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Incendio en el edificio de la industria electrónica del Ministerio de Defensa iraní en Teherán tras un ataque

Incendio en el edificio de la industria electrónica del Ministerio de Defensa iraní en Teherán tras un ataqueAFP

Nueva noche de fuego en Oriente Medio: Irán intensifica sus ataques y la guerra amenaza el suministro global

Bombardeos cruzados, presión sobre el estrecho de Ormuz y temor energético mientras Europa y Japón elevan el tono ante la escalada

La guerra en Oriente Medio ha vivido una nueva noche de máxima tensión, marcada por una escalada simultánea de ataques, advertencias internacionales y crecientes temores por el impacto global del conflicto, especialmente en el suministro energético.

La Guardia Revolucionaria de Irán anunció de madrugada una nueva oleada de bombardeos —la número 78 desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero— contra Israel y posiciones estadounidenses en el golfo Pérsico. Según la agencia Tasnim, los ataques se dirigieron contra Eilat, el norte de Tel Aviv y Dimona, zona sensible por albergar una planta nuclear, y se llevaron a cabo con misiles de múltiples ojivas y drones.

El Ejército israelí confirmó la detección de proyectiles lanzados desde Irán en torno a la medianoche y aseguró haber activado sus sistemas de defensa para interceptarlos. No obstante, uno de los misiles impactó en el norte del país, dejando un herido leve en las localidades de Nesher y Haifa, según los servicios de emergencia.

En paralelo, el conflicto se recrudece también en el frente libanés. El grupo chií Hezbolá aseguró haber atacado un vehículo militar israelí en Mays al Yabal, así como concentraciones de tropas en varias localidades próximas a la frontera. Horas antes, Israel había intensificado sus bombardeos sobre Beirut y otras zonas del país, donde, según la agencia oficial libanesa, se registraron al menos cinco ataques contra los suburbios del sur de la capital.

La inestabilidad se extiende a toda la región. Kuwait, Baréin y Arabia Saudí informaron de la interceptación de drones que se dirigían hacia su territorio, en una muestra más del riesgo de regionalización del conflicto.

Mientras tanto, también se han registrado ataques contra infraestructuras energéticas en Irán. Según la agencia Fars, dos proyectiles impactaron contra un gasoducto en Jorramshahr y contra instalaciones en Isfahán, causando daños materiales pero sin víctimas. Estos ataques se producen pese a que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el aplazamiento durante cinco días de operaciones contra infraestructuras energéticas iraníes tras lo que calificó de «conversaciones productivas», que Teherán niega.

El conflicto alcanza igualmente a Irak, donde las milicias proiraníes de las Fuerzas de Movilización Popular denunciaron la muerte de uno de sus comandantes, Saad al-Baiji, en un ataque aéreo que atribuyen a Estados Unidos. Bagdad ha condenado estos bombardeos por considerarlos una violación de su soberanía.

En este contexto de creciente inseguridad, la comunidad internacional comienza a elevar el tono. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, exigió a Irán el cese inmediato de sus acciones contra la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, una arteria clave para el comercio mundial. «Son inaceptables», afirmó, advirtiendo del riesgo que suponen para la libertad de navegación y el suministro energético global.

En la misma línea, el primer ministro de Australia, Anthony Albanese, reiteró su compromiso con el orden internacional basado en reglas, mientras crece la preocupación por el impacto económico de la guerra.

Japón ha dado ya un paso significativo. La primera ministra Sanae Takaichi anunció la liberación de reservas estratégicas de petróleo para evitar interrupciones en el suministro, en un país que depende en un 90 % del crudo procedente de Oriente Medio. La medida se acompaña de subsidios para contener el precio de los combustibles y de esfuerzos diplomáticos para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz.

Desde el inicio del conflicto, los ataques cruzados entre Irán, Israel y Estados Unidos se repiten cada noche, con un balance provisional que refleja la magnitud de la escalada: más de un millar de muertos en Líbano y en la ofensiva contra Irán, y al menos 16 fallecidos en territorio israelí, cifras que algunas organizaciones elevan considerablemente.

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