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Un trabajador del sistema energético ucraniano se calienta en un barril con fuego en una de las plantas bombardeadas por Rusia esta madrugadaAFP

España, los países nórdicos y bálticos instan a Putin a suspender los bombardeos a infraestructuras civiles de Ucrania

Los ataques contra plantas de energía y objetivos civiles dejan un reguero de muertos y a la población a merced del frio invernal con temperaturas bajo cero, pese a las negociaciones de paz

Nada frena la invasión de Ucrania. Las negociaciones a tres bandas en Abu Dabi (EE. UU. Moscú y Kiev) no logran que cesen los bombardeo a objetivos civiles, puertos o centrales energéticas. La población ucraniana sufre otro duro invierno sin calefacción y buena parte del país está a oscuras.

El Gobierno ha instalado y distribuido en diferentes enclaves tiendas de campaña con avituallamiento y generadores eléctricos para que la gente pueda calentarse y alimentarse por turnos. El Kremlin, impertérrito a la situación humanitaria, aprovecha para profundizar sus ataques y seguir conquistando territorio. El último bombardeo masivo, la pasada madrugada, ha provocado airadas protestas de la comunidad internacional.

El ministerio de Asuntos Exteriores que dirige José Manuel Albares, expresó su rechazó al, «lanzamiento de misiles balísticos y drones rusos contra Ucrania, que han alcanzado objetivos civiles provocando muertes y ahondando la crisis energética».

A su vez, los ministros de Exteriores de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, Estonia, Letonia y Lituania, los ocho países nórdicos y bálticos, condenaron en una declaración conjunta los continuos ataques de Rusia contra ciudades, zonas residenciales e infraestructuras críticas de Ucrania e instaron a Moscú a cesar de inmediato este tipo de acciones.

«Los ataques contra infraestructuras civiles, incluido el uso de misiles estratégicos con capacidad nuclear, deben cesar. Instamos a Rusia a cesar de inmediato todas las operaciones militares dirigidas contra las infraestructuras energéticas de Ucrania», reza el escrito.

Los ataques, claramente destinados a privar al pueblo ucraniano del suministro de electricidad, calefacción y agua en condiciones invernales extremadamente duras, «constituyen un claro incumplimiento de las obligaciones de Rusia en virtud del derecho internacional humanitario y pueden constituir crímenes de guerra», advierten.

Los ministros subrayan que Rusia y sus dirigentes deben rendir cuentas por sus violaciones del derecho internacional y, a este respecto, señalan que acogen con satisfacción los avances realizados hacia el establecimiento de un mecanismo de compensación para las víctimas de la guerra rusa y de un tribunal especial para los crímenes de agresión.

«Rendimos homenaje a la extraordinaria resiliencia del pueblo ucraniano. Sin embargo, la resiliencia por sí sola no es suficiente», apuntan.

Los jefes de las diplomacias nórdicas y bálticas recuerdan que a pesar de los esfuerzos internacionales por poner fin a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y allanar el camino hacia una paz justa y duradera, Moscú ha intensificado sus ataques contra la capital ucraniana, Kiev, así como contra Dnipró, Zaporiyia, Járkov, Odesa y muchas otras ciudades que obligó a las autoridades ucranianas a declarar la semana pasada el estado de emergencia en todo el país.

Por otra parte, los ministros expresaron su enorme preocupación por los ataques rusos a subestaciones eléctricas de Ucrania, «cruciales para el funcionamiento seguro de las centrales nucleares ucranianas» y exigieron a Moscú cesar sus acciones que ponen en grave peligro la seguridad nuclear de Ucrania y su población civil y que pueden afectar potencialmente a zonas circundantes.

«Exhortamos enérgicamente a Rusia a que ponga fin a este comportamiento temerario y absolutamente inaceptable», señalaron, al tiempo que instaron a la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a abordar esta cuestión urgente «para condenar los ataques rusos».

Al mismo tiempo, reiteraron su apoyo al papel crucial del OIEA y a la importante labor de sus inspectores y subrayaron la necesidad de garantizar su acceso seguro y sin obstáculos a la central nuclear de Zaporiyia.

Los ministros garantizaron su plena solidaridad con Ucrania y su compromiso de apoyar la capacidad defensiva ante nuevas agresiones de Rusia, incluso con apoyo financiero y militar adicional.

Además, estos países colaboran con instituciones estatales, empresas privadas y la sociedad civil para movilizar urgentemente financiación y asistencia inmediatas con el fin de restablecer el funcionamiento de las infraestructuras críticas de Ucrania, y con organizaciones humanitarias para proporcionar asistencia vital a la población civil.

«Reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con los principios universales de independencia, soberanía e integridad territorial. Seguimos apoyando todos los esfuerzos para poner fin a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y lograr una paz justa y duradera, de conformidad con el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas», concluye la declaración.