El presidente de Estados Unidos, Donald Trump
El truco que se guarda Trump para seguir bloqueando los archivos de Epstein pese a autorizar su publicación
El miércoles por la noche, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en su red social Truth que había firmado la Ley de Transparencia con los Archivos del pederasta Jeffrey Epstein. No hubo ceremonia, ni fotógrafos, ni cámaras, tan recurrentes en el mandatario, tan solo un mensaje breve al final de la jornada, pasadas las 21:00, en el que el presidente destacó que Epstein había sido «un demócrata de toda la vida» y se atribuyó el mérito de permitir que la norma avanzara en el Congreso. La firma cerraba meses de incertidumbre, debates y promesas incumplidas sobre la divulgación de los documentos de uno de los casos más escabrosos de la política y la élite estadounidense, pero, como en tantas maniobras de este calado, la letra pequeña dejaba abierta una puerta que podría seguir bloqueando la transparencia que las víctimas llevan años reclamando.
Horas antes, la Ley había superado con sorprendente rapidez el Capitolio. La Cámara de Representantes y el Senado la aprobaron casi por unanimidad: 427 diputados y 100 senadores dijeron sí, mientras que solo Clay Higgins, un republicano de Luisiana, se opuso. En la Cámara alta se recurrió al mecanismo de «consentimiento unánime», que envió el texto directamente a la mesa del presidente, sin debate.
En la Casa Blanca, la expectativa era que Trump firmara la ley durante la mañana del miércoles, pero el presidente pospuso la rúbrica hasta la noche, consolidando de esta manera su giro respecto al caso. Y es que, si durante meses, se había negado a liberar los archivos, finalmente esta semana decidió publicarlos, no sin antes acusar a los demócratas de usar el caso para distraer la atención.
La Ley de Transparencia con los Archivos Epstein obliga a la fiscal general, Pam Bondi, a publicar los documentos no clasificados que obran en poder del Departamento de Justicia sobre Epstein y su cómplice, Ghislaine Maxwell, con un plazo máximo de 30 días. Los archivos incluyen millones de páginas con registros de vuelo, correos electrónicos, comunicaciones personales, acuerdos de inmunidad, contratos de empleados y metadatos que podrían arrojar luz sobre los círculos de poder que rodeaban al millonario pederasta.
Pero aquí es donde el 'truco' de Trump se hace visible. La ley permite que el Departamento de Justicia censure material sensible, como información que comprometa la privacidad de las víctimas o detalles sobre investigaciones en curso, imágenes escabrosas y datos de abuso infantil. Bondi deberá justificar esas censuras, y el Congreso recibirá un informe con el contenido bloqueado, pero la experiencia pasada sugiere que estas excepciones podrían reducir drásticamente lo que finalmente llegue al público.
Foto de archivo en la que aparece Donald Trump junto a Jeffrey Epstein
Las víctimas, muchas de las cuales asistieron el martes al Capitolio para presenciar la aprobación de la ley, temen que la divulgación sea parcial y que los documentos más comprometedores queden fuera, bloqueando, de nuevo, el conocimiento de hasta dónde llegó la red de Epstein y quiénes estaban al tanto de sus crímenes.
Mientras tanto, y a la espera de que el goteo de información comience a llegar, Trump celebró la firma como una nueva victoria y una maniobra que permita avanzar en el caso sin que a su partido le salpique demasiado. Con las elecciones legislativas en el horizonte, el presidente sabe, mejor que nadie, que cualquier revés judicial podría poner en riesgo su futuro político.