Una lancha motora navega a lo largo de la costa frente a la ciudad de Al Jeer en el estrecho de Ormuz
Emiratos Árabes Unidos quiere forzar la apertura del estrecho de Ormuz y está dispuesto a sumarse a la guerra contra Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cada vez lo tiene más claro: la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del petróleo y gas mundial y bloqueado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI), ya no está entre sus prioridades para cantar victoria en esta guerra. Trump ha delegado la seguridad de Ormuz en aquellos países que dependen de este estratégico paso. «Reúnan el valor que les ha faltado hasta ahora, vayan al estrecho y simplemente tómenlo», instó este martes en una publicación en su cuenta de Truth Social. Ante este escenario, Emiratos Árabes Unidos (EAU), gran aliado de Washington, está dispuesto a sumarse a la guerra contra la República Islámica para lograr la reapertura de Ormuz.
Según publicó este martes The Wall Street Journal (WSJ), citando a dos funcionarios árabes, EAU está presionando al resto de países del Golfo, así como a los aliados de la OTAN y a los países asiáticos, para aprobar una resolución en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) que permita formar una coalición internacional y forzar la reanudación del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz. Esta postura convierte a la monarquía del Golfo en la primera nación en asumir los riesgos de entrar en un conflicto directo con Irán. Emiratos, además, ve con buenos ojos los planes militares del Pentágono que plantean la toma de varias islas estratégicas del golfo Pérsico, como la de Abu Musa, cuya soberanía reclama Abu Dabi, pero que lleva más de medio siglo en manos de Teherán.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Emiratos compartió la semana pasada una resolución de la Organización Marítima Internacional (OMI) en la que este organismo, dependiente de la ONU, condenaba el cierre del estrecho de Ormuz. «Existe un amplio consenso mundial en que debe preservarse la libertad de navegación», insistió Exteriores. EAU ha sido uno de los países que más ha sufrido las consecuencias de la guerra en Irán, que ha intensificado sus bombardeos contra los países de la región. Además, en los últimos días, el régimen de los ayatolás ha recrudecido sus ataques con misiles y drones contra el país, lanzando este martes unos 50 misiles balísticos, misiles de crucero y drones. Asimismo, un petrolero kuwaití atracado en el puerto de Dubái fue alcanzado por un proyectil iraní.
Esta situación ha provocado que se ponga en tela de juicio uno de los principales atractivos de Emiratos: la idea de que es un oasis de paz en medio de una zona conflictiva, lo que ha afectado de lleno a la economía del país. La resolución que Emiratos quiere sacar adelante en el Consejo de Seguridad de la ONU –patrocinada también por Baréin– se enfrenta, sin embargo, al veto de China y Rusia. Francia, por su parte, propone una versión diferente. Al inicio de la guerra, el presidente francés, Emmanuel Macron, habló de crear una misión militar de la Unión Europea para reabrir el estrecho de Ormuz, pero días después dio marcha atrás en su propuesta mientras la guerra en la región se recrudecía.
Por su parte, Pekín presentó este martes, junto a Pakistán, su propio plan de cinco puntos –el de Trump tiene 15– para poner fin al conflicto, que incluye un «alto el fuego inmediato» y el inicio de «negociaciones de paz lo antes posible». Hasta el momento, el resto de países del Golfo ha apostado por adoptar una postura más medida públicamente, aunque en privado naciones como Arabia Saudí apoyan continuar con la guerra en Irán. Qatar, país mediador, ha elevado el tono en las últimas horas, advirtiendo a la República Islámica de que los ataques contra infraestructuras energéticas establecen un «precedente muy peligroso» y cruzan «líneas rojas».
En el caso europeo, el Reino Unido, país al que Trump ha criticado duramente por no sumarse a su ofensiva, insiste en que esta «no es su guerra». El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, ha anunciado este miércoles, durante una rueda de prensa en Downing Street, que su país organizará una reunión con líderes internacionales para «evaluar todas las medidas diplomáticas y políticas viables» para restablecer la libre circulación por el estrecho de Ormuz. Starmer informó de que su ministra de Exteriores, Yvette Cooper, tiene previsto acoger esta cumbre a finales de semana, pero sin precisar cuándo. «Reino Unido ha reunido ya a 35 naciones en torno a nuestra declaración de intención de actuar unidos por la seguridad marítima en el Golfo», ha aseverado el primer ministro británico.