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Arezoo Mojaverian, activista iraníCedida

Arezoo Mojaverian, activista iraní: «La mayoría de los iraníes celebran los ataques de Estados Unidos e Israel»

La portavoz de la asociación La Voz de Irán crítica la postura del Gobierno de Sánchez sobre el conflicto en su país y señala que que se está «equivocando»

Arezoo Mojaverian, de 44 años, es una activista iraní residente en España. Vive en Madrid desde 2011, cuando salió de su ciudad natal, Teherán, para continuar sus estudios. Desde 2022, con el movimiento Mujer, Vida y Libertad tras la muerte de la joven kurda Mahsa Amini a manos de la Policía de la Moral por supuestamente llevar mal puesto el velo islámico, se ha convertido en una de las voces más influyentes de la diáspora iraní en nuestro país. Ahora, además, es la portavoz de la asociación La Voz de Irán.

El pasado viernes, con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Comunidad de Madrid reconoció su labor en la lucha por los derechos de las iraníes con la entrega de un galardón. «La libertad no empieza en las leyes, sino en la conciencia y en la revolución interna», defendió Mojaverian. La activista, en una entrevista con El Debate, subraya que está en contra de cualquier guerra, pero que esta en Irán empezó mucho antes de los ataques de Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. «Todo empieza cuando el régimen mata a su propia población», recuerda, en alusión a las últimas manifestaciones que estallaron en la República Islámica a finales de diciembre y en las que las fuerzas del Estado mataron a cientos de miles de personas.

–¿Cómo empezó su activismo?

–Mi activismo comenzó con el movimiento Mujer, Vida y Libertad, tras el asesinato de Mahsa Amini. Para mí siempre ha sido una convivencia complicada con la República Islámica. Durante estos 47 años hemos convivido con el Estado, pero al mismo tiempo hemos tenido que resistir para mantener nuestra cultura y nuestra identidad. A menudo nos confunden con un país árabe, pero Irán es muy diferente. Durante años se intentó ver si había alguna posibilidad de reformas dentro del Estado. Hasta que me di cuenta de hasta qué punto eran capaces de atacar a su propio pueblo, [en 2022] fue la primera vez que lo hacían de una forma tan descarada.

En redes sociales se veían las agresiones, cómo disparaban con pistolas de perdigones a los jóvenes, cómo dejaban ciegos a muchos de ellos, cómo pegaban a personas mayores. Todo lo que ocurrió fue terrible. Aquí en España empecé a implicarme porque la comunidad iraní me pidió ayuda, especialmente por el idioma. Yo también quería hacer algo. Era consciente de que tomar esa decisión implicaba poner muchas cosas en juego, incluso mi propia vida. Desde finales de diciembre decidí dedicarme a esto de una forma más seria y, en apenas dos meses, mi vida cambió completamente en ese sentido, sobre todo con la asociación La Voz de Irán.

–¿Qué opina de la actual guerra en Irán?

–Aquí el tema no es Estados Unidos o Israel, sino el pueblo de Irán. El régimen intenta presentar el conflicto de esa manera para desviar la atención de lo que ocurrió con las protestas dentro del país. Es una estrategia de propaganda. Las últimas manifestaciones empezaron el 28 de diciembre con una huelga en el Gran Bazar de Teherán. Desde el primer momento se hablaba de cambio de régimen. No se trataba de problemas económicos ni de energía nuclear; el centro del conflicto era la situación política del país.

Mucha gente se unió rápidamente. En las calles se pedía abiertamente el cambio de régimen y se mencionaba con frecuencia a Reza Pahlaví [el hijo del último sah de Persia]. El 8 y el 9 de enero hubo grandes convocatorias y, según lo que vimos en redes sociales, salieron millones de personas a las calles. Fue entonces cuando el régimen respondió con un nivel de represión extremo. Las fuerzas de seguridad y diferentes cuerpos armados se desplegaron en las calles. Hubo enfrentamientos directos con la población. También se denunciaron emboscadas contra manifestantes y la participación de milicias procedentes de otros países aliados del régimen. El objetivo era sembrar el terror para frenar las protestas.

Según informes de organizaciones de derechos humanos, en apenas dos días murieron decenas de miles de personas y cientos de miles resultaron heridas. Hubo miles de personas que se quedaron ciegas por el uso de perdigones. Las imágenes que circularon eran extremadamente violentas. Cuando un Gobierno dispara contra su propio pueblo existe un principio en el derecho internacional llamado la Responsabilidad de Proteger (R2P), que establece que la comunidad internacional debe intervenir cuando un Estado comete crímenes masivos contra su población.

Desde entonces la responsabilidad también recayó en la diáspora iraní. Los que vivimos fuera intentamos mantener viva la voz de las protestas, explicar lo que ocurre y buscar apoyo internacional. Para la mayoría de los iraníes el régimen ya no es legítimo. El proyecto político de la República Islámica se sostiene principalmente a través de la Guardia Revolucionaria y su red de influencia. Utiliza los recursos del país, incluido el dinero del petróleo, para sostener su aparato militar y su influencia internacional. Por eso, para muchos iraníes, las acciones que debilitan a ese aparato de poder son necesarias.

En apenas dos días de protestas murieron decenas de miles de personas y cientos de miles resultaron heridasArezoo MojaverianActivista iraní

–¿Cree que puede caer el régimen?

–En 2022 o 2023 todavía no era el momento. Ahora hay varios factores que hacen que la situación sea diferente. Primero, la población ha perdido completamente la confianza en el sistema. La corrupción es enorme y la clase media prácticamente ha desaparecido. Gran parte del país vive ahora en condiciones de pobreza. Además, después de todo lo ocurrido en los últimos meses, mucha gente está dispuesta a sacrificarse para lograr un cambio político. El objetivo de las protestas es claramente el cambio de régimen.

En este momento muchas personas están esperando. Reza Pahlavi ha pedido a la población que permanezca en casa para evitar más víctimas hasta que llegue el momento adecuado. La idea es proteger vidas mientras se prepara la transición. Por eso, para muchos iraníes, el tema no es si Estados Unidos o Israel intervienen, sino si esas acciones ayudan a debilitar al régimen y facilitan que la propia revolución iraní pueda avanzar. La realidad es que más del 80 % de la población está en contra de la República Islámica. Ya no se trata de reformas ni de convivencia con el sistema actual. La mayoría quiere un cambio completo.

–¿Qué le cuenta su familia o amigos sobre la situación actual en Irán?

–Lo más importante es escuchar a quienes están dentro. A nosotros desde fuera nos impresiona mucho su valentía. Muchas personas celebran cuando Estados Unidos o Israel atacan instalaciones militares del régimen. Hay vídeos de gente saliendo a bailar a las calles, con el riesgo que eso conlleva, cuando se conoció la noticia de la muerte de Alí Jamenei.

Incluso quienes han sufrido daños personales lo dicen claramente: prefieren perder una casa o un coche antes que seguir viviendo bajo un sistema que mata a su propio pueblo. Para muchos iraníes el sacrificio actual tiene un objetivo: salvar Irán, su cultura y su futuro. La mayoría de la población no quiere la guerra. Yo misma nací durante la guerra entre Irán e Irak y sé lo que significa. Pero muchos iraníes sienten que llevan décadas viviendo en una guerra interna contra su propio Gobierno.

–¿Cómo valora la elección de Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo?

–La percepción general es que no fue una elección real, sino una imposición de la Guardia Revolucionaria. Ellos son quienes tienen el poder real dentro del sistema. Antes de morir, el líder anterior había designado varios posibles sucesores, pero muchos de ellos ya no están. Finalmente la Guardia Revolucionaria impulsó la designación actual.

La imagen que se tiene de él, incluso entre algunos sectores del propio régimen, es muy negativa. Se le considera más radical y más duro que su predecesor. También hay muchas acusaciones de corrupción. Por eso, incluso dentro de ciertos círculos del régimen, su liderazgo no es visto como una solución real para la crisis del país.

Muchos iraníes sienten que llevan décadas viviendo en una guerra interna contra su propio GobiernoArezoo MojaverianActivista iraní

–Como iraní residente en España, ¿cómo ve la posición del Gobierno de Sánchez con respecto al conflicto?

–Se están equivocando bastante. Muchas veces se desvía la atención hacia el conflicto internacional con Estados Unidos e Israel, dejando de lado la represión interna y las masacres contra el pueblo iraní. Esa narrativa coincide con la propaganda de la República Islámica, que busca manipular la percepción exterior y minimizar la gravedad de los crímenes que comete contra su población. También conocemos de sobra los vínculos de Podemos con el régimen.

Al principio pensé que los gobiernos europeos desconocían la realidad, pero con el tiempo he comprobado que sí la conocen. Aun así, mantienen ese enfoque, evitando denunciar de manera clara las violaciones de derechos humanos en Irán. Esto ocurre no solo en España, sino también en otros países de Europa, y se refleja incluso en foros internacionales donde se silencia la situación de las protestas y de los asesinatos. Pero al final son ellos los que eligen cómo quieren pasar a la historia. Nosotros ya hemos tomado la decisión de que vamos a llevar nuestra revolución hasta el final.

–Este sábado hay convocada una manifestación en Madrid, ¿qué reivindican?

–Es una forma de resistencia cultural. Durante años el régimen ha intentado sustituir la cultura persa por una identidad religiosa impuesta, incluso intentando cambiar nuestro calendario. La convocatoria coincide con nuestro año nuevo persa, que celebramos el 20 de marzo según el calendario solar. Queremos celebrarlo recordando a nuestro pueblo y manteniendo viva nuestra cultura, incluso en medio del dolor.

La manifestación también sirve para explicar lo que está pasando en Irán y transmitir el mensaje del pueblo iraní. Muchas veces la información se distorsiona, incluso en los medios. Por eso creemos que es importante que los propios iraníes podamos hablar directamente y contar nuestra versión de los hechos.