Nicolás Maduro en una foto de archivo
Una operación relámpago de Trump termina con Maduro capturado y «extraído» con su mujer de Venezuela
La vicepresidenta Delcy Rodríguez exige a Washington una prueba de vida del dictador venezolano y asegura que desconoce su paradero
Donald Trump lo hizo. Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, ya están fuera de Venezuela. El presidente de Estados Unidos, como informó en su red Truth Social, los «extrajo» después de capturarlos en una operación militar relámpago coordinada por el Pentágono. La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, exigió una «fe de vida» de Maduro a Estados Unidos y dijo desconocer el paradero del dictador y de su esposa.
De momento parece que la versión de Trump es el resultado de la intervención militar y no fruto de un acuerdo entre bambalinas. El secretario de Estado, Marco Rubio, según el senador Mike Lee, le dijo que Maduro será juzgado en Estados Unidos.
El desconcierto cunde en estos momentos en un país que ignora si es el fin del régimen bolivariano, hay preparado un relevo o sencillamente han quitado a Maduro y ahora le sucederá otro sátrapa.
Diosdado Cabello, ministro de Interior y Padrino López, titular de Defensa, serían los hombres en lista de espera para entrar en el Palacio de Miraflores, pero en el contexto actual no está claro tampoco su paradero.
Anuncio Trump captura Maduro
Ambos enviaron mensajes a la población de resistencia. El primero instó a «que nadie caiga en el desespero» y a no «facilitarle las cosas al enemigo invasor». La vicepresidenta, Delcy Rodríguez también aspiraría a suceder a su jefe.
Unidad Delta Force
La operación militar nocturna estadounidense implicó un gran despliegue de helicópteros «Chinook» y otros activos de las fuerzas especiales para capturar a Maduro, que habría sido «extraído» del país en una de estas aeronaves.
La cadena CBS News, asegura que Maduro fue capturado por una unidad de las fuerzas especiales y de élite del Ejército estadounidense de los Delta Force.
En torno a las siete y diez hora española Venezuela se vió sacudida por una serie de bombardeos en cadena. Caracas fue el principal objetivo, pero en paralelo los estados de Miranda, Aragua y La Guaira recibían la «visita» de helicópteros estadounidenses mientras los misiles caían sobre los principales bases militares. La de La Carlota y Fuerte Tiuna, según estas informaciones habrían quedado inutilizadas.
La población se recluyó en sus hogares mientras el silencio en los medios de comunicación, de por sí censurados, generaba más tensión. No fue hasta que el régimen difundió un comunicado donde declaraba el «estado de conmoción» que la población asumió que se estaba ejecutando otra fase de la Operación Lanza del sur. Dicho de otro modo, que Trump cumplía con su promesa y estaba atacando los principales objetivos que él considera bases de operación de narcotraficantes terroristas, pero que son del Ejército.
El presidente de Estados Unidos declaró al Cartel de los soles, organización terrorista formada por la cúpula del régimen al que calificó de narco. Su insistencia en destacar que se trata de una operación de lucha contra el narcotráfico, le sirve de excusa para «legalizar» unos ataques que son, lisa y llanamente, una invasión o guerra declarada. Para «hacer la guerra» Donald Trump necesita la aprobación del Congreso, pero para terminar con bandas calificadas de terroristas y narcotraficantes, no.
En las costas del Caribe venezolano, en aguas internacionales, llevan semanas emplazados más de 10.000 marines encabezados por el portaviones U.S. Gerald Ford, el más grande del mundo.
La Armada estadounidense bombardeó a una treintena de supuestas narcolanchas en el mes de diciembre. Como resultado de estas operaciones murieron un centenar de personas.
Lo que está sucediendo hoy se interpreta, pese a la confusión del momento, a un «abordaje» al corazón del poder de la dictadura bolivariana. El régimen no está en condiciones de repeler este tipo de ataques.
La Operación Lanza del Sur, tal y como la bautizó Estados Unidos habría entrado ahora en su fase definitiva. En la vecina Colombia, el presidente Gustavo Petro, con línea directa con Maduro, ha sido el primero en admitir públicamente que se bombardeaba Caracas.
Llegado este punto la posición que adopten las Fuerzas Armadas venezolanas será definitiva. El Ejército esta divido, pero los altos mandos, hasta ahora, respondían al régimen.
No es descartable que la población civil se organice cuando terminen los bombardeos y se produzcan una revolución popular contra la dictadura que inició Hugo Chávez y ha continuado con bota de hierro más cruel Maduro por más de 20 años.
Los bombardeos, según testimonios sobre el terreno, se están produciendo de forma quirúrgica en los mencionados objetivos militares. No hay noticias de ataques a objetivos civiles, pese a que el comunicado del régimen asegura lo contrario. Tampoco se reportan ataques al Palacio de Miraflores, residencia oficial de Nicolás Maduro, aunque algunas versiones aseguran que en los alrededors se registraron detonaciones.
El presidente ilegítimo de Venezuela reconoció que mantuvo días atrás una conversación con Donald Trump y aunque no lo confirmó, la misma tuvo como propósito la salida del poder de Maduro que hace apenas unos días había propuesto al jefe de la Casa Blanca retomar un diálogo. En todas las ocasiones que el régimen planteó abrir una mesa de negociación o diálogo, el resultado fue la prolongación del régimen.
Según distinta fuentes, Maduro exigió un exilio dorado para toda su familia y la cúpula del régimen. Sus pretensiones fueron denegadas. Entonces trató de apaciguar la furia del republicano y liberó a 88 presos políticos esta semana. El gesto no le ha servido para evitar la crónica de un ataque anunciado.
Hasta el momento se desconoce si ha habido víctimas mortales o los daños son sólo materiales. Las columnas de humo y el zumbido de los helicópteros ya cesó en Venezuela. No hay noticias de momento de que haya una reacción armada del Ejército o de que un sector de esté se haya revelado,
La oposición tampoco ha difundido un comunicado. La resistencia civil, pacífica de momento mientras amanece en Venezuela, parece ser la tónica general. A María Corina Machado los bombardeos le han sorprendido en algún lugar de Europa y a Edmundo González Urrutia, presidente electo legítimo, en su exilio de Madrid. La líder de Vente Venezuela, logró escapar en una fuga de película para recibir el premio nobel de Paz el pasado mes de diciembre.
Si estos acontecimientos dan paso a una transición democrática, ella podría tener el camino despejado para entrar por la puerta grande al Palacio de Miraflores.