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Otro agosto periodístico. De los que en tiempos remotos se celebraban porque se vendía mucho periódico. Una vez más estamos en el mes vacacional por excelencia cuajado de actividad frenética, de acontecimientos trágicos, dramáticos y otros esperanzadores. Escribo desde Cali donde asisto a un cambio de presidencia de las que alegran el alma al menos a los que queremos ver Iberoamérica liberándose de las cadenas, condenas y complejos de todo tipo que arrastran desde hace dos siglos, agravadas hace más de medio siglo por la infección de la peste del comunismo terrorista de ese pozo negro de la historia que es Cuba.

Allí está el origen del socialismo campeón de la crueldad que se adueñó del crimen organizado, del narcotráfico y la trata de seres humanos. El cambio no solo es posible, está en marcha. El salto a la libertad, a la seguridad, al desarrollo y bienestar que siempre se ha intuido al alcance se va acercando con los triunfos de las fuerzas conservadoras, patriotas y antisocialistas en todo el continente.

Uno a uno los países hispanos se van incorporando a la gran ola de esperanza e ilusión en la reactivación de los valores de la civilización occidental, en la conquista de la verdad en la acción pública y la libertad y búsqueda del bienestar de este inmenso espacio de pueblos.

Las amenazas son muchas, los enemigos brutales y dispuestos a todo, pero el gobierno de Abelardo de la Espriella es un equipo decidido a cambiar radicalmente Colombia, y tiene los mimbres para ello. Europa, con la terrible cobardía, codicia y mediocridad de los gobernantes de la mayoría tradicional, tiene mucho que aprender.

Las caras opuestas a ese encuentro de esperanza de Cali están en Europa, cada día más pobre, cada día menos libre, donde un gobierno alemán con la aprobación popular de un 15 % intenta prohibir al partido político que lidera las encuestas. Donde la UE permite al nuevo gobierno húngaro de Peter Magyar hacer todo aquello de lo que falsamente acusaba al gobierno anterior de Viktor Orban y por lo que usó todo su poder financiero y de acoso político para derribarlo.

Pero el más devastador escenario lo tenemos sin duda en España y ha sido generado por un gobierno de cuyo carácter criminal no hay duda alguna y que lleva muchos años secuestrando las instituciones. Con su creciente debilidad y la acumulación de sus delitos y abusos el encanallamiento del jefe del gobierno español y sus secuaces se ha disparado. Y es muy probable que estemos en el umbral de la mayor barbaridad acaecida en España desde la guerra civil. Se acumulan los indicios de que Pedro Sánchez y su gobierno, acosados por la justicia por lo que ya más que corrupción es crimen organizado, buscan una forma desesperada de evitar su derrota y su tenebroso horizonte penal con algún colosal acontecimiento traumático para toda la sociedad española. Así esperan romper el tablero que, tal como está, con las decenas de casos abiertos y con lo que se echa encima con los hidrocarburos, se lleva por delante a Sánchez, su familia, su entorno, su gobierno, su cúpula del partido y quizás al partido entero.

Es difícil interpretar los hechos de las pasadas semanas y todas las probadas mentiras del gobierno en España y en Bruselas como otra cosa que el resultado de una conspiración de Sánchez con el Rey de Marruecos, Mohammed VI. Es un hecho que se están creando las condiciones para agravar dramáticamente la situación en las dos ciudades españolas y el motivo puede no ser otro que acabar haciendo inevitable que Marruecos se haga total o parcialmente con ellas y generar así tal trauma en España que las elecciones pendientes antes de julio puedan celebrarse en condiciones normales. Ayuda mucho la terrible indolencia de gran parte de una sociedad española por un lado indolente, por el otro tan accesible a los discursos falsarios y a las trampas sentimentales de la narrativa oficial que ya considera que el problema es el trato a los menores marroquíes y no la invasión de territorio español por un país vecino.

Sánchez y los socialistas han actuado como un agente marroquí desde hace más de un lustro y siempre en perjuicio de los intereses de España

La tragedia que se cierne sobre nosotros era y es perfectamente evitable por España con un gobierno legítimo, legal, cumplidor y patriota. No lo hay. Sánchez y los socialistas han actuado como un agente marroquí desde hace más de un lustro y siempre en perjuicio de los intereses de España. Es terrible comprobar una y otra vez que Sánchez hace daño a España y a los españoles de forma claramente intencionada, en beneficio de Marruecos y con la chulería de un proxeneta en una sauna de prostitución. Se trata probablemente del mayor acto de traición en suelo español desde que hay memoria y que evoca por supuesto al Conde Don Julián y al obispo Opas por la invasión también musulmana de 711. Algunos dirán que esta se parece poco y es cierto pero solo en principio. Porque entonces desde la batalla de Guadalete hasta la de Poitiers pasaron 21 años. Pero hoy la caída en manos musulmanas de las dos ciudades españolas y cristianas desde siempre haría arder de inmediato como una señal de Mahoma no solo en las calles de Poitiers sino de toda Europa. Si las hordas hacen gala de su poder de intimidación, violencia, ocupación y destrucción con cualquier victoria del PSG, imaginen lo que sería esto para todas esas comunidades islámicas en las ciudades británicas o belgas, holandesas o alemanas, francesas o austriacas. Comunidades islámicas que ya no muestran la mínima concesión a la falacia integracionista. Hoy ya apuestan plenamente a que serán los hasta ahora anfitriones europeos los que tendrán que integrarse a las leyes que, más pronto que tarde, impondrán ellos. Han pasado de inmigrantes tolerados a ocupantes que con más o menos violencia y cinismo cada vez imponen con mayor eficacia, más decisión y menos escrúpulos su criterio, sus costumbres, su justicia en los espacios europeos que controlan que son cada vez más.

Si las naciones europeas no comienzan pronto la remigración empezando por los menas de Ceuta y acabando por los millones de ilegales tolerados en toda Europa, un asalto a Ceuta y Melilla como el que se prepara puede suponer un detonante para acontecimientos muy graves en toda Europa y un impulso a la agresividad invasora de la ideología religiosa islámica similar al que supuso la caída de Constantinopla en 1453. Ya veremos si el día 15 de agosto repiten la invasión o no. Ya veremos cuando es la próxima, que la habrá. Lo que ya está claro es que pueden hacerlo cuando quieran porque el fiel servidor del Rey Mohammed que es Sánchez, una semana después de la invasión, ni ha reforzado como debiera las fronteras ni ha enviado fuerzas para expulsar de la ciudad a todos los ilegales e infiltrados y ha prohibido ya el registro oficial de las incidencias de Ceuta en un nuevo acto, el enésimo, de encubrimiento de su participación, desde la jefatura del gobierno español, en la guerra híbrida contra España.