Soldados de la Guardia Nacional cerca de la zona donde se ha producido el tiroteo en el centro de Washington, D.C.
Un detenido tras abrir fuego y herir gravemente a dos agentes de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca
La Guardia Nacional se desplegó en Washington D. C. en agosto por orden de Donald Trump para combatir la criminalidad en la ciudad
Un hombre ha abierto fuego y ha herido de gravedad este miércoles a dos miembros de la Guardia Nacional en Washington D. C. cerca de la Casa Blanca. El sospechoso, que está también herido, se encuentra detenido.
Aunque inicialmente se publicó que los dos agentes habían muerto, el gobernador del estado, Patrick Morrisey, aseguró más tarde que hay «informes contradictorios» sobre su estado de salud, que ahora mismo se desconoce.
Un hombre no identificado, con uniforme militar, yace en una camilla dentro de una ambulancia
Según fuentes policiales, parece que el sospechoso tenía como objetivo a los guardias, disparando primero a uno de ellos, que se encontraba a pocos metros de distancia. Luego abrió fuego contra el otro guardia, que intentó refugiarse detrás de una parada de autobús.
Los disparos se produjeron en la esquina entre la calle 17 y la calle I, en el noreste de Washington, a pocos metros de la residencia presidencial.
«La Casa Blanca está al tanto y monitorea activamente esta trágica situación. El presidente ha sido informado», dijo en un comunicado Karoline Leavitt, portavoz de Donald Trump, quien se encuentra en Florida.
Un Policía segura la zona tras un tiroteo en el centro de Washington
Poco después, el propio mandatario declaró en su red social Truth Social que «el animal que disparó a los dos guardias nacionales, ambos gravemente heridos y ahora en hospitales separados, también está gravemente herido, pero, a pesar de todo, pagará un precio muy alto».
A raíz del incidente, Trump ha solicitado el despliegue de 500 efectivos adicionales de la Guardia Nacional en Washington D. C., según declaró el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
La Guardia Nacional se desplegó en Washington D.C. en agosto por orden de Trump para combatir la criminalidad en la ciudad, una de las más violentas del país.
En un inicio, la alcaldesa capitalina, la demócrata Muriel Bowser, se opuso al despliegue, argumentando que la policía local había logrado un descenso en los homicidios, pero luego Trump elogió al gobierno local, asegurando que decidieron cooperar con las fuerzas federales.