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Ataúd del difunto líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, durante una ceremonia previa a su funeral en TeheránAFP

Irán despide a Alí Jamenei, muerto el primer día de ataques de EE.UU. e Israel, con uno de los mayores funerales de su historia

La capital iraní se ha transformado este viernes en una fortaleza. El aeropuerto está parcialmente cerrado y lo estará totalmente el lunes, declarado día festivo

Los dirigentes iraníes rinden homenaje este viernes a su líder supremo Alí Jamenei en Teherán, donde está previsto un funeral nacional cuatro meses después de su muerte en el primer día de los ataques israeloestadounidenses que desataron la guerra en Oriente Medio.

Las autoridades esperan entre 15 y 20 millones de asistentes sólo en la capital para este homenaje nacional de tres días, que comienza oficialmente el sábado.

Lo conciben como una demostración de fuerza tras la guerra con Estados Unidos e Israel que costó la vida a numerosos dirigentes y a miles de civiles, y seis meses después de las manifestaciones anti régimen –en las que las autoridades iraníes mataron a más de 7.000 de sus propios ciudadanos – y contra el alto coste de la vida.

Los restos mortales del ayatolá Jamenei, envueltos en una bandera con los colores de Irán, permanecerán expuestos día y noche hasta el lunes en el recinto de la Gran Mosalá.

Sus paredes están cubiertas de grandes retratos de quien lideró el país durante más de tres décadas, de banderas negras en señal de luto y de otras rojas, símbolo del martirio y la venganza, como muestran las imágenes de la AFP.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, le ha rendido tributo junto con miembros del Gobierno, como el influyente Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento y jefe del equipo negociador iraní.

La presencia del hijo de Alí Jamenei, Mojtaba, quien lo sucedió a principios de marzo como líder supremo, no ha sido confirmada. Gravemente herido durante los ataques que mataron a su padre, el dirigente solo se ha manifestado mediante mensajes escritos y no ha aparecido en público.

Homenajes

Quien de momento sí ha aparecido en público por primera vez desde el inicio de la guerra ha sido Ahmad Vahidi, jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de la República Islámica (CGRI), nombrado en el cargo a inicios de marzo tras la muerte de su predecesor el primer día de la contienda.

Vahidi posó su mano sobre el ataúd de Jamenei y rezó unos instantes, según una foto transmitida por la agencia de prensa Fars.

Se espera que algunos comiencen a hacer fila desde el viernes por la noche a la espera de la apertura de las puertas a las 06:00 del sábado.

«Hemos preparado nuestras casas en Teherán para acoger a quienes vienen de fuera (...) Si Dios quiere, después de recibir a nuestros invitados, iremos juntos a despedir a nuestro querido líder», cuenta Ezzat Shoaï, profesora de 61 años.

En cuanto a dignatarios, se espera la presencia de dirigentes y funcionarios de una treintena de países, entre ellos el expresidente ruso Dmitri Medvédev y el primer ministro pakistaní, Shebaz Sharif.

China estará representada por un alto cargo del Parlamento, He Wei.

Shebaz Sharif, primer ministro de Pakistán, país mediador en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, le rindió homenaje del acompañado jefe del Ejército Asim Munir. En imágenes de la televisión estatal se le vio acercarse al ataque al son de una marcha militar.

También participó en el homenaje al ministro de Exteriores del régimen talibán afgano, Amir Khan Muttaqi, con una delegación de su país. No se ha invitado en cambio a ningún líder europeo.

Funerales de Estado

Junto al féretro de Jamenei están expuestos los de sus familiares muertos el primer día de la guerra, entre ellos el de una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta.

«Tu nombre permanecerá eterno en esta tierra de oro», proclama una pancarta.

El lunes un cortejo con el féretro de Jamenei se desfilará por las calles de Teherán, antes de dirigirse el martes a la ciudad sagrada de Qom.

Los funerales de Estado, inicialmente previstos para marzo pero aplazados debido a la guerra, se perfilan como los más grandes de la historia de Irán.

En 1989, cuando murió su predecesor, el fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruhollah Jomeini, alrededor de diez millones de personas asistieron a sus exequias, según las cifras oficiales. Entonces, avalanchas humanas causaron más de una decena de muertos.

Fortaleza

Los funerales de Jamenei se llevan a cabo en un clima de tensión, en el contexto de un frágil alto el fuego entre Teherán y Washington.

La capital iraní se ha transformado este viernes en una fortaleza. El aeropuerto está parcialmente cerrado y lo estará totalmente el lunes, declarado día festivo.

Los centros comerciales han bajado la persiana y las empresas han sido obligadas a interrumpir su actividad.

Alí Jamenei será enterrado el 9 de julio en la ciudad sagrada de Mashhad, en el noreste de Irán, de donde era originario.

Su féretro escalará el miércoles en el vecino Irak, donde la comunidad chií también es mayoritaria.