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Marta Torres-RuizNueva York

La victoria del musulmán Abdul el-Sayed en Michigan destapa la guerra interna que amenaza al Partido Demócrata

La ajustada victoria del propalestino contra la moderada Haley Stevens reaviva el pulso entre el ala socialista y el ‘establishment’ demócrata, en un partido que hoy carece de un liderazgo claro

Abdul El Sayed, candidato del Partido Demócrata a senador por el Estado de MichiganJeff Kowalsky / AFP

El Partido Demócrata se enfrenta a un vacío de poder que no se resolverá hasta, como pronto, las primarias de marzo de 2028. En ese contexto de liderazgo borroso, las elecciones primarias del Senado dentro del Partido Demócrata celebradas esta semana en Michigan se han convertido en el primer gran examen del partido.

¿Hacia dónde se inclina? ¿Hacia el socialismo democrático que representan figuras como Alexandria Ocasio-Cortez y el senador de Vermont judío Bernie Sanders, nacido en Brooklyn, o hacia el liberalismo moderado de siempre? ¿Podrá sobrevivir el Partido Demócrata a las elecciones del 3 de noviembre de mitad de mandato, en las que se renueva la Cámara de Representantes al completo y un tercio del Senado con estos candidatos tan extremos? ¿Qué ocurrirá si se mantiene esta tendencia de cara a las presidenciales de 2028?

Un partido sin capitán a la vista

Ninguno de los candidatos que en la actualidad aspira a liderar a los demócratas reúne las condiciones para hacerlo con autoridad. Necesitan un candidato que conecte con la élite de las costas, como Nueva York y California, y a la vez consiga cuajar entre el electorado de lo que se llama deep America, debido a que las anteriores elecciones han enseñado a los estrategas demócratas que no pueden contar simplemente con un vuelco del voto de las grandes ciudades de los diferentes distritos y estados.

El presidente del Comité Nacional Demócrata, Ken Martin, se prepara para su salida, con las cuentas del partido en una situación delicada. El congresista Hakeem Jeffries, de Nueva York, líder de la minoría demócrata del Congreso, podría alcanzar la presidencia de la Cámara de Representantes, pero sin margen suficiente ni vocación de liderar más allá de esa institución. El propio Chuck Schumer, veterano senador judío de Nueva York, podría ver su asiento en riesgo al frente de la minoría demócrata en el Senado, especialmente si Alexandria Ocasio-Cortez, congresista demócrata de Nueva York, una de las líderes del ala socialista demócrata, decide disputarle su escaño.

Solo el expresidente demócrata de Estados Unidos Barack Obama conserva una influencia nacional indiscutible, pero ha optado por mantenerse en un segundo plano. Ese vacío deja a Bernie Sanders, senador independiente de Vermont, que vota con los demócratas y dirige el ala socialista del partido, como el actor con mayor capacidad de influir en la nominación de 2028, gracias a su red de apoyos y a una popularidad que se ha mantenido en el tiempo. En cambio, ya demostró en 2008 cuando se presentó en las primarias presidenciales de su partido, que ni el voto moderado ni el independiente están preparados para abrazar su agenda socialista.

El pulso de Michigan

Dentro de este debate teórico, el candidato izquierdista musulmán y propalestino Abdul el-Sayed, de 41 años, acaba de alzar la voz: se ha impuesto en las primarias demócratas al Senado por Michigan frente a la congresista moderada Haley Stevens, tras una campaña especialmente dura entre las dos almas del partido. Si acabase triunfando en las urnas sería el primer senador musulmán de la historia de Estados Unidos.

El programa de El-Sayed —hijo de un ingeniero egipcio emigrado a Detroit, licenciado en Medicina y antiguo responsable de Salud Pública de la ciudad— pasa por la abolición de la agencia federal de inmigración (ICE, por sus siglas en inglés), la introducción de impuestos a las grandes fortunas y el fin de la ayuda militar de Estados Unidos a Israel.

Durante la campaña acusó a Stevens de haber recibido más de 32 millones de dólares del lobby proisraelí AIPAC, al que responsabilizó de intentar desviar la atención de los votantes hacia asuntos ajenos a sus prioridades cotidianas. De confirmar su triunfo en noviembre frente al republicano Mike Rogers, El-Sayed se convertiría en el primer senador musulmán en la historia de Estados Unidos.

Una victoria estrecha que enfría el entusiasmo izquierdista

El resultado, sin embargo, fue mucho más ajustado de lo que anticipaban las encuestas: 48,5 % de los votos frente al 47,5 % de Stevens. Ese margen mínimo resulta clave para entender el alcance real del resultado: Anima a los sectores que defienden una candidatura de Ocasio-Cortez a la Casa Blanca en 2028, también resta fuerza a la idea de una ola progresista imparable tras la victoria de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York el pasado año.

Fracturas étnicas y religiosas de fondo

Ha habido tensiones más profundas dentro de la coalición demócrata. En el condado de Wayne, que engloba Detroit, el voto negro moderado se decantó mayoritariamente por Stevens, mientras que El-Sayed concentró su apoyo entre los estudiantes universitarios y la comunidad árabe-estadounidense de Dearborn.

El candidato izquierdista también se enfrentó a críticas por su respuesta inicial a un atentado ocurrido hace meses contra una sinagoga en West Bloomfield, Michigan. En cambio, después reiteró su compromiso con la seguridad de todas las comunidades religiosas del estado, incluida la judía.

¿Qué dicen las encuestas?

El propio panorama demoscópico confirma que el liderazgo demócrata para 2028 sigue completamente abierto, sin un candidato consolidado. Los sondeos más recientes ofrecen fotografías muy distintas entre sí:

Una encuesta de AtlasIntel situaba en mayo a Ocasio-Cortez en primer lugar con el 26 % de las preferencias, doblando el apoyo de Kamala Harris (12,9 %), por delante de Pete Buttigieg (22,4 %), exsecretario de Transporte, y Gavin Newsom (21,2 %), gobernador de California. Buttigieg acapararía el voto gay, en cambio podría alejar a una parte del electorado más moderada. Mientras, Newsom al ser de California podría tener problemas en hacer que su agenda cuaje entre los votantes más moderados.

En New Hampshire, tradicional estado clave en las primarias, una encuesta reciente volvió a colocar a Ocasio-Cortez en cabeza, con el 22 % de apoyo entre los votantes probables, superando por un punto a Buttigieg. Bernie Sanders, que ha restado importancia a la posibilidad de presentarse de nuevo, se quedaba en el 6 %.

Una encuesta del Public Sentiment Institute realizada en Michigan tras la propia primaria del estado sitúa a Buttigieg en cabeza con el 24,2 %, seguido de Jon Ossoff (13,9 %) y Ocasio-Cortez (10,7 %), con Newsom (10 %) y Harris (5,1%) por detrás.

En los mercados de predicción como Polymarket, Newsom conserva la ventaja como favorito a la nominación, con probabilidades en torno al 19-30 %, seguido de cerca por Ossoff y Ocasio-Cortez.

Esta dispersión de resultados —con hasta cuatro candidatos distintos liderando según la encuesta y la fecha— confirma que el Partido Demócrata no tiene todavía un liderazgo asentado, y el propio electorado demócrata sigue dividido entre las distintas alternativas.