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Una mujer sostiene un cartel del nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Khamenei (derecha), junto a su difunto padre, Ali Khamenei, durante una manifestación en su apoyo en la plaza Enghelab de Teherán,

Una mujer sostiene un cartel del nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Khamenei (derecha), junto a su difunto padre, Ali Khamenei, durante una manifestación en su apoyo en la plaza Enghelab de TeheránAFP

Guerra en Irán

Vacío de poder en Irán: el líder supremo, inconsciente tras el ataque que mató a su padre

El líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, se encuentra inconsciente y en estado grave en la ciudad santa de Qom, según un memorándum diplomático basado en inteligencia de Estados Unidos e Israel que cuestiona abiertamente su capacidad para ejercer el poder. La situación abre un escenario de incertidumbre sin precedentes en la cúpula del régimen iraní.

El documento, al que habría tenido acceso el diario The Times, indica que Khamenei resultó herido en el mismo ataque aéreo que causó la muerte de su padre, el anterior líder supremo, Ali Khamenei, en el inicio de un conflicto que ha elevado drásticamente la tensión en la región. En ese bombardeo también murieron su madre, su esposa Zahra Haddad-Adel y uno de sus hijos.

Según el informe, el actual líder supremo está siendo tratado por una afección médica «grave» y no puede participar en la toma de decisiones del régimen. Su paradero en Qom –principal centro religioso del islam chií, a unos 140 kilómetros al sur de Teherán– se revela por primera vez públicamente, aunque las agencias de inteligencia ya habrían manejado esa información desde hace tiempo.

Ausencia casi total

Desde su designación como sucesor a comienzos de marzo, la ausencia de Mojtaba Khamenei ha sido casi total. No ha aparecido en público ni se ha difundido ninguna intervención directa suya. En su lugar, la televisión estatal ha emitido dos comunicados atribuidos al líder y, más recientemente, un vídeo generado por inteligencia artificial en el que se le muestra analizando objetivos estratégicos, sin incluir su voz real.

Este vacío ha alimentado versiones contradictorias sobre su estado. Mientras las autoridades insisten en que sigue al mando, grupos opositores sostienen que se encuentra en coma, y otras informaciones apuntan a graves lesiones físicas, incluidas fracturas y daños faciales. La falta de pruebas concluyentes ha reforzado la sensación de opacidad en torno al liderazgo.

En paralelo, el memorándum arroja luz sobre los preparativos tras la muerte de Ali Khamenei. Los servicios de inteligencia habrían detectado movimientos para construir un gran mausoleo en Qom con capacidad para varias tumbas, lo que sugiere que distintos miembros de la familia podrían ser enterrados allí. El cuerpo del antiguo líder, mientras tanto, estaría siendo preparado para su entierro.

Luto de 40 días

Sin embargo, las autoridades iraníes han señalado que el funeral se celebrará en Mashhad, ciudad natal de Ali Khamenei y uno de los principales centros de peregrinación chií. También se prevé una ceremonia en Teherán, aunque sin fecha confirmada. El retraso en el entierro –atribuido oficialmente a la previsión de una asistencia masiva– ha despertado dudas, dado que la tradición chií establece que los fallecidos deben ser enterrados con rapidez. Además, el país se acerca al final del periodo de luto de 40 días desde su fallecimiento, el pasado 28 de febrero.

Las preocupaciones de seguridad podrían estar influyendo en estas decisiones. No se descarta que Qom actúe como lugar de descanso temporal, ante el temor de posibles ataques contra actos públicos. Las autoridades también tratarían de evitar escenas como las del multitudinario funeral del ayatolá Ruhollah Khomeini en 1989, cuando millones de personas se congregaron en medio de episodios de caos.

En este contexto, la posible incapacidad del líder supremo pone en cuestión el funcionamiento mismo del sistema político iraní, donde esta figura concentra la máxima autoridad política y religiosa. Analistas apuntan a que el poder efectivo podría haber pasado al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, lo que reforzaría el papel del aparato militar en plena crisis.

Desde el exterior, el expresidente estadounidense Donald Trump ha asegurado estar en contacto con otros responsables iraníes, subrayando que no negocia con el líder supremo, lo que añade peso a la percepción de que el centro real de poder podría haberse desplazado.

La inestabilidad se ve agravada por tensiones internas previas al conflicto. Días antes del estallido de la guerra, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica se enfrentó a combatientes del grupo opositor Muyahidines del Pueblo, que intentaron tomar el complejo Motahari, sede de instituciones clave del régimen, incluida la oficina de Mojtaba Khamenei.

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