Un mes de pesadilla en Perú: los resultados de las elecciones no se conocerán hasta mediados de julio
El tío vivo, la calesita o la montaña rusa del escrutinio de Perú gira, sube y baja como un borracho que no suelta la botella. Y este baile continúa con más del 98 % de los votos contabilizados. El Jurado Electoral avisa que no habrá resultados oficiales antes de mediados de julio, pero el 28 de ese mes deberá celebrarse la investidura
Roberto Sánchez y Keiko Fujimori disputan voto a voto las elecciones de Perú
keiko Fujimori va en cabeza, Roberto Sánchez parece que está descartado... La hija de Alberto Fujimori pierde fuelle y la tendencia indica que el testaferro político de Pedro Castillo avanza imparable... La líder de Fuerza Popular está derrotada, el candidato que acaricia la Presidencia profundiza su diferencia y el escrutinio ya supera el 90 %... Un puñado de horas más tarde, de nuevo, la tortilla del recuento se da la vuelta y «la china», como llaman a la eterna candidata, vuelve a imponerse. Pasan las horas. Por la mañana ella aventaja al Sánchez peruano por 651 votos, a las cinco de la tarde esa diferencia se reduce a 561 y esta madrugada aumenta a 4.500.
El tío vivo, la calesita o la montaña rusa del escrutinio de Perú gira, sube y baja como un borracho que no suelta la botella. Y este baile se da y continúa con más del 98 % de las actas contabilizado. Parece increíble, pero a estas alturas, una semana más tarde de la votación del 7 de junio, resulta imposible afirmar si hay un ganador claro en las elecciones, aunque parecería que Keiko será la ganadora.
El escenario no es nuevo, se repite cada cinco años desde hace décadas y sirve en bandeja todo tipo de especulaciones e hipótesis.
En la primera vuelta del 12 abril se tardó cinco semanas en conocer quién sería el contrincante en el balotaje de la mujer que intenta por cuarta vez alcanzar la Presidencia. Más de un mes para confirmar que Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se había impuesto a Rafael López-Aliaga que denunció irregularidades de libro y un fraude posible en un proceso donde las urnas se abrieron y cerraron a ritmos marcados por la ausencia de sufragios. La situación se resolvió a la peruana, al lunes siguiente se abrieron los colegios electorales donde no había llegado el material necesario, aunque ya se conocía el resultado parcial.
La imagen de república bananera de Perú cuando hay elecciones la explica por escrito Fernando Tuesta, ex jefe de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales). «A diferencia de países como México, Colombia, Argentina, Chile o Panamá, el Perú –al igual que Venezuela– no cuenta con un sistema nacional de resultados preliminares, separado del cómputo legal, que capture y publique rápidamente la información de las actas desde los locales de votación».
¿En que se traduce esa carencia? Tuesta lo explica: «Ese vacío informativo termina siendo ocupado por las empresas encuestadoras. En contextos de resultados ajustados, ello genera confusión, expectativas contradictorias y responsabilidades que, en otros países, son asumidas institucionalmente por los propios organismos electorales».
El problema se arrastra después del fraude electoral de Alberto Fujimori en el 2000, donde oficialmente obtuvo más del 74 % de los votos. Perú intentó taponar los agujeros por los que se colaban las trampas y el resultado fue un sistema farragoso que exige 6 firmas y trámites complejos que ralentizan todo.
Durante el gobierno de Martín Vizcarra se intento un reforma electoral y hasta se celebró un referéndum para simplificar todo, pero el poder dentro del poder que es un Congreso de escasa moralidad, lo descartó. Parecido, salvando las distancias, a lo que hizo Juan Manuel Santos con el referéndum sobre el programa de paz en Colombia: salió no y lo aplicó igual.
En el último vistazo a la página oficial dela ONPE la diferencia a favor de Keiko Fujimori era de 1.498 votos escrutado el 98.272 % y hay registrados más de 26.000 sufragios impugnados y el votodel extrior no está concluido, así que, todo es posible.