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Bernardo Graue Toussaint
AnálisisBernardo Graue ToussaintEl Debate en América

El crimen organizado, la peligrosa elección de Sheinbaum

Planea la duda sobre cómo actuará la presidente mexicana: actuar como jefa de Estado o como cabeza de mafia. El Estado de derecho o la hipócrita asociación criminal. La soberanía falsaria o la cooperación binacional

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, gesticula mientras habla durante su conferencia de prensa diaria en el Palacio Nacional de la Ciudad de Méxic

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante una conferencia de prensa en el Palacio Nacional de la Ciudad de MéxicoAFP

Esta semana el mundo conoció el anuncio desde Washington sobre la solicitud del Gobierno estadounidense para la detención preventiva con fines de extradición del gobernador mexicano de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y de otras nueve personas, acusadas por diversos delitos relacionados con el mundo del narcotráfico.

Las primeras opiniones del Gobierno mexicano ha sido descalificar la petición, subrayando que no viene acompañada de las pruebas necesarias para valorar la procedencia o no de tal solicitud. En este sentido, vale la pena recordar que el marco jurídico vigente señala que se cuenta con 60 días a partir de la presentación de la petición para que, en este caso la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, justifique documentalmente el sustento legal de la misma.

Una noticia de esa naturaleza desató de inmediato toda clase de debates políticos y mediáticos por las implicaciones que conlleva en la relación bilateral entre dos naciones vecinas con una inmensa relación comercial, social y cultural. El clima político se ha llenado de toda clase de intercambios orales entre los partidos de oposición y el Gobierno, su partido y medios afines.

Este anuncio es la «crónica de una crisis esperada» dado que las tensiones entre Donald Trump y el Gobierno mexicano llevan ya muchos meses durante los cuales las autoridades norteamericanas han venido advirtiendo sobre la escasa o nula cooperación del Ejecutivo de Sheinbaum contra las mafias del crimen organizado, llegando al grado de acusar al Gobierno de México de complicidad con los cárteles de las drogas. Hace dos semanas, dos agentes de la CIA fallecieron en un accidente de tráfico cuando volvían de un operativo conjunto con autoridades del Estado de Chihuahua en el que se destruyó un importante narcolaboratorio en el que se producía fentanilo y diversas drogas sintéticas. El Gobierno de Sheinbaum confesó desconocer ese operativo y acusó al Gobierno de Chihuahua de traición a la patria y al norteamericano de injerencista, lo que causó mucho enfado en Washington.

Las diversas extradiciones hacia los Estados Unidos (realizadas bajo excesiva presión norteamericana) y las capturas-entrega de importantes capos de las drogas llevadas a cabo en los últimos tres años han permitido «negociar» confesiones de estos delincuentes sobre la millonaria corrupción de importantes liderazgos políticos en México. Se sabe que muchos de esos testigos protegidos han confesado la escandalosa entrega de recursos y el financiamiento de diversas campañas políticas de Morena, el partido del Gobierno.

Durante la Administración de Andrés Manuel López Obrador hasta la actual de Claudia Sheinbaum se han producido múltiples advertencias, visitas de funcionarios de altísimo nivel e incluso severas y reiteradas acusaciones desde la Casa Blanca. La respuesta desde las aburridas y eternas conferencias de prensa conocidas como «las mañaneras» ha sido el reiterado y patriotero discurso de Claudia Sheinbaum sobre la soberanía nacional, retórica que ha cansado y minado la paciencia de las autoridades de los Estados Unidos.

Sheinbaum se ha mostrado en estas duras coyunturas sumamente errática. Poco o nada puede defender en materia de estado de derecho, cuando desde la Administración de AMLO hasta la actualidad acumulan ya 230.000 homicidios dolosos (uno cada 20 minutos) y una impunidad criminal que ronda el 90 %. El país vive bajo un importante dominio territorial de las mafias criminales (que no sólo se dedican al narcotráfico) lo que subraya más esa complicidad gubernamental que la incompetencia de la misma.

Parece claro que Sheinbaum (siempre bajo la velada directriz de AMLO) se opone a una extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, dado que implicaría la posibilidad de una confesión comprometedora mayúscula por parte de éste, con tal de verse beneficiado en los tribunales.

Además de lo anterior, hay que recordar que se está llevando a cabo el proceso de revisión y renegociación del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Trump ha sido claro en diversas ocasiones en el sentido de que podría ejercer presiones y sanciones severas a México de no darse una cooperación sustantiva en el combate a la producción y exportación criminal del fentanilo. México puede salir muy perjudicado en esas negociaciones comerciales.

Finalmente, existe un suspenso sobre qué decidirá Sheinbaum: actuar como jefa de Estado o como cabeza de mafia. El Estado de derecho o la hipócrita asociación criminal. La soberanía falsaria o la cooperación binacional. Hasta este momento, Sheinbaum ha optado por la protección al crimen organizado. Tocará mover ficha a Trump desde Washington. La captura de Nicolás Maduro nos recuerda que el presidente norteamericano se atreve a mucho, de considerarlo necesario.

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