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José Antonio Kast, nuevo presidente de Chile, junto a altos mandos militaresRodrigo Arangua / AFP

Kast ordena al Ejército de Chile la construcción de «barreras físicas» en la frontera con Bolivia

El nuevo presidente firmó los primeros seis decretos de su Gobierno, tres de ellos dedicados a frenar la inmigración ilegal, una de sus promesas de campaña

El abogado católico José Antonio Kast asumió el miércoles la presidencia de Chile con la promesa de iniciar un «Gobierno de emergencia» que restablezca la seguridad ciudadana y contenga la inmigración irregular.

Kast dijo el miércoles en su primer discurso como mandatario desde el balcón del Palacio de La Moneda (sede de Gobierno) que recibió un país «en peores condiciones de lo que podía imaginar».

El líder conservador, de 60 años, llegó a la presidencia de Chile con un discurso de mano dura contra la delincuencia y la inmigración ilegal, las dos mayores preocupaciones de los chilenos.

Una de las primeras decisiones del nuevo mandatario fue ordenar la construcción de «barreras físicas» en la frontera con Bolivia para detener el paso a los inmigrantes que entran ilegalmente al país.

Cerca de las 21:00 horas locales, el mandatario firmó los primeros seis decretos de su Gobierno, tres de ellos dedicados a frenar la inmigración ilegal, una de sus promesas de campaña.

Al respecto, Kast ordenó la construcción de «barreras físicas» en la frontera con Bolivia, por donde ingresan la mayoría de los inmigrantes sin papeles, principalmente venezolanos.

«Le solicito la colaboración activa en el aumento de funcionarios» en esa zona y «la construcción de barreras físicas para detener el ingreso de la inmigración ilegal», le pidió el mandatario al jefe del Ejército, Pedro Varela.

En Chile hay cerca de 337.000 extranjeros que han ingresado y permanecen de forma ilegal, según datos oficiales

Kast agregó que «a los adversarios de Chile», como llama a los delincuentes nacionales y extranjeros, «los vamos a perseguir, los vamos a encontrar, los vamos a juzgar y los vamos a condenar».

«Chile tiene adversarios reales y no son los que piensan distinto» en política o «los que votan diferente. «[Los adversarios reales] son quienes han tomado nuestros barrios. Son quienes han corrompido a nuestros jóvenes. Son quienes han sembrado el terror en las poblaciones. Y también son adversarios de Chile, quienes han ingresado vulnerando nuestras fronteras, para delinquir, para explotar a otros o para convertir nuestro suelo en tierra de nadie», señaló el nuevo presidente.

Este discurso de ley y orden atrae a la mayoría de chilenos que piden frenar la delincuencia en un país acostumbrado a bajos índices de criminalidad desde la época de la dictadura de Augusto Pinochet.

«Mis expectativas son esperanzadoras con Kast. Llevamos muchos años con mucho vandalismo y mucha delincuencia», dijo a la AFP el vendedor José Miguel Uriona, de 65 años, en las afueras del Congreso en Santiago.

Chile es todavía uno de los países más seguros de la región. La tasa de homicidios fue de 5,4 por cada 100.000 habitantes en 2025, una de las más bajas de Hispanoamérica sin embargo, durante la presidencia del izquierdista Gabriel Boric los asesinatos y secuestros aumentaron y han logrado entrar al país bandas criminales extranjeras como el Tren de Aragua.