Un oficial de policía vigila una calle en el centro de Vilna, Lituania
Detienen en Lituania a 13 personas vinculadas al GRU ruso sospechosas de organizar asesinatos
«Estamos presenciando crímenes híbridos contra países de la Unión Europea y personas que actúan en apoyo de Ucrania», declaró la policía lituana
Las autoridades lituanas detuvieron e imputaron a 13 personas por dos intentos de asesinato en Vilna, vinculados al servicio de inteligencia militar ruso GRU según informa The Guardian.
Ucrania, por su parte, declaró que el mismo grupo constituía una «red de inteligencia rusa» que intentó asesinar a periodistas ucranianos y a un funcionario de inteligencia. Lituania señalan que quienes perpetraron los asesinatos actuaban en interés del GRU, según declaró Saulius Briginas, jefe de la policía lituana.
Los sospechosos, algunos de los cuales fueron arrestados en Lituania en marzo, fueron acusados de intentar asesinar a un lituano —activista y recaudador de fondos para Ucrania— y a un ciudadano ruso, disidente y activista por los derechos de la minoría baskir de Rusia.
La policía también cree que los mismos sospechosos están detrás de un ataque incendiario en Bulgaria contra equipo militar destinado a Ucrania así como de actos de espionaje contra el ejército griego, añadió Briginas.
«Estamos presenciando crímenes híbridos contra países de la Unión Europea, su seguridad nacional y personas que actúan en apoyo de Ucrania», declaró Briginas, el jefe de policía.
El Ministerio de Defensa ruso, responsable de la inteligencia militar, no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios de la agencia de noticias Reuters pero Moscú siempre ha negado las acusaciones de estar involucrado en tales operaciones o en una campaña de sabotaje más amplia que incluye ataques incendiarios dirigidos a desestabilizar a los aliados de Ucrania.
Los acusados han admitido que actuaban para patrocinadores rusos.
Lituania ha afirmado anteriormente que el GRU estuvo detrás de los atentados con paquetes en Europa y del intento de incendio provocado en una tienda Ikea y en una fábrica que suministra escáneres de radio al ejército ucraniano.