas»

Desde hace unos días, Jorge de Habsburgo-Lorena es el nuevo embajador de Hungría en España. El Archiduque Jorge de Austria tiene un largo vínculo con España

Su padre, el Archiduque Otto, tenía desde la década de 1950 una casa junto al Mediterráneo en las afueras de Benidorm. Allí pasó todos los veranos de su juventud. Sus tres hijos han estudiado en España. Sus dos hijas mayores –ya egresadas– en el Instituto de Empresa y su hijo Karl Konstantin en la actualidad en la Universidad Europea.

Jorge de Habsburgo tiene una carrera de servicio a Hungría. Nació en Baviera durante el exilio de su padre. Pero volvió junto a él en el invierno 1988-89 y se ha quedado allí hasta hoy. Ha tenido una vida de colaboración con diferentes primeros ministros con los que ha servido al país como diplomático. Primero como embajador volante, en 2020 como embajador en París y desde el mes pasado como embajador en Madrid, aunque todavía no ha presentado sus credenciales al Rey.

¿Cómo influye esa relación que ha tenido históricamente con España hoy en día en su nuevo puesto en Madrid?

–Me ayuda muchísimo. Tener la suerte de conocer España desde que soy muy pequeño es muy importante, porque la primera vez que pasé mis vacaciones en España yo tenía dos años y no me acuerdo, era demasiado joven. Después cada año pasamos todas las vacaciones de verano y de Navidad en España. Esto naturalmente te ayuda para aprender el idioma, y al final tenía un montón de buenos amigos aquí.

Con esto se hace una relación con el país, y después yo he tenido la suerte de venir con bastante frecuencia, de visitar todas las distintas partes de España, he hecho en múltiples ocasiones el Camino de Santiago, he hecho una parte de mis estudios en la Complutense, siempre aproveché cada posibilidad de pasar algunos días en España, lo que también ha sido muy fácil porque tengo dos hermanas que viven aquí, una en Lérida, en Balaguer y la otra en Tarragona. Y así, siempre con muchísimo gusto me escapaba a España. Esto ayuda mucho. Cuando un embajador llega a una ciudad y todo es nuevo, necesita mucho tiempo para tener contactos y construir una red.

–¿Cuánto pesa en un embajador de Hungría en España apellidarse Habsburgo?

–Para mí es muy difícil decir exactamente cuánto pesa porque he nacido con este apellido. Me gusta tener una familia que tiene esta relación histórica con tantos puntos de Europa y en especial con España.

– Una parte de los Habsburgo tiene una relación muy estrecha con Hungría (dos son embajadores). ¿Cómo se ha producido ese estrechamiento de la familia con el país, a diferencia de la relación que la otra parte tiene con Austria?

–Yo solamente puedo hablar por mí mismo. Yo siempre tuve un interés profundo por Hungría. Naturalmente, conozco la historia de la familia y es muy difícil decir que es una familia austríaca, porque si hablamos de Austria, pensamos en el país que es Austria hoy en día. Pero Austria también ha sido una familia, y el territorio donde estaba la familia presente. Es decir, en casi todas las partes de Europa Central. Así yo nací en Alemania porque mi familia no podía volver a Austria, ni podía volver a Hungría, porque allí había un sistema comunista.

Yo sabía de la posición de mi abuelo como último Emperador de Austria y último Rey de Hungría. Me interesaba mucho qué estaba pasando en Hungría, porque había una frontera que no podía cruzar, y si sabes que tu familia viene de un país o tiene una relación muy especial con un país, como lo teníamos con Hungría, y no podemos ir allí, automáticamente empieza a interesarte mucho. Cuando finalmente se dio la posibilidad de que mi padre regresara a finales de 1988, yo le acompañé en casi todas las visitas que hizo al país. Aunque entonces no hablaba muy bien húngaro, porque es un idioma bastante difícil.

–¿Qué misión le ha encargado Viktor Orbán para cumplir en España?

–Lo primero que tiene que hacer un embajador es representar al país. Tengo mucho interés en que Hungría tenga una mayor visibilidad en España. Hay que trabajar en el interés recíproco, que se conozca lo que está pasando en Hungría y viceversa. Se trata de profundizar las relaciones económicas, promocionar el turismo, estrechar lazos... Hay mucho trabajo por hacer.

–¿En qué punto están las relaciones entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Viktor Orbán?

–Son dos gobiernos ideológicamente muy distintos, pero eso no impide que compartamos intereses comunes. Ambos somos miembros de la Unión Europea, hemos formado parte de la misma troika en la Presidencia de la UE y avanzado en temas de interés común. Entre otros, competitividad, defensa o cuestiones de agricultura, ámbitos donde podemos colaborar muy bien. Sabemos que cuando a uno le va bien al otro también.

–El Gobierno de Viktor Orbán tiene una mirada sobre la UE reformista. Algunos le reprochan, entre comillas, querer dinamitar el bloque. ¿Han sentido que en Bruselas les hacen «bullying»? ¿Se sienten bien tratados?

–Siempre hay discusiones y debates para los que Hungría está preparada. El primer ministro Viktor Orbán no ha cambiado su posición respecto a Europa en los quince años que lleva gobernando. Se necesitan reformas en la UE y hay que trabajar para lograrlas. Hay que analizar cada país, la subsidiaridad debe tener límites. La entidad más grande [la UE] no puede ocuparse de asuntos exclusivos que puede resolver y encontrar solución la entidad menor [cada país].

Es positivo ser un poco crítico y presentar muy claramente tu posición, anima a pensar un poco mejor y reflexionar sobre qué tipo de Unión Europea queremos. ¿Cómo vamos a reformar la Unión Europea? ¿Cómo se va a desarrollar la Unión Europea en el futuro?

–Algunos medios se refieren al Gobierno de Viktor Orbán como un Gobierno autoritario.

–Por decir, dicen que en Hungría hay una autocracia... Pero la democracia en Hungría funciona muy bien. Las elecciones son en abril del próximo año y nunca he visto una crítica sobre la transparencia de los procesos democráticos. No olvidemos que somos un miembro de la Unión Europea, estamos controlados por las instituciones de la Unión Europea en cada momento y no hay una sola queja.

–También arrojan sombras sobre su postura respecto a la invasión de Rusia a Ucrania ¿Cuál es la posición real de su Gobierno?

–Hay dos factores que muchos olvidan. Tenemos una minoría húngara en Ucrania, aproximadamente unos 250.000, –con nacionalidad ucraniana–, que están combatiendo en el frente. Esta situación tiene un impacto muy directo en la comunidad húngara. El otro elemento a tener en cuenta es la situación energética. Hungría, si lo vemos geográficamente, no tiene acceso al mar y por esta razón no tenemos la posibilidad de recibir vía marítima, gas, petróleo o lo que necesitemos. El país formaba parte del Pacto de Varsovia y recibía toda su energía de Rusia y esto es algo que no podemos cambiarlo de un momento al otro...

–Entonces...

–Tenemos que hablar con Rusia, tenemos que garantizar que el gas llegue especialmente en invierno, que está a punto de llegar a los hogares de la gente para que puedan poner la calefacción. Pero también para que el suministro llegue a las inversiones en Hungría que necesitan energía y para lograrlo tenemos que hablar con Rusia. Al mismo tiempo estamos intentando encontrar todas las alternativas posibles, buscando distintas fuentes de energía, trabajando mucho en la nuclear... Este contexto influye en la relación que tenemos con Rusia.

–¿Qué imagen hay de España en Hungría?

–Muy positiva. Cada vez hay más interés en visitar España y venir de vacaciones. Y eso, está muy bien. Si muchos húngaros vienen a España, aquí provocará un interés también por Hungría. Conseguir mayor turismo también forma parte de la misión de un embajador.

A mí me interesa que los españoles conozcan Hungría, que se formen su propia idea del país. Así, también podrán hacerse una idea mejor de lo que está pasando en Europa Central. Este interés mutuo implica mejorar cada día las relaciones.

–¿Qué sectores económicos pueden ofrecer hoy mayores oportunidades para que empresas españolas puedan invertir en Hungría?

–Hungría es muy conocida por su producción de coches y todo lo que está conectado con el automóvil. Tenemos plantas de producción de casi todas las grandes compañías europeas. Tenemos de BMW, de Mercedes, de Audi, de Suzuki, Stellantis... También el coche chino, el BYD, se fabrica en Hungría. Tenemos una producción de baterías también para los coches... En el futuro la tecnología va a jugar un papel muy importante. Pero hay mucho más, la agricultura, la gastronomía, el turismo... Existen muchos campos donde podemos colaborar muy bien.

–¿Cómo logra Hungría tener inversiones chinas [que además están proyectadas en el tema automotriz] y al mismo tiempo mantener esa relación tan espléndida con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump?

–El Gobierno es muy pragmático y sabe muy bien lo que es importante y cómo defender su posición. El primer ministro mantiene una relación muy estrecha con el presidente Donald Trump, puede discutir con él muchos temas directamente, lo que es probable que hoy para algunos políticos sea mucho más complicado. Poder hablar, tener la posibilidad de mantener un contacto tan cercano con Estados Unidos no da muchas posibilidades de explicarles lo que hacemos en Hungría y también de que comprendan cómo intentamos solucionar los problemas que tenemos en el país.

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