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CrónicaAndrea PoliduraTel Aviv (Israel)
Enviada especial a Israel

Israel enseña las garras a Irán y Teherán muestra los zarpazos que está dispuesto a asestar

Ambos países aseguran haber detenido los ataques cruzados, pero se reservan el derecho de retomar la ofensiva si se ven amenazados

El humo se eleva desde el lugar de un ataque aéreo israelí en Tiro, sur del LíbanoAFP

El frágil alto el fuego en Oriente Medio se mantiene en pie, al menos por ahora, a pesar de que durante las últimas 24 horas Irán e Israel se han enseñado las garras y han puesto a prueba sus líneas rojas. En la noche del pasado domingo, Irán rompió la tregua y, por primera vez desde el pasado 8 de abril, lanzó hasta once misiles balísticos contra el norte del país hebreo, en represalia por un bombardeo anterior de la aviación israelí contra los suburbios de Beirut, conocidos como dahiye, bastión de Hezbolá, en el que dos personas murieron y otras 20 resultaron heridas.

Lejos de ser la respuesta prometida, estos proyectiles solo fueron un aviso de lo que vendría horas después. A las seis de la mañana, y cuando ya los más madrugadores caminaban por el paseo marítimo de Tel Aviv o, incluso, se daban los primeros baños del día, las alarmas antiaéreas resonaron por todo Israel. Los hutíes de Yemen habían entrado de lleno en el conflicto lanzando un misil. Una hora más tarde, llegó la andanada iraní. «Esta es la tercera guerra entre Israel e Irán, aunque dure tan solo un día», asevera Beni Sabti, experto en Irán del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) en Tel Aviv.

Sabti destaca que se trata de la primera vez que Teherán ataca primero a Israel. Hasta ahora, el régimen iraní se había limitado a responder, lo que, a su entender, demuestra la renovada osadía del régimen islamista. Durante la madrugada de este lunes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron ataques contra el centro y oeste del territorio persa. Medios locales reportaron explosiones tanto en Teherán como en Isfahán y Tabriz; entre los objetivos figuraban instalaciones petroquímicas. En un comunicado castrense, las FDI explicaron que atacaron «infraestructuras utilizadas para fabricar materias primas destinadas al programa de misiles de Irán en el complejo petroquímico de Mahshahr». El cruce de ataques se prolongó hasta bien entrada la mañana.

Dentro del propio Israel, la previsión era pesimista y ya se preparaban para unos cuantos días de intercambio de fuego. Sin embargo, a mediodía, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y en su particular estilo, mediante una publicación en su red social Truth Social, aseguró que «ambas partes, Israel e Irán, buscan alcanzar un alto el fuego inmediato». También insistió en que las negociaciones «finales» con la República Islámica «siguen su curso salvo que la ignorancia o la estupidez se interpongan en el camino». En este sentido, Trump advirtió de que el bloqueo de su Armada sobre los puertos iraníes en Ormuz se mantiene en vigor hasta que se llegue a un «acuerdo definitivo». «Las cosas deberían avanzar rápidamente», apostilló.

Su intervención acabó dando sus frutos. Ambas partes anunciaron el cese de las hostilidades. Poco antes, Israel había bombardeado el sur del Líbano y Hezbolá hostigaba a los soldados israelíes que mantienen posiciones en el país mediterráneo. El sonido de la artillería se podía oír claramente sobre la una de la tarde, hora local (una hora menos en la España peninsular), de este lunes desde Teffen, en el norte de Israel, a tan solo diez kilómetros de la frontera entre ambos países. Casi al mismo tiempo, el Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, el máximo órgano operativo de las Fuerzas Armadas de Irán, anunciaba el cese de sus operaciones militares.

Imagen de las localidades fronterizas de Israel con el LíbanoAndrea Polidura | El Debate

Pero el régimen incluía el sur del Líbano dentro de la nueva tregua. En caso contrario, el régimen iraní advirtió de que su respuesta sería «aún más contundente». La teniente coronel en la reserva Sarit Zehavi, del Centro de Investigación Alma, defiende que la República Islámica «activó» a Hezbolá cuando Trump estaba a punto de dar el visto bueno al borrador de paz. «Irán planeó esta escalada para lograr un mejor acuerdo o, incluso, boicotear las negociaciones», sostiene Zehavi, durante un encuentro con periodistas extranjeros organizado por la Asociación de Prensa Europa-Israel (EIPA, en sus siglas en inglés).

Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, compareció públicamente para hacer lo propio: confirmar que el intercambio de fuego estaba «contenido», pero que, si la República Islámica «cometía el error» de retomar los ataques, el Ejército israelí no dudaría en reaccionar con «contundencia». La sombra de la guerra volvió a planear sobre la región. Tanto Irán como Israel han puesto a prueba sus límites y han demostrado hasta dónde están dispuestos a llegar si se sienten amenazados, pero sin dinamitar por completo el alto el fuego impuesto por Trump el pasado mes de abril. Las autoridades hebreas levantaron en la tarde de ayer todas las restricciones y, este martes, se retomarán las clases y el país recobrará su nueva normalidad, salvo las localidades fronterizas con el Líbano.