Fundado en 1910

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) entrega a Keiko Fujimori sus credenciales como presidenta de PerúEl Comercio vía Europa Press

La gran apuesta que hereda Keiko Fujimori: convertir a Perú en la puerta del Pacífico para Hispanoamérica

La presidenta peruana quiere aprovechar la proximidad de estados brasileños, que concentran buena parte del comercio de este país, a la costa peruana

La nueva presidenta de Perú asume el poder con una agenda centrada en la seguridad y la recuperación económica, pero también con un ambicioso plan de infraestructuras sobre la mesa, llamado a transformar el papel del país en el comercio internacional. Apenas una semana antes de su toma de posesión, la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión), adscrita al Ministerio de Economía y Finanzas, presentó el Corredor Norte, una cartera de 36 proyectos valorada en más de 15.000 millones de dólares. La iniciativa busca conectar el norte de Perú y la Amazonía con Brasil y convertir la costa del Pacífico en una de las principales salidas del comercio sudamericano hacia Asia.

Un macroproyecto logístico valorado en 15.000 millones de dólares

El pasado 21 de julio, ProInversión presentó oficialmente el Corredor Norte, una cartera integrada por 36 proyectos -32 asociaciones público–privadas y cuatro Proyectos en Activos– valorada en 15.084 millones de dólares, el equivalente al 37 % de toda su cartera nacional de inversiones.

El plan integra puertos marítimos, hidrovías amazónicas, carreteras, aeropuertos, parques industriales y centros logísticos distribuidos entre nueve regiones del norte y la Amazonía peruana. Su objetivo es convertir a Perú en una plataforma logística capaz de conectar el occidente de Brasil con el Pacífico y facilitar desde allí la salida de mercancías hacia los mercados asiáticos, especialmente China, principal socio comercial de Brasil.

Entre las actuaciones previstas figura el futuro Terminal Portuario Multipropósito de Puerto Eten, junto con la mejora de la conectividad terrestre y fluvial hacia la frontera brasileña. En conjunto, el Corredor Norte aspira a reforzar la posición de Perú dentro de las cadenas globales de suministro y consolidarlo como un puente comercial entre Sudamérica y Asia.

La apuesta: acercar Brasil al Pacífico

Brasil es la mayor economía de Sudamérica y uno de los principales exportadores mundiales de soja, maíz, carne y mineral de hierro. Sin embargo, gran parte de su infraestructura portuaria se concentra en la fachada atlántica, mientras que su principal socio comercial, China, se encuentra al otro lado del Pacífico.

El proyecto pretende aprovechar la proximidad de estados brasileños como Acre, Rondônia, Amazonas o Mato Grosso, que concentran buena parte del comercio del gigante sudamericano, a la costa peruana. La idea consiste en trasladar parte de las mercancías procedentes del oeste brasileño por carretera y vía fluvial hasta puertos peruanos para embarcarlas directamente hacia Asia, reduciendo distancias, tiempos y costes.

El corredor también persigue integrar la economía del norte y de la Amazonía peruana en las cadenas internacionales de suministro. La creación de parques logísticos y zonas de transformación junto a los puertos busca atraer industria e inversión al tiempo que impulsar sectores como la agroindustria, minería y aumentar el valor añadido de las exportaciones peruanas.

Conforme explicó a El Debate el politólogo peruano Manuel Bernales, «Perú está en vías de convertir sus ventajas geográficas en ventajas competitivas», una transformación que, a su juicio, puede redefinir el papel del país en la economía regional.

Mucho más que un puerto: una red logística

Según ha comunicado el Gobierno Regional de Lambayeque, en la costa norte de Perú, el futuro Terminal Portuario Multipropósito de Puerto Eten está concebido como uno de los principales nodos del Corredor Norte. El proyecto contempla una inversión superior a 600 millones de dólares para construir un puerto de aguas profundas capaz de recibir grandes buques portacontenedores y reforzar la conectividad del norte peruano con Brasil y los mercados asiáticos.

El plan incluye además un Parque Industrial Macro Regional de 3.000 hectáreas con zonas industriales, centros logísticos, un parque científico-tecnológico y proyectos de energías renovables. El objetivo es atraer inversión privada y concentrar en el norte del país parte de la actividad industrial vinculada al nuevo corredor.

Parte de las mercancías podrían almacenarse, transformarse o procesarse antes de su exportación, impulsando sectores como la agroindustria, la minería del cobre, la manufactura y los servicios logísticos.

Bernales subraya que «es de interés nacional peruano continuar los procesos de inversión en curso, procurando que sean cada vez más con valor añadido y compartido».

Entre la oportunidad y los obstáculos

La ejecución del Corredor Norte dependerá de factores que trascienden la construcción de nuevas infraestructuras. Entre ellos, la coordinación entre Perú y Brasil, la simplificación de los trámites aduaneros, la financiación de las obras y la capacidad para atraer un volumen suficiente de carga serán determinantes para que la iniciativa resulte competitiva frente a las rutas ya consolidadas del Atlántico.

A ello se suman, además, importantes desafíos ambientales y sociales. Uno de los elementos más sensibles del corredor es la mejora de la navegabilidad de los ríos amazónicos, una iniciativa que en el pasado enfrentó la oposición de comunidades indígenas y organizaciones ecologistas por el impacto que podría tener sobre los ecosistemas y las poblaciones locales.

Bernales advierte de que la ejecución del proyecto estará condicionada por un contexto especialmente complejo. «Es muy difícil por la problemática interna y la dinámica geopolítica concreta, actual y previsible», señala. El experto valora que la continuidad política y la seguridad jurídica serán decisivas para que el corredor llegue a consolidarse.

El desafío geopolítico que hereda Keiko Fujimori

El Corredor llega en un momento de creciente competencia entre China y Estados Unidos por ampliar su influencia económica en América Latina. Pekín ha consolidado su presencia mediante inversiones en minería, energía e infraestructuras, con el megapuerto de Chancay, en la costa central, como principal exponente de esa estrategia.

Washington, por su parte, ha intensificado su interés por el país andino. En mayo de este año, ProInversión y la Embajada de Estados Unidos firmaron un memorando de entendimiento para promover inversiones estadounidenses en proyectos estratégicos de infraestructura, logística, energía, minerales críticos y tecnología. Al mismo tiempo, Puerto Eten ha incorporado como socio a la empresa estadounidense Guidry Port Services, especializada en infraestructuras portuarias.

Ese escenario obliga a Perú a equilibrar la llegada de inversiones de ambas potencias sin comprometer sus propios intereses estratégicos.

Para Bernales, «un conflicto económico y político entre la República Popular China y Estados Unidos ya empezó», por lo que el país deberá «navegar en una ruta de interés nacional» basada en un «no alineamiento activo», es decir, manteniendo relaciones económicas con ambas potencias sin renunciar a su capacidad de decisión.

Durante la campaña electoral, Keiko Fujimori situó la recuperación económica y la atracción de inversiones entre las prioridades de su Gobierno. También ha defendido agilizar las asociaciones público-privadas y desbloquear grandes proyectos de infraestructura. El Corredor Norte encaja en esa hoja de ruta, aunque su desarrollo exigirá continuidad institucional, financiación y coordinación con Brasil.

La flamante presidenta hereda una cartera de inversiones llamada a redefinir la posición de Perú en el comercio sudamericano. Convertirla en una realidad dependerá de la capacidad del nuevo Gobierno para atraer inversión, mantener el equilibrio entre Washington y Pekín y sostener una estrategia de Estado durante los próximos años.