Ursula Von der Leyen, durante su viaje a Australia para firmar el acuerdo comercial
Von der Leyen pide a Irán que desbloquee el estrecho de Ormuz aunque no quiera mandar tropas para hacerlo
La presidenta de la Comisión Europea alerta de que su minado pone en peligro el comercio global y va contra el derecho internacional
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha condenado al régimen de Irán por los bombardeos que lanza contra sus países vecinos y le ha exigido que abra el estrecho de Ormuz por el que pasa el 20 % del petróleo mundial. Eso sí, lo hace solo de palabra porque la Unión Europea que ella preside ya ha dicho que no quiere participar en una posible misión para abrir el cuello de botella en el que se ha convertido Ormuz.
En su viaje a Australia, donde ha firmado el acuerdo comercial con este país, Von der Leyen ha asegurado que «Irán tiene que cesar inmediatamente sus amenazas, la colocación de minas, drones y ataques con misiles y otros intentos de bloquear el estrecho para el transporte comercial».
Al mismo tiempo, ha advertido de que el bloqueo de este paso marítimo pone en riesgo el comercio global y constituye una violación del derecho internacional puesto que no permite la libre navegación.
Sin embargo, no está muy claro el efecto que tendrán estas palabras sobre el régimen de los ayatolás, ya que la Unión Europea se negó a participar en la misión militar que sugirió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para abrir este paso.
Tan solo algunos países, entre los que no se encuentra España, firmaron un documento en el que se mostraban dispuestos a colaborar en la reapertura del estrecho de Ormuz, aunque el texto tampoco mencionaba una intervención militar.
El documento fue firmado el pasado jueves por seis países, entre ellos las principales potencias europeas. Este fin de semana eran ya una veintena los que se habían sumado al texto.
Sin embargo, en el Consejo Europeo que se celebró ese mismo jueves, ni los Veintisiete ni la Comisión Europea que estaba representada por Ursula Von der Leyen y la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, fueron capaces de acordar un texto que fuera más allá de las exigencias verbales.