Corea del Norte y su poder desestabilizador en un mundo en conflicto constante
Con la guerra de Ucrania, Pionyang no solo ha obtenido numerosas capacidades militares de Rusia y experiencia de la guerra, sino que la profundización de los lazos económicos y diplomáticos entre ambos países ha aliviado parte de la presión que durante décadas ha mantenido a Corea del Norte subordinada a China
El dictador norcoreano Kim Jong Un depositando una flor en el Muro Conmemorativo de las Operaciones Militares en el Extranjero
El Tratado de Asociación Estratégica Integral entre Rusia y Corea del Norte, que ambos firmaron en junio de 2024, formalizó una relación que se había ido gestando discretamente desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. Una alianza militar entre dos Estados con armas nucleares.
En octubre de 2024, se habían desplegado en Rusia alrededor de 11.000 soldados norcoreanos, principalmente en la región de Kursk, a lo largo de la frontera nororiental de Ucrania, para apoyar las operaciones de combate rusas. A finales de abril de 2025, las evaluaciones de los servicios de Inteligencia surcoreanos situaban la presencia de tropas de Pyongyang en torno a los 15.000 efectivos y, al menos, la mitad de ellos siguen desplegados en la actualidad.
Esta alianza ha marcado una diferencia significativa en el esfuerzo bélico de Rusia. A menudo se menosprecia al Ejército convencional de Corea del Norte por ser pequeño y poco desarrollado, pero el país se ha convertido en un proveedor clave de munición de artillería, misiles selectos y mano de obra para Rusia.
En febrero de 2025, el jefe de la Inteligencia militar de Ucrania afirmó públicamente que Corea del Norte estaba proporcionando aproximadamente la mitad de la munición que Rusia utilizaba en el frente. Según estimaciones de la Inteligencia militar ucraniana alrededor de 6,5 millones de proyectiles de artillería desde 2023, así como sofisticados sistemas de artillería autopropulsada de largo alcance y sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes desde finales de 2024. Ahora, se estima, que este suministro es muy superior, desde que Irán no puede abastecer a las fuerzas rusas por su propia situación de guerra.
En reciprocidad, esta alianza está convirtiendo a la península de Corea en un lugar cada vez más peligroso. Corea del Norte no solo ha obtenido capacidades militares de Rusia y experiencia en guerra, sino que la profundizado lazos económicos y diplomáticos entre ambos países y ha aliviado la presión que subordinaba a China. Ahora el régimen de Pyongyang es actor y aliado junto a Moscú y Pekín, teniendo en cuenta, que el cuarto gran aliado, el régimen de Teherán, está sosteniendo, sobre el terreno, una guerra considerable.
Corea del Norte con mayor confianza en su Ejército convencional se enfrenta a menos limitaciones que nunca y, si optara por la agresión contra su vecino del sur, la guerra resultante contra Corea del Sur, respaldado por Estados Unidos, involucraría a Rusia y China.
La península de Corea ha sido uno de los puntos más peligrosos del mundo desde la guerra de 1950. El armisticio resultante creó la zona desmilitarizada que ahora sirve de frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur, pero como nunca firmaron un tratado de paz, técnicamente siguen en guerra. La posibilidad de una segunda invasión norcoreana ha marcado la planificación militar de Estados Unidos y Corea del Sur desde entonces.
Durante las últimas siete décadas, se han mantenido enfrentamientos directos. En 1968, Corea del Norte envió un comando de 31 hombres a Seúl en un audaz intento de asesinar al presidente surcoreano Park Chung-hee; días después, su Armada capturó el USS Pueblo, un buque de Inteligencia estadounidense. En la década de 1970, soldados surcoreanos descubrieron túneles secretos bajo la zona desmilitarizada, y soldados norcoreanos mataron a dos oficiales estadounidenses en la zona de seguridad.
Los enfrentamientos en el mar Amarillo dieron lugar a choques mortales en 1999, en 2002 y, de forma más dramática, en 2010, cuando Corea del Norte torpedeó la corbeta surcoreana «Cheonan», matando a 46 marineros, y luego bombardeó la isla de Yeonpyeong, hiriendo y matando tanto a soldados como a civiles.
El conflicto, además, alcanzó un alto riesgo nuclear, en la década de 1990, cuando Corea del Norte anunció su retirada del Tratado de No Proliferación Nuclear. Las negociaciones con Estados Unidos retrasaron la retirada formal de Pyongyang hasta 2003, pero posteriormente Corea del Norte avanzó rápidamente en un desarrollo de estas armas, llevando a cabo seis pruebas nucleares entre 2006 y 2017.
Tras una breve apertura diplomática en 2018, Kim-Jong-un participó en reuniones, tanto con el presidente surcoreano Moon Jae-in, como con el presidente estadounidense Donald Trump, que terminaron sin acuerdos duraderos. Más tarde, Corea del Norte aceleró sus pruebas de misiles y ha seguido ampliando su arsenal nuclear en los años posteriores. Kim, en un discurso el pasado mes, afirmó: «El país posee ahora el poder de representar una amenaza si es necesario».
Hoy día, Corea del Norte se enfrenta a menos limitaciones que nunca, parte de sus tropas están está aprendiendo mucho en Ucrania junto a los rusos, también están reforzando su capacidad para lanzar ataques limitados, lo que aumenta la probabilidad de un enfrentamiento que pueda escalar a una guerra generalizada. Su adversario, el Ejército surcoreano cuenta con medio millón de soldados y equipamiento moderno de alta tecnología, lleva más de 70 años planificando, realizando maniobras ante la posibilidad de un ataque, y Estados Unidos dispone hoy de 28.500 efectivos estacionados allí.
Si hubiese que apostar por cuál será el siguiente conflicto, sin duda, este ofrece muchas posibilidades.