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El presidente y dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario MurilloCONTACTO vía Europa Press

Estados Unidos suspende la visa a un centenar de miembros de la dictadura nicaragüense

Tras la «extracción» del matrimonio Maduro ahora le toca el turno a los Ortega que guardaban silencio y trataban de pasar desapercibidos

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ya está en la lista negra de la Casa Blanca. El Gobierno de Donald Trump ha anunciado que suspende y restringe las visas de un centenar de miembros de la dictadura sandinista.

Mucho tiempo ha tardado el departamento de Estado en alzar la voz contra la pareja más perversa y cruel de Hispanoamérica. Tras la «extracción» del matrimonio Maduro ahora le toca el turno a los Ortega que estaban calladitos y tratando de pasar desapercibidos.

Nicolás Maduro y Cilia Flores están detenidos y pendientes de juicio en Nueva York, la Administración de Miguel Díaz-Canel y los Castro negocian una salida decorosa a la dictadura.

En un comunicado, el departamento de Estado concreta que los afectados son ,«100 miembros de la Asamblea Nacional de Nicaragua». Asimis, añade que la medida es extensiva a buena parte del, «l sistema judicial nicaragüense, incluidos fiscales y jueces, así como algunos de sus familiares».

En el contexto de Nicaragua, continúa, «la política de restricción de visas del Departamento de Estado se aplica a los ciudadanos nicaragüenses que se considera que son responsables o cómplices de acciones que socavan la democracia, incluidos aquellos responsables o cómplices de la represión de protestas pacíficas o violaciones de los derechos humanos, y los familiares directos de tales personas».

A renglón seguido el comunicado añade que «las personas alcanzadas por las medidas de hoy contribuyeron a posibilitar los ataques del régimen de Ortega-Murillo contra la democracia y los derechos humanos, a través de acciones» que detalla.

Entre otras, «arrestar a 26 opositores políticos y defensores de la democracia, incluidos seis candidatos a la presidencia, activistas estudiantiles, líderes del sector privado y otros actores políticos». Además, «aprobar leyes represivas, incluida una ley electoral, la ley sobre `ciberdelitos´, una ley sobre `agentes extranjeros´ y una ley de `soberanía´ que, en todos los casos, han contribuido a restringir y criminalizar las expresiones, el disenso y la participación política».

Otro de los motivos, destaca, ha sido «intentar hostigar y silenciar a la sociedad civil y a medios de comunicación independientes y debilitar las instituciones democráticas y los procesos democráticos en Nicaragua».

El mensaje del Gobierno de Donald Trump y del departamento que coordina Marco Rubio es explícito y sin duda, habrá encendido las alertas en Managua. «Estados Unidos –destaca– seguirá empleando todas las herramientas diplomáticas y económicas con las que cuenta para exigir la liberación de presos políticos y apoyar los reclamos de los nicaragüenses de mayor libertad, rendición de cuentas y elecciones libres y justas».