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Soldados estadounidenses en Cap Draa, Tan-Tan, MarruecosAFRICOM

El reciente movimiento militar de Marruecos y Estados Unidos que debería inquietar a España

Rabat se ha consolidado como un socio privilegiado para Washington durante los últimos años, pero su sintonía es histórica

Marruecos y Estados Unidos continúan reforzando su relación y cooperación en todos los ámbitos, pero especialmente en el militar. Un aspecto que debería despertar algunas alertas en España. En un anuncio que pasó bastante desapercibido el pasado 14 de julio, el Mando África de Estados Unidos (Africom), así como la Embajada de Estados Unidos en Marruecos, informaron de que Washington y Rabat habían firmado un acuerdo para la creación del Centro Africano de Formación y Experimentación Multidominio (Amtec). Según el comunicado, este establecimiento «marca un nuevo capítulo en la colaboración en materia de defensa entre Estados Unidos y Marruecos».

«Al impulsar la formación conjunta, la innovación y las capacidades de seguridad lideradas por África, el Amtec contribuirá a que Estados Unidos, Marruecos y la región sean más seguros, al tiempo que refuerza nuestro compromiso común con la paz a través de la colaboración», explica la nota. Asimismo, insisten en el texto en que «juntos, estamos invirtiendo en las tecnologías y capacidades que permitirán hacer frente a los retos de seguridad del futuro». Este futuro centro, que tiene previsto entrar en funcionamiento en 2030, estará ubicado en la provincia de Tan-Tan, al sur del país norteafricano, un área que ya se considera la puerta del Sáhara.

Precisamente en Tan-Tan se desarrollaron este año las maniobras militares 'African Lion', el mayor ejercicio militar del continente africano, en el que participan militares estadounidenses y, tras la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel en 2020, también uniformados israelíes, entre otros muchos países de la región. Durante la última edición de estas maniobras, dos soldados norteamericanos murieron cuando, durante su tiempo libre, abandonaron la zona de entrenamiento de Cap Draa en dirección a unos acantilados cercanos y se precipitaron al mar. Esta localidad está bañada por el océano Atlántico y se encuentra frente a las islas Canarias.

Para Rabat, este impulso de Washington «incrementará el nivel de preparación y reforzará las capacidades de ambas naciones». Estados Unidos posee el mayor Ejército del mundo y las tecnologías más avanzadas que, con esta iniciativa, compartirá con nuestro vecino del sur. Marruecos ha incrementado de manera exponencial su gasto en Defensa y también ha adquirido gran cantidad de tecnología israelí para modernizar sus Fuerzas Armadas, mientras que el Gobierno español ha vetado cualquier importación en materia militar procedente de Israel y rechaza incrementar el gasto en Defensa.

La tendencia en Europa es la contraria. Todos los países europeos han emprendido el camino del rearme y la OTAN ha fijado el objetivo de destinar el 5 % del PIB al gasto en defensa. «La preparación de Marruecos, demostrada por nuestras instalaciones existentes y nuestro personal altamente cualificado, garantiza un rápido avance desde el concepto hasta la realidad operativa y ofrece a las industrias de Marruecos y de Estados Unidos un socio fiable y capaz para la innovación conjunta y las oportunidades de exportación», se congratuló la semana pasada el inspector general de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos y comandante de la Zona Sur, Mohamed Berrid.

Rabat se ha consolidado como un socio privilegiado para Washington durante los últimos años, pero su sintonía es histórica. Marruecos fue el primer país que reconoció, en 1777, la independencia de Estados Unidos. Además, la Administración Trump apoya el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental y este año ha dado un gran impulso al proyecto del monarca Mohamed VI para la antigua provincia española con varias rondas de negociaciones.

De hecho, en diciembre de 2020, y al final de su primer mandato, Trump reconoció públicamente la soberanía de Marruecos sobre este territorio en disputa con los saharauis y el Frente Polisario, apoyado por Argelia, a cambio de que Rabat normalizara relaciones con Israel. Dos años después, en marzo de 2022, Sánchez haría lo propio, protagonizando así el mayor volantazo en política exterior de la historia de España, aunque, al menos oficialmente, sin recibir nada a cambio.